Devocional: Consuelo ante un corazón amargado.
En un mundo caído y contento con el pecado no debe de asombrarnos que cada persona esté atravesando por un problema que consume su mente, cuerpo e inclusive el espíritu. La sociedad ha intentado ocultarlo. A través de las redes sociales vemos vidas "perfectas", en lugares bonitos, atractivos a la vista, con música que puede promover la alegría y con comentarios y frases inspiradoras. Todo esto realmente es una máscara ante los problemas que sufrimos.
Y podemos preguntarnos si Dios no es consciente de ello. Quizás has orado y le has pedido que te ayude, quizás te sientes solo porque nadie viene a socorrerte y te consideras el único que está atravesando una calamidad. La Biblia habla de esto. Leamos lo que dice Proverbios 14:10
El corazón conoce la amargura de su alma; Y extraño no se entremeterá en su alegría.
Cada corazón sabe que lo está consumiendo. Tu corazón sabe cuál es tu pena, tu dolor, tu angustia, eso que te quita el sueño, eso que sientes por dentro y te hace llorar. Tu sabes cuál es la amargura de tu alma.
¡Pero Dios también la sabe! Él que hizo el corazón conoce exactamente como te sientes, lo que piensas, lo que anhelas, lo que extrañas, lo que has perdido. Mira lo que dice el salmista:
El que hizo el oído, ¿no oirá?El que formó el ojo, ¿no verá? (Salmos 94:9)
Es una pregunta que el mismo Señor se hace a través de David. Dios oye tú lamento, mira tus lágrimas, mira tu desesperación, conoce tu ansiedad, sabe de tu amargura y aflicción.
¿Y qué podemos hacer?
Aferrarnos a Él. Ir a buscar consuelo en Aquel que creó los ojos para llorar y los brazos para abrazar. Él, el soberano Dios sabe todo lo que hace y sabe todo lo que estás atravesando. Jesús te ama, Él que es experimentado en quebranto sabe lo que estás viviendo y no te dejará solo.
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,Tus consolaciones alegraban mi alma. (Salmos 94:19)
Oh, que hermoso es saber que aún en medio de los pensamientos que nos consumen y nos roban la alegría, Dios tiene la capacidad de consolarnos y hablarnos. ¡Que bello, que maravilloso, que grande es el Señor!
Lee tu Biblia, búscale, pídele y oye palabra. Rodeate de personas que te ayuden a atravesar este desierto, que tengan palabras de ánimo y consuelo. Dios proveerá esas amistades de corazón sano que pueden ayudarte en este proceso duro.
Libérate de toda máscara ante Él. Dios no necesita vidas perfectas en lugares perfectos. Necesita ese hombre y mujer que nadie ve en redes sociales, que lucha con levantarse cada día de su cama y que pasa noches llorando. A ese necesita Dios. Porque Él sabe cómo convertir huesos secos en hombres listos para la batalla. Cree en Él y entrégale tu carga hoy.












