Algo en lo que soy experta es en decir lo que quieren oir. Intentar encajar a través de mentiras. Es la única manera en la sociedad te trata con cierto respeto, admiración.
He tenido que mentir durante toda mi vida en ciertos aspectos, en especial cuando se trata de noviazgos y relaciones sexuales. Asi que cuando me preguntan si he tenido una relación, lo cierto es que no. Al menos en mi vida adulta no he tenido una relación.
Solo tuve un novio y fue algo de verano, a los 15 años.
No significó nada. Aun no sé cómo logré que se sintiera atraido a mi. No sé si se trataba de mi personalidad, quizas en ese momento me sentia confiada, queria vivir esa experiencia.
Y no fue tan mala como pensé.
A pesar de nunca nunca haber tenido una relación con un hombre y ni siquiera tener sexo con uno, miento. No soy tan ignorante, leo lo suficiente para saber algo de cómo funciona el sexo. Ser virgen no me hace estupida. Es un cliché muy bobo y poco sano.
A veces me pregunto si algun dia pasara... El tener una relación adulta. Pero estoy aceptando que no es asi. Lo que sea que sucedió cuando tenia 15 años, se perdió. La chispa de aquel momento solo se... desvaneció.
Y creo que, inconscientemente, fue debido a esa relación. Al tocamiento sin consentimiento que me hizo sentir asqueada, incomoda, denigrada.
No estaba lista para que me metiera los dedos, pero lo hizo. Fue la sensacion mas incomoda y desagradable que he tenido. Aunque esa no ha sido la única. Y creo que a partir de eso y otros bloqueos, es que soy incapaz de formar lazos afectivos con otros hombres.
A veces deseo tener esa experiencia de nuevo. Deseo sentir los labios de alguien mas. Brazos fuertes y calidos rodeando mi espalda. Reirme a su lado. Sentirme segura, en confianza, amada.
Pero son esas cosas que sabes que no van a cumplirse, porque cada dia se vuelve un poco mas imposible encontrar esa conexión. Y creo que, aunque quiera estar con alguien, la realidad es que no puedo.
Estaré tan asustada de arruinarlo.
Estaré tan temerosa que mi nula experiencia lo aburra.
Me arrepentiré de haber empezado una relación en primer lugar.
Es una diatriba eterna. Un ir y venir que me hace perder la poca fe en mi misma. Es tan dificil para mi poder entablar una conversación con alguien que me atraiga. Es mucho mas dificil confiar, abrir mi corazón y dejar que entre. No puedo, pero a veces quiero.
Cada hombre en el que he puesto los ojos, esperando demasiado de ellos, es un error más. No son confiables. Son animales olisqueando el mejor hedor para montarlo.
Algunos actuan como si quisieran una conexión, como si fueran diferentes a todos los demás. Intentan distinguirse, pero en realidad son la misma calaña, solo que con otra estrategia.
A pesar de eso, una parte de mi desea tener eso. Desea algo que nunca se hará realidad.
Me cuesta admitir lo que siento, porque es reconocer que soy debil, patetica y urgida. Aun asi, por mucho que intente esconderlo, siempre encuentra su camino a la superficie. Siempre llega hasta mi cabeza y la estruja y la aniquila con esos sentimientos inutiles.
Me gustaria no ser tan patética, no tener esa vena romántica que no me ha traído nada bueno. Estoy harta, cada intento por lucir natural y fuerte requiere un asesinato. Lo malo de eso es que resucitan con mas fuerza, empujan todo hasta arriba y explotas.
Me pregunto si enfrentar esos sentimientos puede ser la gran diferencia, o el gran desastre.
Me pregunto si tomo la iniciativa y si soy capaz de mantenerme firme, aun cuando me arrepienta por el camino.
Me pregunto si no luciré ridicula si le digo a mi nuevo interés amoroso que quiero que vaya a la reunión solo para verlo en persona.
Me pregunto si una vez que lo vea le podré decir que me parece más guapo en persona de lo que imaginaba.
Me pregunto cuando será el golpe de realidad. Cuándo llegará el momento en el que bese a otra y tenga que contener las lagrimas y la desolación.
Me pregunto si ya lo hace ahora.
Podría preguntarle, ¿verdad?
Pero preguntar requiere una valentía de la que carezco. Requiere una vulnerabilidad que me expondría de manera innecesaria.
Asi que al final, el nunca nunca se convertirá en un siempre siempre.
Siempre estaré anhelando lo que jamás podré conseguir.