El chiísmo es justamente una forma de Islam que, por su enseñanza y contenido esotérico, distingue entre la simple obediencia externa del código y la vida espiritual profunda; cuando afirmo que buscaban por medio del Islam un cambio en su subjetividad, me parece que ello es del todo compatible con el hecho de que la práctica islámica tradicional ya estaba fincada y les reforzaba su identidad; al vivir como fuerza revolucionaria, la religión islámica se revelaba como algo más que la voluntad de obedecer más fielmente a la ley, se revelaba la voluntad de renovar su existencia por completo reconciliada con una vida espiritual que piensan encontrar en el centro mismo del Islam chiíta. Siempre se cita a Marx y el opio del pueblo. Sin embargo, la frase que le precede y que nunca se menciona dice que la religión es el espíritu de un mundo sin espíritu. Digamos entonces que el Islam, en el año de 1978, no fue el opio del pueblo, justamente porque fue el espíritu de un mundo sin espíritu.
Foucault en: Entrevista a Michel Foucault. Irán, la revolución en nombre de Dios. Briére y Blanchet, Ed. Terra Nova, París 1979, pp. 16 y 17.









