PARTE DOS DE: AMAR ES CORREGIR
TUS HIJOS NO SON TU OBRA SON UN PRÉSTAMO.
Aunque tienes la firma y sello de Dios para ejercer autoridad sobre tus hijos y educarlos, no debes olvidar que cada día, estás siendo evaluado y que te van a pedir cuentas sobre el encargo que pusieron en tus manos y que de ti depende la nota que saques.
En éste punto vale la pena precisar, que tú te conviertes en ejemplo y modelo número uno a seguir y que ellos van a copiar exactamente tus movimientos y van hacer lo que ven en ti, y a decir lo que escuchan de tus labios. Sé sabio y responsable porque el resultado depende en gran manera de ti para que cuando se hagan mayores no cargues culpas en otros.
Hacer sagaces a los jóvenes inexpertos y darles conocimiento y reflexión . El que es sabio e inteligente, los escucha y adquiere así más sabiduría y experiencia.
Proverbios 1:4-5









