El más bonito detalle, la más preciada y agradable que nos pueden regalar, es aquella caricia que no pedimos, esa que pensamos era innecesaria, la que llega de sorpresa, la que no esperábamos y nos obsequian cómo algo llegado del mismo cielo; esa es la que más valoramos y nos hacen sentir bienvenidos, apreciados, queridos, amados, bienaventurados...
Benditas caricias que hacen que podamos tocar y palpar el amor tal cual es: enorme!
Leregi Renga












