Australia es un país enorme y lleno de naturaleza. Es lo que más expele en las memorias comunes del resto del mundo. Se considera que la prehistoria australiana es algunos miles de años más extensa que en otras partes del planeta. Australia ocupa una de las masas continentales más antiguas y menos elevadas, es el país habitado más seco y llano y el que menos suelos fértiles posee, excepto en el norte de clima tropical. Ocupa, sin embargo, uno de los primeros puestos mundiales en el índice de sustentabilidad y cuenta con una fuerte presencia aborigen. En su mitología, el sueño o Altjeringa, también conocido como Tiempo del Sueño, es un 'erase una vez' sagrado, un tiempo más allá del tiempo en el cual los seres espirituales ancestrales formaron la creación. Una de las creencias era que antes de que las plantas, animales y humanos fueran creados, eran almas que sabían que adquirirían cualidades físicas, pero no sabían cuando.
Almas como esas parecen ser las que se encarnaron en las esculturas de Paul Kaptein. Como almas que aparecen en la materialidad de la madera tallada. En un principio, como artista, viniendo de una localidad pueblerina, se resistió a incorporar cualquier cosa que pudiera aludir o identificarse con lo rural, la madera era lo primero que había que evitar, luego las partes de los tractores. Pero frustrado por lo tedioso de construir un molde en resina para fundir en otros materiales, volvió a la ciencia y el placer de lo simple. En protesta contra la era de la interconexión y la 'comunicación' inmediata, Kaptein volcó su tiempo a cientos y cientos de horas minuciosamente gastadas en tallar y pulir: “La madera tiene un crecimiento lento, que nos puede incluso sobrevivir, y que va en contra de toda la demanda del mundo contemporáneo, casi todas las culturas en la tierra han incorporado la madera y el tallado en sus rituales, ceremonias y modos de vida. De alguna manera me estoy sumergiendo en esa narrativa continua”. Convirtió la velocidad de la vida moderna y la necesidad de omnipresencia a un ejercicio que reflexiona sobre el ahora y la concepción oriental y occidental del tiempo. El tiempo y el espacio a grueso modo resumen sus temas. Lo que no dice poco. Evitó también lo digital, pero se encontró con ello como problema en el hacer, incluso como herramienta para aprender la técnica artesanal que usa a través de internet. Se relaciona ampliamente con la cultura contemporánea para decir cosas sobre la vida. Pero llega a ideas universales: la materia y sus vibraciones, el vacío, la nada, flujos de datos rotos, interrupciones en las redes de información y el tiempo, siempre el tiempo. El gesto más característico que tiene Kaptein puede ser el trasladar los problemas de las pantallas bidimensionales a la tercera dimensión. Representar el glitch, o las fallas informáticas o de sintonización y trasladarla a los problemas de modelado.
“Creo que para muchos australianos la madera simboliza vida. Está impregnada en muchos niveles de la existencia, es parte de nuestro pasado y medios tales que no puedo imaginar una vida sin ella. En la escuela de arte la madera como material era mal vista y asociada a hobbies de aficionados y al relegado mundo de las artesanías. Era impensable hacer nada con ella sin ser evidentemente irónico. En estos días la madera es culturalmente omnipotente y es un material universal. Ya sea utilizando una especie específica o utilizando paletas de madera de desecho, es muy ubicua.” Paul dice esculpir madera de la forma tradicional, porque el proceso de trabajarla implica, en general, estar en el momento. Hay una idea de Heidegger que le hace sentido: “La tecnología nos saca de nosotros mismos”.
Dentro de su repertorio de obra, Kaptein tiene dibujos y acuarelas, que parecen contener otro imaginario dentro de una formalidad completamente distinta, más o igual de interesante. Sobre la pregunta de qué significan estos trabajos frente a la mayor visibilidad que tienen sus esculturas, agradece por mencionarlos, y dice: “Yo los veo como un contrapunto de la escultura en tanto material, proceso y ejecución, pero ambos involucran un proceso de vaciado de maneras distintas. Aunque esté menos en juego en el dibujo, es tan importante y en algunos aspectos más exitoso que en la escultura. Las acuarelas específicamente no gozan de ningún tipo de edición, así que si no funciona no funciona. Y viene el siguiente. Se podría decir que el proceso de tallado es similar al de dibujar a través del constante perfeccionamiento, así la escultura es como una extensión del dibujo.”
Su trabajo recuerda mucho a las esculturas torcidas de Wim Delvoye o sobre todo a la obra escultórica de Tony Cragg. De Delvoye solo recuerda los neumáticos tallados, que encuentra geniales, pero la obra de Cragg es para él siempre reveladora: “Hubo un montón de obras de los años 80, creo, que me parecieron bastante inspiradoras, como Trembling Shore y Unschärferelation, que eran intervenciones muy sencillas sobre materiales y objetos que sin embargo me han influenciado más que los trabajos posteriores.” En tanto referencias históricas, también el futurismo emerge de forma inevitable, no obstante dice no haber tenido nunca una verdadera afinidad por él, pero puede entender la conexión. Fue más influenciado por el trabajo de video y animación y técnicas gráficas como el onion skinning, tweening y morphing: “Estoy más preocupado en enfatizar la quietud dentro del movimiento y el movimiento dentro de la quietud, o la exploración de la interrupción en el espacio o el desplegar en el espacio. Hay un tema de la distorsión o de un ‘wonky realism’ (realismo flojo o poco firme sería la traducción simple) que impregna la escultura actualmente.”
Respecto los asuntos o problemas del mundo en que está interesado, dice que ya empezó a preparar su Doomsday bunker del juicio final por si a caso Donald Trump llega a quedar en cualquier lugar cercano a la Casa Blanca.