Pajarera
Siempre que veo este edificio se me figura que esos cubos enrejados no son departamentos sino jaulas enormes. Jaulas donde viven hombres y mujeres pájaros que sólo salen de madrugada -cuando nadie los molesta ni los señala- a vivir sus vidas y a hacer lo que hacen los pájaros: a caminar a saltitos por las banquetas; a mirar la ciudad dormida desde la altura de los postes; y a ensuciar los cofres y parabrisas de los carros último modelo que afean las calles silenciosas.
Casi puedo verlos regresar a ese techo-hangar en las alturas: con sus alas pesadas y sus cuerpos robustos, pero magros y ágiles; a minutos de que la luz del sol contamine el mundo; a instantes de que esos animales desmañanados salgan y hagan lo que solemos hacer los humanos: atestar -de gritos, empujones y accidentes de tráfico- a esta jaula inconmensurable a la que le llamamos 'la ciudad'.


















