Sádica y tierna perversión
Me gusta el calor de tus labios y el toque helado de tus manos.
Me gusta cuando tu lengua recorre mi piel, haciéndome gemir y temblar.
Me gusta tu sonrisa lasciva, llena de segundas intenciones y deseos sórdidos.
Me gustan tus caricias simples y también las bofetadas violentas que resuenan en un fuerte estruendo a través del cuarto oscuro.
Me gustan los tiernos susurros de amor en mi oído y también las blasfemias que usas para referirte a mí.
Me gusta esta alternancia entre afecto y dominio violento. La deslumbrante voluptuosidad en cada uno de tus actos.
Todo esto me entumece, llevándome al delirio de tanta lujuria.
Me prendes fuego y el fuego quema la piel, luego la carne, llega a los huesos y finalmente incinera mi alma.
Déjame arder..
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