Innovando en la participación ciudadana: Ágora PIC una herramienta para el co-manejo de la cosa pública
por: Mauricio Muñoz, Steven Herrera, Pietro Speroni
“La política es la única vía, fuera de ella no existe siquiera la democracia”
Lula da Silva.
Hackeando los procesos legislativos En octubre de 2013 nace la iniciativa LabHacker de la Cámara de Diputados de Brasil, cuyo objetivo principal es “la formación de una red de colaboración entre los diferentes actores con capacidad de contribuir en la construcción de proyectos destinados a mejorar la comprensión de la labor legislativa, y facilitar la interacción entre la sociedad y los parlamentarios ”, tal y como lo explica el mismo Cristiano Ferri, coordinador del Laboratorio.
Como parte del trabajo que se desarrolla en este espacio, se ha puesto a disposición la herramienta Wikilégis, “que permite a los ciudadanos discutir y proponer cambios a los proyectos de ley de dos maneras: realizando comentarios o sugiriendo una nueva redacción, artículo por artículo. Proyectos de ley como el Estatuto de la Juventud, el Marco Civil de Internet y el Código de Proceso Civil, por ejemplo, fueron construidos mediante el crowdsourcing llevado a cabo en el portal”.
De las redes sociales a las movilizaciones “Pan, libertad y justicia social”. Ese era el lema de los miles de egipcios que salieron a las calles aquel 25 de enero de 2011 para exigir condiciones de vida dignas. Una revuelta que terminó con el derrocamiento de quien fuera entonces presidente, Hosni Mubarak. A este suceso histórico, en conjunto con las diferentes movilizaciones sociales que de manera simultánea se estaban dando también en otros países de la región, se le conoce como “Primavera Árabe”.
Según Paloma González del Miño en su artículo “La utilización de las redes sociales como activismo político en Egipto: La revuelta 2.0 en el contexto de la Primavera Árabe”(1), a finales de 2010, casi un 80% de los egipcios tenían teléfono móvil y aproximadamente, un cuarto de los hogares tenía acceso a internet en 2009. Además, en menos de dos años, el número de usuarios se triplicó, llegando a cinco millones en febrero de 2011, de los cuales 600.000 se añadieron en enero y febrero, los meses en que se iniciaron las revueltas.
Las redes sociales tuvieron entonces un papel importante en el proceso revolucionario llevado a cabo en Egipto. Sirvieron para planear y coordinar manifestaciones desde Facebook y Twitter, y para compartir acontecimientos en tiempo real no solo con el resto del país, sino con el mundo. Muchas manifestaciones y eventos fueron grabadas y publicadas en plataformas como YouTube, al tiempo en que se expresaban diferentes opiniones y se generaban debates en torno a ellas por medio de blogs independientes.
No podría afirmarse categóricamente que las revueltas fueron un resultado directo del fenómeno disruptivo que para entonces ya significaban las redes sociales, y en general las TIC, como configuradores de opinión pública y como medios de comunicación alternativos, libres, e independientes. Sin embargo, como concluye Paloma González en su artículo, “ no es descontable su potencial e influencia positiva como agentes eficaces entre una población joven, que ha encontrado en las redes sociales una nueva esfera política, diversa, vital y alternativa”.
La tecnología caracteriza las generaciones. Esta es la principal conclusión a la que llega Carles Feixa(2) al hacer un análisis de los principales movimientos sociales y su correspondencia en la dinámica tecnológica. A este respecto le corresponde la generación hashtag, que se describe como una generación educada digitalmente desde su nacimiento (siglo XXI), pero sobre todo,
se caracteriza por la utilización del hashtag como un nuevo método de politización de la red para un reclamo de la democracia.
De esta manera, la juventud frente la eclosión política mundial que inicia en el 2011, retoma el “método chat” que ofrece el hashtag como un medio para la vuelta en escena de la comunicación directa, es decir, la posibilidad de la red como un espacio “peer to peer” con mucha confluencia en las discusiones y cambios políticos. Por supuesto, esto conlleva la masificación de la participación ciudadana y política en las juventudes. De esta manera, cualquiera con acceso a la red, puede integrarse a la “gran discusión mundial” (o local) y tomar partida de acuerdo a su contexto político.
De la protesta a la propuesta: Integración Ciudadana
Son estos casos apenas tres vértices de la gran superestructura que se ha empezado a formar a partir de la Red como centro de gravedad. Se pueden abstraer de ellos algunas conclusiones o puntos de partida para el análisis. Lo primero es asumir que estamos ante una nueva forma histórica de movimientos sociales y de ciudadanía que reclama protagonismo en la toma de decisiones y con ello mecanismos de participación e interacción mucho más eficientes, democráticos, y en sintonía con la naturaleza interactiva y dinámica de nuestro tiempo.
