Reseña: El Dios Asesinado en el Servicio de Caballeros
Ha sido una novela ligera, entretenida y sin mayores pretensiones. Acabé el libro en dos días así que no me puedo quejar del ritmo. Pero aún así no acabó de cuajar para mi.
Verónica aka Parabelum me cayó bien, de hecho muy bien, el humor que utiliza el libro es mi rollo, el poner cotidianeidad por encima de un ambiente paranormal es mi rollo también.
Me levanté de mi taburete y saqué cinco euros de la cartera. Quizá fuese la euforia producida por el hecho de que había cuatrocientos inesperados compañeros suyos en mi cartera, pero miré al camarero más cercano y le dije con mi mejor sonrisa:
—Quédese con la vuelta.
—Son cinco euros con treinta —respondió este al mirar mi café y mi cruasán
mordisqueado.
Me quedé inmóvil asimilando la información. De verdad, odio las cafeterías de las autopistas.
(...)
Esperé con paciencia mi cambio de veinte céntimos y cuando el camarero finalmente me los dio, intercambiamos sonrisas con la efusividad de quien intercambia puñetazos.
Me encantaba el contraste que había entre Verónica (una chica normal con un novio bloguero, con miedo a la autoridad, un Seat del año de la pera, que apenas tiene para pagar las facturas, y se lleva a matar con su suegra) y Parabelum, (una detective paranormal, intrépida, que se ha ganado el respeto de muchos seres del inframundo y capaz de resolver cualquier caso) si tuviese que quedarme con una sería sin dudas con Verónica. Me encantó que el personaje principal que se enfrenta a seres con múltiples poderes sea normal corriente y moliente, que tenga que valerse de su ingenio que si quiere magia tiene que pagar a alguien, si necesita un objeto mágico necesita tirar de contactos y si necesita investigar algo tenga que hacerlo a lo clásico.
Miré el número que aparecía en la pantalla: era un número que no conocía, de Barcelona. Descolgué.
—Parabellum.
Mis padres me llamaban Verónica, pero cuando te enfrentas a gente que se hace llamar el Engullecadáveres o Vonn Deathsteinn, necesitas algo para contrarrestar. Parabellum era mi nombre de guerra y, tras varios años, había conseguido que sonase con fuerza en el inframundo de Barcelona, e incluso fuera de la ciudad. Me gustaba pensar que el nombre de Parabellum era temido y respetado.
—¿Qué coño? ¿Verónica? ¿Qué cojones dices?
Por lo visto, aún había ciertos focos de resistencia.
Ahora me gustaría hablar de 4 puntos en concreto:
El Humor
El humor al principio era fantástico, las frases y los chistes me hacían mucha gracia y las subrayaba, pero según iba avanzando en el libro esto se hacía demasiado. Según avanzaba, dejé de subrayar y según iba llegando al final las pasaba por alto, ya no me hacía gracia. No sé cuantas veces vi el comentario socarrón de lo muy rico que es Carlos. En serio, llegó un punto en el que ya no podía más, Verónica es graciosa y carismática pero al final dejó de tener impacto.
El Costumbrismo
No voy a negar que me gusta la acción y la fantasía, de hecho es mi género favorito. Pero aquello que hacía a Verónica destacar para mi es que, mientras tuviera un cadáver de un dios en el maletero , ella no podía evitar pensar en que necesitaba pasar la ITV. Y eso me gustaba mucho pero según avanzaba el libro se iba perdiendo y no lo digo solo por el final.
Los Personajes
Aquí a grandes rasgos el resultado es positivo. Más allá de Verónica, la cual es fantástica, tenemos un elenco de personajes que son agradables y que son capaces de tomar sus papeles sin sentir que sobran: Carlos, Arancha, el Negociante, Sofía, el director del SPA, Antón, Killian. Pero por otro lado tenemos gente que no me producen más que pereza, hay como un montón de valquirias pero ninguna muestra un ápice de personalidad, ni se ve su punto de vista de la situación más allá de ser un personaje sin cerebro que lo único que quiere es guerra porque es para lo que se las creó. Luego también está Roberto, el novio de Verónica, al principio me caía bien, y me parecían monos juntos pero según fue avanzando la historia Roberto pasó a ser casi una mosca que molesta más que otra cosa.
Las Fantasía
Aquí encontramos dos elementos principalmente, los objetos y la mitología.
Hablemos de los objetos, los cuales me gustaron mucho, coger elementos de otras mitologías y darles una vuelta para que sean útiles o no, depende. Pero al final no sé, me dio la impresión que Verónica dependía mucho de las balas
tutti-frutti
, osea dice que tiene pocas y que son muy caras pero es la única arma que utiliza, a ver entonces tan raras de conseguir no serán si no tendrías más opciones.
Por otro lado el tema de la mitología, aquí logró encontrar un equilibro, demostrar que Barcelona está plagado de seres de otras culturas pero sin ser excesivo. Son seres de otras culturas por lo tanto la mayoría están en sus propios países en Barcelona lo que hay son pequeñas comunidades.
Pero a pesar de esto tengo algo negativo que decir, si hay tantos seres fantásticos de otros países donde está los seres mitológicos de españa? La propia mitología catalana, o de otras partes de España como el País Vasco, Galicia...etc. Porque los hay, pero en un ambiente tan multicultural como del inframundo barcelonés no se hace la más mínima mención a la mitología autóctona, y eso fue muy raro, al final se acaba centrando en la mitología más main-stream. No digo que hagas la mitología de España la protagonista pero a ver, que al menos parezca que la hay.
CONCLUSIÓN
Bueno, si quieres una novela ligera, divertida y de fantasía. Te recomiendo esta