“No sólo la serpiente que se arrastra deja su piel atrás, también las aves dejan caer sus plumas al volar. Todo lo que fue de uno busca dónde ir a parar, se reúnen los despojos en algún secreto lugar. Al andar, vamos dejando como cenizas invisibles, para los ojos imperceptibles que encuentran dónde ir. Se agrupan de a toneladas y nos dejan partir. Avientan una flor a nuestro paso.
Y seguimos adelante, de manera indiferente. Sin percibir, ni siquiera, lo más evidente. Porque todo lo pasado, somos nosotros, somos desechados, derruidos, olvidados. Sómos despojos.”