Según Manuel Castells, para lograr una transformación real, esta debe ser primero cultural, desde la mente de las personas. Y es por esto que es fundamental entender la superestructura que hoy por hoy abraza las formas en que nos comunicamos y nos organizamos como individuos y como sociedad. Esta superestructura es la Red y nuestra participación y protagonismo en ella, su combustible. La transición de organizaciones basadas en esquemas verticales a otras mucho más horizontales, la democratización del poder, y la participación activa de la ciudadanía, son tres características de la nueva
superestructura que permiten pasar, por fin, de la agitación a la construcción, de la protesta, a la propuesta. Cada vez existen más mecanismos, plataformas, movimientos y organizaciones sociales desde donde podemos intervenir como ciudadanos y ser parte de esa construcción, pero todas estas iniciativas deben darse y consolidarse de manera articulada entre los diferentes sectores para lograr una transformación social trascendente. Es decir, debemos entender la Integración Ciudadana como una de las herramientas más importantes para el cambio y el ensanchamiento de nuestra democracia; nos corresponde, por lo tanto, aprovecharla de esa manera.
PIC en el contexto del cambio
Es en este contexto histórico que la PIC (Plataforma de Integración Ciudadana) se presenta como un instrumento de deliberación y toma de decisiones, construido por y para la ciudadanía, con el fin de ser el requisito indispensable para una democracia real - transparente, directa, participativa - y responsable con la ciudadanía.
La PIC, como organización autónoma y crítica, entiende que la posibilidad real de construir otro paradigma social relacional del poder (Ciudadanía 2.0) no pasa por la anulación del carácter político de nuestra ciudadanía, ni por la falacia de la tecnificación de las decisiones económico-políticas - como lo propone Fukuyama con “El fin de la historia y el último hombre”), sino que tiene que ver con la renovación e innovación del diálogo político. No el debate tradicional basado en una mayoría simple, sino en una nueva forma deliberativa en que juntos, aprovechando las tecnologías digitales, se contribuya a crear mayor representatividad, justicia y legitimidad de las decisiones políticas.
En este sentido, la PIC no solo se valida únicamente a partir de una plataforma virtual para la reconstrucción activa del espacio público - ni de un espacio digital para la participación ciudadana y su posibilidad de incidencia en la gestión pública - sino que su verdadera legitimación reside en el hecho de que su praxis está sustentada por un movimiento ciudadano trans-partidario que funciona de correlato para la cristalización efectiva de los elementos filosóficos de la organización. Es decir, muchos hombres y mujeres, que ponen en práctica cotidianamente el slow, el open y el smart (Margherita Valle, La ciudad del nuevo paradigma: la era digital, San José, 2012).
Ágora PIC: innovando para el empoderamiento
Después de un largo proceso de investigación que el equipo de PIC emprendió, se decidió empezar el proyecto Ágora PIC, una herramienta ciudadana que permitiera el co-manejo de la cosa pública. Ésta implementa en su metodología de tres pasos un sistema de vanguardia en la toma de decisiones colectivas: Vilfredo(3).
Investigando se detectó que la mayoría de los sistemas de e-Democracy, es decir democracia por medio de herramientas digitales, buscan un compromiso entre permitir a la gente proponer sus ideas así como también evaluar las mismas. Todo esto además garantizando un sistema de diálogo respetuoso y un proceso de evaluación justo.
Apostar a sistemas de e-Democracy quiere decir básicamente que cada persona tiene la posibilidad de escribir una propuesta cívica y luego que cada uno pueda evaluarlas. Esta evaluación puede darse de diferentes formas: la más común es indicar la preferencia con un "me gusta" en la modalidad que utilizamos en Facebook. Otra opción, más interesante, es de poder modificar las propuestas generando nuevas versiones de las mismas.
De hecho si el método de la e-Democracy no permite generar propuestas abiertas ni modificarlas, en el resultado que se obtendrá no se estará realmente utilizando la sabiduría de la gente. Esto porque las personas no tuvieron la posibilidad de integrar o modificar propuestas existentes, sino solamente apoyarlas o ignorarlas.
Parece entonces sumamente importante permitir una participación interactiva a lo largo de todo el proceso. Esta posibilidad permite formular otras preguntas: ¿cómo se puede asegurar que las propuestas - en proceso - sean evaluadas de forma justa respecto a las propuestas originarias? Lo anterior sin dejar de lado también que sea un proceso llevado a cabo con respeto en todo momento entre todos los participantes. Otro factor es que normalmente las discusiones en línea terminan siendo dominadas por gente que tiene más tiempo libre(4).
Un tercer elemento tiene que ver con quien tiene el derecho de modificar las propuestas.
