El agua que debe mantenerse corriente y lo más límpida posible porque representa la situación del espíritu humano. [...] Suele decirse que lo tiernamente diverso es lo que nos enriquece, lo que nos da la posibilidad de tener una visión más amplia del mundo. Cada cultura en y con sus obras visibles y/o invisibles; con sus propios ritmos y sentidos de desarrollo. [...] Por eso decimos que la cultura que nos legaron nuestros mayores no es una cultura de fetiches ni de monumentos, aquí la Palabra es el "monumento", y apunta a una más honda conciencia del Espíritu Humano, de su diálogo con el corazón para orientar a un mejor vínculo -a través de esa interioridad- con la Madre Tierra.
Elicura Chihuailaf, Recado confidencial a los chilenos















