[No es una preocupación metafísica, sino por una preocupación realmente científica, por lo que los científicos, en el siglo XIX, se preguntan a menudo si todas las fuerzas no se reducen a la de la gravedad, o más bien a la forma de atracción que le proporciona un valor universal (una relación constante para todas las variables), un alcance biunívoco (siempre dos cuerpos y no más...). Es la forma de interioridad de toda ciencia.]












