Plot N. 06 “Something”
Género: Drama, romance, tragedia,
Inspiración: Grey’s Anatomy. Dos cabezas dramáticas.
Personajes:
Maëlle Di Stefano—Nina Dobrev
Matthew Morrison—Nathaniel Buzolic
Estado: Ocupado por Marissa cupcake-dobreva
Personaje deseado: Matthew Morrison
—¿Es algún tipo de adivinanza o es un chiste?
—No, está basado en un suceso real. —
—Bueno y, ¿qué pasa cuando dos personas entran a un bar? —
—¿No lo imaginas? —
—No me dirás que se enamoran a primera vista. —
—Puff, claro que no, eso no existe—
—¿Entonces…?—
Giró los ojos.
—Bar, alcohol, baile, dos personas… Vamos, eso es igual a sexo. —
Cuando la vista de Matthew se encontró con la de Maëlle todo se aclaró. Fue como si todas las luces del lugar apuntaran en dirección a la mujer, y si tenía que seguir a la luz, entonces lo haría. Sin embargo, ambas sabían que esa luz se terminaría con el amanecer, cuando la sobriedad les despertara y la jaqueca hiciera de las suyas. Cuando tuviesen que alejarse porque no sabían sus nombres. Y así fue, nunca se dijeron sus nombres.
—¿Entonces?
—Bueno, amigo, debes saber que las coincidencias existen…—
—Y al siguiente momento se enamoraron. Ajá. —
—Para nada, pero sí se volvieron a ver, en un sitio que ninguno de los dos imaginó antes.
—¿En dónde?
—En el hospital.
Ella servía café, él no podía rechazarlo, así que dijo sí.
—Pero, ¿por qué en el hospital? ¿Iban a ver a algún familiar?
—Ah, no, claro que no. Ambos eran médicos. Ella interna y él médico general. De alguna forma y otra, siempre terminaban viéndose. Además, Matthew necesitaba un sitio cercano en donde vivir, así que Mäelle le ofreció una habitación en su casa.
—Y se enamoraron…—
—No, se hicieron muy buenos amigos.
—Creí que era una historia de amor.
—Y lo es…—
Conforme el tiempo pasaba fueron conociéndose más, y un descuido les hizo darse cuenta que ya se habían visto antes. Matthew y Maëlle descubrieron que eran los “chicos del bar”. La curiosidad del asunto les hizo reírse de la casualidad de la vida. No cambió su relación como amigos, pero sí como algo más. Se sentían bien al estar juntos, al sonreír, al tocarse, al besarse. Así que lo hicieron, no querían compromisos, pero sin duda querían estar juntos.
—Entonces, ¿ya se enamoraron? —
—Claramente, aunque ninguno de los dos se dio cuenta hasta mucho después. Hasta que algo les hizo abrir los ojos para examinar su vida y comprender que ya no podían estar separados.
—¿Qué era ese algo? —
—Un bebé—
Cuando Maëlle se enteró de su embarazo, creyó que Matthew gritaría, pero no lo hizo. Por primera vez en su vida, Morrison conservó la calma y eso fue aún más preocupante. Pero no era ningún idiota, prometió hacerse cargo. Entonces se convirtieron en pareja.
—Todo parece color de rosa…—
—Así parece, pero no lo fue. Pronto, el rosa se tornó oscuro.
Matthew Morrison tenía una familia difícil. Una relación pasada que había dejado semillas en él, así que fue cuestión de tiempo para que dos personas vinieran a regarlas. Jeanette apareció en escena de forma inocente, luego de que la madre de Matthew pisara el hospital.
—¿Quién es Jeanette?
—Jeanette fue una chica castaña que creció con Matthew. Jugaban de niños, se hicieron novios en la adolescencia, fueron juntos a la escuela. Vivieron en pareja un largo tiempo. Pero el destino los separó. Morrison se fue a Estados Unidos y ella siguió viviendo al sur de Inglaterra.
Jeanette no fue de visita al hospital, quería a Matt de vuelta y no estaba dispuesta a aceptar un no por respuesta. Hasta ese momento, ambos creían que ella era una persona noble que había arribado al sitio con buenas intenciones, dolida sí, pero no peligrosa. Sin embargo, se equivocaron. El mundo rosa que habían creado cambió su color durante su estadía. Su confianza se vio trastocada y la racionalidad de ambos también. Su intento de avanzar, de disfrutar y de esperar a una pequeña niña fueron inútiles. El peligroso, que antes creían no existía, los alcanzó.
—Celeste murió en un accidente automóvil provocado por Jeannette. —
—Ouh, pero… ¿qué pasó? ¿Qué pasó con ellos? —
—Es difícil decirlo. ¿Cómo superas la muerte de un hijo? ¿Cómo superas la muerte en sí? —
Morrison y Di Stefano dejaron de sonreír. Creyeron que ya no tenían razones para hacerlo. Se dieron cuenta que ya no se provocaban felicidad, ni sonrisas, nada. Estaban quebrados y no parecía haber nadie que pudiera repararlos.
—¿Y Jeanette…?
—Oh, sí, Jeanette. No tenían cargos, no podían hacer nada, así que ella desapareció… sólo un tiempo. Quería por quien había venido: Matthew Morrison. Pero, seguro que haz escuchado ese dicho, ¿o no? Si no pueden darte justicia, tómala por tu propia mano. Bien, Maëlle también lo conocía y no pensaba dejar pasar la muerte de su hija sin más. Así que planeó algo para que todo mundo se diera cuenta de lo peligrosa que era.
—¿Qué hizo?
—La acercó, la amarró, la grabó. Ella lo confesó todo. Sin embargo, la destrucción en el interior de Matthew y Maëlle seguía latentes. ¿Por qué no matarla y ya? Realmente no hay una respuesta convincente, pero sí una sincera: no eran asesinos. Estaban quebrados, pero no eran asesinos. Así que la justicia real se hiciera cargo.
—¿Y ellos..?
Matthew Morrison y Maëlle Di Stefano se separaron al no poder repararse el uno al otro. Cada uno siguió su camino con la esperanza de encontrar un “porqué” para seguir.
—¿Lo encontraron?
—Ni un poco.
—¿Entonces…? ¿Nunca se volvieron a ver? —
—Oh, amigo, te dije que creyeras en las coincidencias. Y ahora te digo que debes creer en el destino. Maëlle y Matthew se encontraron en el sitio en donde creció su amor: el hospital.
—¿Y volvieron, cierto?
—Hum, es difícil. ¿Dos personas rotas pueden estar juntas? No lo sé. ¿Realmente pueden estar juntas cuando, todo lo que pasa a su alrededor, les indica que no? ¿Cuando dudan, no sonríen y se lastiman? No lo sé. Pero, si dos personas logran sobrevivir a una mala familia, a la muerte y a las circunstancias a su alrededor… es por algo, ¿no crees?













