“ Peter representa uno de los casos más complejos que ningún psicólogo ha tenido alguna vez la suerte de enfrentar. Sus problemas, no obstante, no empezaron recién nacido, sino que fueron evolucionando con el tiempo, como las frutas madurando al sol durante el trascurso de los días. De hecho, cuando nació sus padres estaban muy orgullosos y felices de su pequeño retoño. Peter fue un niño feliz, si bien un poco tímido, que pasaba las tardes con su tío tras la guardería y los veranos con sus padres en la ciudad. Sus problemas empezaron aproximadamente cuando cumplió los cinco años. De pronto, Peter empezó a aislarse de los demás niños del colegio ya no solo por su timidez sino por rechazo. Los psicólogos escolares no tardaron en advertir que Peter a lo mejor no había encontrado a su amigo ideal e insistieron en convencer a los profesores de organizar eventos en grupo donde el muchacho pudiera relacionarse con sus compañeros. Todos esos eventos terminaron mal y con Peter aislándose todavía más en sí mismo. “















