Había llegado a Italia hacía apenas dos noches, todo esto con las ganas de quedarse en la ciudad de Milán por más tiempo del habitual. En los últimos meses, luego del rompimiento, se había mantenido en un viaje constante por el mundo. No importaba a donde fuera, luego de que fuera lejos del último lugar donde habían estado juntas. ¿El problema? Habían pasado tantos años viajando que, cualquier espacio, le recordaba a ella. Entre tanto, esperaba no encontrársela en esas calles tan transitadas por humanos. Pero no, quien sea que estuviera allá arriba no estaba con ella en ese momento, y fue ahí cuando la vio. Y cuando ella la vio a los ojos, fue en ese momento cuando Victoria se dio la vuelta, queriendo alejarse del lugar, y esperando que ella no la hubiese visto. Lo dudaba.