Esos ojos, desorbitados con hilitos rojos, en escala de grises, algo gastados. Han visto tanto y poco a la vez. Las palabras salen acompañadas de mal aliento, uno soportable por la chela, pero malo igual. Me relata la realidad de años pasados y presentes. Con angustia le pregunto por los futuros. Con la misma calma y resignación me los relata. Me da algunos secretos, esos secretos que no se los pido a mi mamá o mi tía, esos secretos que no los encuentro cerca sino lejos de mí ya que todo lo que esta cerca me conoce, me traspasa y escapa de mis manos y acabo destruyéndolo o asfixiandolo.