Lo que realmente importa
Este fin de semana he tenido una convivencia con la iglesia. Ha sido un regalo maravilloso, que necesitaba muchísimo, para volver a acercarme a Dios y también conocer más a mi comunidad.
Pero eldeabajo no me ha dejado tranquila ni un momento. Desde el viernes, ha intentado robarme el fin de semana, y sobretodo ha intentado robarme la paz.
Llegué el primer día juzgándolo todo. Que si los que tenían que organizar todo que estaban más desorganizados que nunca, que si el hotel donde nos alojábamos estaba sucio y la habitación desgastada, que si la cena estaba seca y con poca variedad… y sentía que no tenía tiempo para hacer lo que a mí me apetecía, que tenía que estar sirviendo a los demás cuando yo quería que me sirvieran a mí.
Al día siguiente, tuve el mejor regalo de todos: pude confesarme: y de repente, todo cobró sentido. Lo importante del fin de semana no tenía que ser ni el hotel, ni la comida, ni el tiempo, ni la organización perfecta. Lo importante del fin de semana tenía que ser Dios.
“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno y lo que pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar la misericordia y humillarte para andar con tu Dios”. Miqueas 6:8
Y dejó de importarme todo lo demás. Gracias a eso, pude intentar servir a Dios, donarme a mi comunidad, dejar de juzgar absolutamente todo y dejé de sentirme como la que siempre tiene la razón y lo hace todo bien. Y no ha sido cosa mía.
Veo como Dios no me ha soltado ni un momento, como Él quería que disfrutara del fin de semana, que lo viviera a pleno con la comunidad y que viera que lo que realmente importa es tenerle a Él.
Que sin Él no soy nada. Que si no sirvo a los demás, si me quedo con mi egoísmo y mi soberbia y mis quejas, me quedo sin nada. Que Dios tiene un propósito muy grande conmigo y no puedo arriesgarme a perderlo por escuchar a eldebajo.
"Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros." Santiago 4:6-7
Que Dios quería que este fin de semana yo pudiera descansar en Él, pudiera dejar de preocuparme por todo, por el futuro, por el dinero, solo quería que yo pudiera volver a fiarme de Él. Quería hacerme el mejor regalo, darme Su paz. Y yo por poco no me lo pierdo.
Estoy muy agradecida por este fin de semana, porque ha sido realmente una maravilla. Y estoy bendecida por poder ver que lo que de verdad importa, en mi vida, no es nada más que Dios y lo que Él tiene planeado para mi. Que eso es lo mejor que puedo tener y que me puede pasar, que no hay un plan mejor que el Suyo.

















