Maldita adicción
Nunca he sido lo verdaderamente honesta con mi terapeuta, pero si con algunos compañeros.
Y es que tengo una adicción.
Una adicción que padecen muchos hombres, pero como mujer, no se me reconoce como tal.
Una adicción deliciosa, un tanto perversa, que me deja vacía.
Rota.
Incapaz de ser detenida hasta que mi cuerpo me dice que ya no siente nada.
Y es que ver personas teniendo s3x0 es muy placentero, tocarte mientras escuchas los gemidos, imaginando una historia detrás de eso... es una manera de escapar. He querido escapar durante toda mi vida de esta realidad, así que ver el placer ajeno y dármelo en el proceso es todo lo que puedo conseguir.
Es un vicio, como el que fuma, se inyecta, come en cantidades excesivas, toma demasiado café. Es un vicio que calma un poco la soledad con la que voy a la cama. Lo necesito para conciliar el sueño, para que los demonios que habitan en mi cabeza me dejen en paz, para apagar un poco esa voz necesitada que me pide un abrazo, una caricia que nunca llegará.
Cada vez me sumerjo en este vicio, encontrando videos más explícitos e insospechados en los que la lujuria encontraría un nuevo nivel de estimulo que ni siquiera pensaría que llegaría a ser bueno. Increíble.
Y es que, ese placer que me doy a mi misma mientras veo todo tipo de videos, mientras las 0rg!4s, el s3x0 entre dos hombres, dos mujeres, trios, transexuales y otro tipo más, llena mi mente y mi deseo perverso, sé que es todo lo que me permitiré obtener. En la vida real, la sola idea de ser tocada, me resulta aterrador e incluso repugnante.
He vivido tanto en un mundo meticulosamente creado para protegerme, para encerrarme en mi fantasía, que el mero hecho de creer que un hombre me ponga las manos encima... me da escalofríos.
Me siento sucia de solo pensar en ello.
Porque me han hecho sentir sucia con sus caricias no deseadas. Porque han invadido mi privacidad mostrándome lo que no he pedido. Porque han perturbado mi seguridad con sus toques y besos cargados de malicia.
No puedo confiar, incluso si lo deseo, algo me dice que no lo haga, que no ceda o me romperán. Y es que el miedo latente a que me vuelvan a lastimar reside ahí, como una sombra a punto de atravesarme con una lanza oscura.
Así que paso mis noches perdiéndome en el placer corrupto, en aquello que no es real, aunque así se sienta. Me pervierto con esas imágenes, me toco con ellas hasta llegar al 0rg4sm0, porque soy yo la que controlo la situación, estoy al frente y eso es todo lo que necesito para sentirme a salvo.
Aun cuando anhelo un toque real, lleno de afecto puro, de perversión consentida, de lujuria amorosa. Sé que no lo conseguiré. Sé que ningún hombre me va a dar esa seguridad porque son primitivos, egoístas y vanidosos.
Asi que esta adicción que se ha salido de control, es todo lo que tengo. Aun si me hace sentir miserable. Aun cuando es toda una mentira fabricada para un placer fugaz, es el único lugar en el que puedo encontrar algo que no conseguiré en este mundo.












