Unexpected (plot w. ong)
Han pasado dos horas y Kang Daniel sigue sentado en el mismo lugar, con el injustificable temor acechando a su persona y más alcohol del que desea recorriendo toda su anatomía.
Ardor; arde cuando se vuelve a llevar un vaso con vodka a la boca porque no sabe lo que tiene que decir o hacer en ese momento. SungWoon ha vuelto a hacer de las suyas, Daniel no tiene ni la menor idea de si debería sentirse agradecido u odiarlo con todo su ser por el esfuerzo (inútil) que está intentando después de que su última relación fuese un fracaso. Él siente miedo, uno sin motivos que no le ayuda a dar el primer paso ja-más. — No tienes que hacer est-... — Intenta refutar pero es muy tarde, SungWoon sigue moviéndose en vano con tal de que el joven pelirrojo que ha permanecido toda la velada sentado frente a él finalmente muestre un poco de interés, y cuando aquel hombre consigue que tome asiento a su lado, sólo percibe una mirada llena de repugnancia y decepción sobre él. "No soy un bicho raro en exhibición." Brama en sus propias ensoñaciones antes de tornar los ojos en blanco, levantándose absolutamente dispuesto a retirarse porque prefiere mil veces permanecer solo que estar junto a alguien que sólo lo ve como un acto de compromiso. Y además: Daniel sabe bien que es un cobarde. Aún recuerda cuántas veces lo escuchó venir de la boca de Kyungree, su ex-novia. Él no puede evitar sonreír con el recuerdo de su última discusión, esa misma donde aceptó ser "un maldito cobarde". ¿Patético? También lo era. ¿Tal vez lo sacó de papá? Nunca lo sabrá. Kang permanece absorto en sus pensamientos cuando decide tomar uno de los asientos en la barra, maldiciéndose una y otra vez por no tener las suficientes agallas de permitirse un nuevo amor, o siquiera una mísera aventura.
ONG Lleva un tiempo mirando al joven en las mesas beber trago tras trago de largos sorbos y su incomodidad palpable ante el entusiasmo de su acompañante. Nota que es guapo, así como también el hecho de que mira al pelirrojo como si tuviese miedo de que este le muerda un brazo. Se mantuvo dubitativo al comienzo ante la vaga idea de buscar conversación con él, en ese turno tan aburrido donde nadie había venido llorando sus penas de amor, o a recalcarle la mala decisión que fue dejar su peinado habitual por un fleco demasiado corto no hay demasiadas opciones, saliendo triunfante su pequeño desliz de valentía. Se mantiene secando la barra y limpiando por diversos sectores hasta que el acercamiento de su objetivo le llama la atención, se sienta unas sillas lejos de él pero se mueve armándose de valor y fingiendo querer limpiar por allá también. — Ong SeongWu.— Murmura en un sonido parecido a un ronroneo, no es necesario levantar la vista debido a la moderada cercanía que formó alcanzando un vaso que tira a la basura sin pensarlo demasiado.
DANIEL Fue lo suficientemente distraído para (casi) pasar desapercibido que alguien le hablaba. Parpadea, hay confusión en su rostro y su mirada impacta con la figura de un chico que le resulta jodidamente apuesto; su físico en general le causa fascinación. Se dedica durante un par de segundos a intentar ver su rostro, muy tarde percatándose de que no ha contestado a su pregunta. — Kang... — Suelta al aire y, coño, ¡olvidó su propio nombre! — Daniel. Es decir, Kang Daniel. — De inmediato logra corregirse, pero sabe que debió haber sonado terriblemente torpe. Por un momento comienza a temer que el joven frente a él no haya escuchado con claridad sus palabras, pero la música es tan innecesariamente ruidosa que no descarta la posibilidad.
ONG Ocultando la risa que sus labios pretendieron dejar salir asintió mientras continuaba "limpiando" la barra «porque sinceramente estaba limpia hace bastante tiempo» entonces, su mirada fija se clavó en los ojos de su nuevo interlocutor, prestó atención a las facciones que las débiles luces sobre el mueble le impedían ver cada vez que se balanceaba inconscientemente víctima de la primera fase del alcohol. Notó el lunar bajo su ojo hallándose fascinado por lo atractivo que le hacía lucir, como sus ojos eran expresivos y su sonrisa torpe atrapante. Kang Daniel era muy atrayente. — Muy bien, Daniel ¿Qué puedo servirte?— inquirió sin más, dejando el trapo a un lado e inclinándose para no tener que alzar la voz demás y ser escuchado «además de echarle un vistazo más de cerca».
DANIEL — Valentía. — Responde casi en automático porque la sonrisa que se halla en su rostro claramente indica que no hay necesidad de pensarlo dos veces, es lo que él quería para combatir la patética cobardía que lo caracterizaba incluso en una noche como esa, donde ninguna palabra surgió cuando la oportunidad de pasarla bien estaba sobre una bandeja de plata. Sin embargo, el hombre frente a él en definitiva altera de forma violenta en su interior; hay un cosquilleo que emerge dentro de su estómago y alguna sensación desconocida por doquier. Por un instante considera que está volviéndose loco, pero los ojos zafiro que le observan originan duda en su respuesta, finalmente solo conserva su sonrisa, así como la mirada que se mantiene sobre él.
ONG Sin escuchar una respuesta de parte del chico llevó sus manos hasta las botellas que se extendían por la parte cubierta y sólo visible para él en la barra. —:¿Para hablar con el pelirrojo?— Inquirió evitando el tono de decepción, sabiendo que había captado su atención justamente el hecho de que el chico pareciera tan tímido con una apariencia tan buena que sólo mejoró cuando se acercó. Asintió lentamente y puso frente al contrario un liquido de color transparente que sólo era invadido por un fondo verde. Sonrió hacia su persona con la intención de parecer amable y confiable para iniciar la charla. Era una pena que una oportunidad se le fuese así.
DANIEL Cuando las palabras fluyen del joven que se sitúa frente a él hay un impulso que lo supera y lleva su mirada hacia atrás. Una escena cómica está ocurriendo, donde pareciera ser que SungWoon ha hecho de las suyas como el grandísimo hijo de puta que es, robándose a quien se suponía que era su conquista. A pesar de ello él sonríe, no siente siquiera un poco de dolor o interés en lo que ocurre a sus espaldas y prefiere continuar con la charla que está manteniendo, porque hay una pregunta pendiente cuya respuesta está en la punta de su lengua. Sitúa sus brazos en la barra y se recarga lo suficiente para acortar la distancia que hay entre ambos; arruga su nariz y niega de inmediato con un movimiento de cabeza. — Nah. — Suelta y siente que tiene un peso menos encima, hay comodidad y posible química cuando habla con ese chico que se presentó bajo el nombre de Seungwu. Lo que Kang Daniel no sabía era que dos años después el chico pelirrojo se volvería el prometido de SungWoon, y quien se hallaba detrás de la barra, sería el suyo.