En muchos sistemas de e-Democracy, como Airesis y Liquid Feedback, cada propuesta es de "propiedad" de la primera persona que la escribió, y solo esta puede modificarla. Alguien podría volver a proponer la idea modificada, pero las valoraciones empezarían a contar desde cero otra vez. Esto dificulta la lectura clara de un proceso de modificación y colaboración.
Todos estos razonamientos condujeron a implementar en la metodología de Ágora el sistema Vilfredo que permite la elaboración de propuestas participativas de un modo totalmente único. Esta metodología permite una generación continua y cíclica pasando de un fase de propuesta a una de evaluación, evitando el sistema de voto clásico que genera ganadores y vencidos, en consecuencia segregación e insatisfacción. Luego de la fase de
evaluación Vilfredo trabaja la métrica reconociendo si existen propuestas satisfactorias para todos o si es necesaria una nueva generación de las mismas. Este procedimiento es más lento, pero más justo, ya que deja a todos proponer en cualquier momento y permite a las propuestas ya ingresadas mantener y representar en el tiempo las evaluaciones de todos.
Como novedad en este sistema se evalúa la opinión por medio de muchas variables que nos permiten generar métricas más objetivas y más humanas al mismo tiempo. Por ejemplo: valorar el entendimiento que uno pueda tener de la propuesta, así como cuanto se concuerda con ella, en un matiz infinito de posibilidades. Esto en lugar de la modalidad de clásico voto dual: me gusta/no me gusta , estoy de acuerdo/no estoy de acuerdo, permitiendo una democratización de las propuestas. Este sistema de valoración provoca
que las propuestas más apoyadas tiendan a ser las elaboradas con claridad y propiedad, evitando tecnicismos y lenguaje demasiado burocrático.
Se podría decir así que la innovación reside en la forma de “no-voto” que este sistema proporciona, siendo las propuestas más bien integradas entre sí. La mayoría de las plataformas de e-Democracy o suman los votos o aplican alguna forma del sistema de Condorcet y similares. Es decir, todas las plataformas existentes terminan encontrando un único ganador, pero si se tiene el interés de buscar una solución colectiva que represente de forma democrática a todas las posiciones y opiniones de las personas, es necesario utilizar un sistema que procure construir una solución colectiva.
Por esto Vilfredo aplica un sistema de evaluación diferente que no se limita a calcular cuántas personas votaron por una sola propuesta, sino quienes la apoyaron. Básicamente se trata de un sistema que funda sus resultados en la creatividad colectiva, llamada también crowdsourcing , alimentándose de la variedad y los matices de cada propuesta, evitando ser excluyente y más bien heredando complejidad, lo cual vuelve la propuesta final integral y realmente participada.
Aún cuando la innovación viene del campo de la TICs no se queda allí, es decir, un sistema verdaderamente democrático tiene que superar las barreras de la brecha digital y poderse utilizar de forma analógica también. Aquí es donde la metodología que Ágora propone sorprende: no hay barreras de utilización. Si bien Ágora nace en seno de la web-app desarrollada por Pic (agora.picapp.org) también puede y ha sido utilizada de forma totalmente analógica y presencial en encuentros de voluntarios, en el espacio público. Esto nos ha permitido comprobar que la toma de decisiones participativas en Costa Rica puede ser una realidad. ¡La ciudadanía resuelve!
La Red y las herramientas digitales creadas mediante procesos colaborativos - muchas de ellas bajo licencias Open Source - han permitido democratizar el conocimiento y su aplicación como nunca antes en la historia de la ciencia y la tecnología. Hasta no hace mucho, a este universo paralelo solo entraban los expertos en asuntos tecnológicos y todo aquel conocimiento era, más por cuestiones culturales, ajeno al resto de la gente. Sin embargo, la cultura del compartir, del procomún, de lo abierto, del hacer las cosas por y con nosotros mismos, se ha extendido ya no solo en el mundo tecnológico sino en nuestro
día a día hasta alcanzar un vínculo entre ambas dimensiones: lo cotidiano, que se basa en la experiencia, y el saber experto. Hoy todos podemos ser parte de una construcción conjunta en la que tecnólogos, sociólogos, artistas y ciudadanos en general, se embarcan en una aventura de intercambio de experiencias, conocimiento, y remezcla de saberes, que busca aprovechar las grandes virtudes de la inteligencia colectiva para resolver problemas sociales y políticos, generar y difundir más conocimiento, o para simplemente, crear comunidad.
(1) http://labalsadepiedra.org/autores/palomagonzalezdelmino/
labalsadepiedrano82/
(2) https://www.youtube.com/watch?t=839&v=Jmbg50DtKSA
(3) Vilfredo goes to Athens, Pietro Speroni, 2009.
(4) Incluso en la antigua Grecia, aparentemente, las personas quienes disponían de mayor tiempo para discutir solían tener mayor influencia política. Lo cual muestra que algunos problemas son difíciles de resolver también hoy en día.