Entendí que cada día tengo una oportunidad de reconciliarme, de perdonarme, de mejorar, de levantarme, de aprender, de enseñar, de ser yo de nuevo, de no entregarme de más para que no me traten como menos. Cada día tengo la oportunidad de ser lo que soy, de seguir soñando y alcanzar lo que me proponga, que no hay nadie ni nada que pueda detenerme en el andar que Dios ha trazado en mi vida; que tengo la opción de no aceptar todo lo que me rodea y que puedo reivindicar el camino hacia lo que quiero conquistar. Me fallé pero me perdono, porque durante este proceso entendí que no estoy sola y aun cuando me falte todo el mundo... Al final del camino Dios y Yo estaremos juntos.










