Aquella noche en la que su amiga le había entregado su obsequio, Mey había encontrado entre ellos dos cristales cuasi gemelos en el interior de la pequeña bolsita y, para remediar el hecho de no haber tenido uno para también agasajarla aquella noche, pero al despertarse fue directamente al joyero y transformó aquellas en un par de collares idénticos. “ Mi obsequio tardó un poco más en llegar, pero quería dártelo antes de irme. ” Anunció justo antes de tender a su ajena una pequeña caja de cuerina rojiza, esbozando una sonrisa poco común en la fémina, zurciéndose sobre sus labios. El volverse a casa era una decisión ya tomada por parte de la fémina, que por primer vez en la vida había lucido cabizbaja frente a terceros, defraudada de si misma y lo que no había podido lograr, porque después de todo aquella había sido la única razón por la que había arribado al los Estados Unidos ( y también ser una molestia para su hermano, por supuesto ). La cuestión principal no recaía en la percepción que tenían los demás de ella, lejos de ello la fémina acababa siempre siendo la peor de sus enemigas. “ Esperaré tu visita, no me hagas tener que volver a buscarte, hm, ” Aquella era su manera de decir te extrañaré, espero verte pronto. @padssel