Paradoxografía contemporánea 2.
Entró en el vagón de metro y su presencia por si sola hizo saltar por los aires la realidad, a su alrededor se percibía un espacio distinto, como si existiera en otro plano, en lo imposible.
Sin embargo nadie parecía darse cuenta de aquel acontecimiento.
Era un ser mitológico …era como si estuviera viendo un centauro.
Hipnótico.
No solo por lo descomunal de su cráneo, sus piernas excesivamente cortas y su torso desproporcionado, sus parpados extrañamente enrojecidos, su piel de un color extraño, lleno de manchas de diferentes tonalidades que le conferían un aspecto de animal selvático y aquella marca circular en su sien derecha extrañamente decolorada, aquella marca que ni siquiera parecía piel….
Su mirada perdida en el vacío….Rodeado de gente común, rodeado de nosotros ……
Me pregunté cuánto dolor puede acumular alguien así, tal vez cuanto rencor...
Llegó mi parada….me bajé del vagón de metro sin apartar la mirada de su rostro, registrando con urgencia todos los detalles.
El tren se fue alejando y yo quedé en el andén como quien despierta de un sueño………. todo pareció adquirir de nuevo un tono grisáceo, mas real…
No es la primera vez que me pasa…






