Good mornin’

seen from United States

seen from Israel

seen from Malaysia
seen from United States
seen from Sweden

seen from United States
seen from United States

seen from Israel
seen from T1
seen from Israel
seen from Israel
seen from Sweden
seen from Israel

seen from Israel
seen from Germany

seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
Good mornin’
“Se desvivió y nadie se dio cuenta. Allá, tendida en el piso, de su vientre brotaba un sonido borborígmico que anunciaba su quebradiza partida.”
Tu adiós marca, es punto y aparte después de ti, es ya nunca volver a verte o saber de ti.
Tu adiós me deja en penumbras, en soledad infinita, en tristeza sin fin, en agonía...
Leregi Renga
Estos días me he sentido rara debo admitir.
Vengo cargando esta piedra pesada desde que soy muy chica y no es algo que no haya conocido ya. Pesadez y presión. Violencia y sentir que te ahogas. Lo he vivido ya.
Mi mente a veces pareciese ser como una bomba activada que está contando los minutos contra reloj para explotar. Lo he dicho ya, mi mente a veces hace que haga cosas que no quiero. Y cuando tu mente se auto violenta, es como ir en un auto a velocidad máxima y sin frenos, expulsándome a las sombras oscuras de las cuales siempre me ha costado salir.
La violencia. También la conocí. Pero esa es un puerta que jamás volveré a abrir ni mostrar, ni siquiera para mi misma.
La vida me enseñó que jamás es un camino rectilíneo, sino más como una montaña rusa. Con subidas, en las cuáles que hacen sentir en el cielo, y bajadas que siempre me dan miedo.
Y cuando por fin pensé que estaba en mi mejor momento, me tocó bajar. Recordándome los momentos en los cuáles solo sentía el piso frío tocando mi cara, intentando moverme pero no poder, mi cuerpo por alguna razón no lo permitía, como si alguna grúa estuviera apretándome contra el piso.
Ese tipo de presión es el que sentí toda mi vida. A veces siento que no puedo seguir respirando, me duele el estómago a toda hora y mi mente simplemente no se calla. Miro el reloj y no siento que vaya a la hora correcta, siento que está adelantado para su hora, pero en vez de parar o ir más despacio, su velocidad solo aumenta y aumenta. Mis manos empiezan a temblar y no consigo escribir en mi libreta. Intento escribir para poder tener claridad en lo que estoy sintiendo, pero mis sentimientos solo parecen explotar y siento todo al mismo tiempo. Pienso todo al mismo tiempo. Nunca sé por donde empezar. Miro a la izquierda y luego a la derecha pero no veo más que neblina. Intento correr porque siento miedo. ¿De qué? aún no lo sé. Pero corro, lo más rápido que puedo. El sentimiento que mi muerte se acerca ronda por mi cabeza. Sigo corriendo porque no quiero morir, al menos no en la oscuridad. Hasta que mi espalda y mi cuello empieza a doler. No puedo seguir. Caigo al piso y mi cara por alguna razón se encuentra otra vez ahí.
Intento e intento levantarme hasta que termino muy cansada. Pero aún nada de esto termina. En ese momento siento como una ola gigante de agua simplemente me choca. Me siento destruida como para intentar nadar, entonces solo me dejo llevar por el agua. Intento salir a flote pero nada de lo que haga será útil. En ese momento veo como una roca gigante está atada a mi pierna, tirandome hacia abajo de toda esa agua que ahora se convirtió en un mar. Mi cabeza entra debajo del agua. Y lo empiezo a sentir otra vez. El sentimiento de ahogarse. Sé que me queda poco tiempo pero ya no intento nada. Dejo que mi cuerpo simplemente se hunda cada vez más y más. Miro a mi derecha e izquierda, no hay nadie ahí. Solo profundidad y oscuridad. Miro hacia arriba y puedo ver luz, pero no sé como llegar a ella.
Sé que mi tiempo se acaba pero no haré nada. Por alguna razón y aún con agua en los pulmones, me siento liviana. Me hundo y me hundo. Cierro mis ojos para ya no ver la oscuridad que siempre me aterró. Mi mente solo empieza a husmear entre las pocas memorias que tengo de mi infancia. Y yo estoy ahí, soplando las velas de mi cumpleaños y luego abrazando a mi familia. Una vez fuimos al campo, en la noche hicimos una fogata y poniéndonos alrededor empezamos a contar historias, allí la oscuridad no me daba terror . Recuerdo la última vez que corrí en una carrera, corría porque quería ganar, no porque alguien me estuviera persiguiendo.
Me estaba perdiendo en mis pensamientos hasta que me di cuenta en donde estaba. Ahogándome entre las penumbras. Abrí mi ojos, miré a mi izquierda y derecha, no había nadie más que yo. Y no puedo evitar pensar ¿Qué paso? ¿Cómo llegue hasta acá?
Las auroras pálidas, que nacen entre penumbras misteriosas, y enredados en las orlas de sus mantos llevan jirones de sombra, iluminan las montañas, las crestas de las montañas rojas[.]
El alba | Ricardo Jaimes Freyre
regla de 3
A VECES SE GANA, OTRAS SE PIERDE, ALGUNAS SE EXTRAÑA, Y LO PEOR ES CUANDO SE DAN AL MISMO TIEMPO.
- Sadicoeta