La luz se apaga, pero no tuve miedo. Tus brazos me rodearon, me atrajeron a ti. Cómo presa ante su cazador sucumbí ya tus deseos me entregué. Ahora cada noche quiero sentir tus brazos, pero me encuentro sola en la oscuridad.
Esa oscuridad que me esclaviza a ese sabor amargo llamado ausencia, predilecta tu presencia es para mí.
Pero al no encontrarte aquella presa que alguna vez se puso a la merced del cazador se siente sola, vacía y olvidada en las esquinas de su habitación.
Papittafritta
~Nayeli AR










