La postulante de Merlín para el puesto de Lancelot es una joven Estadounidense nacida el 15 de agosto de 1992 quién en un tiempo estudió ballet en Juilliard, la joven castaña tiene cierto parecido con Elizabeth Olsen y su nombre es Minerva, Minerva Pope.
¿Cómo te enteraste de Kingsman?
Bueno, he de decir que la historia no es que sea muy “bonita”: Me encontraba yendo de vuelta a mi casa por Brooklyn, eran como las doce de la noche –me había quedado ensayando para el recital que tenía la semana siguiente- cuando unos matones vinieron por mí, decididos a robarme todo lo que tuviese, aunque sólo fuesen unas zapatillas de ballet y 20$ en billetes pequeños. Bueno, eso no tiene mucha importancia, la cosa es que desde que mi hermano se fue al ejército, me enseñaba cada vez que venía algunas tácticas de defensa y, gracias a la agilidad que he adquirido por los años estudiando ballet, conseguí enfrentarme a ellos y huir.
Al día siguiente, apareció alguien tras mi puerta diciendo que había encontrado una prenda mía en el suelo por la pelea de aquella noche, y sin más preámbulos, entró y comentó la pelea que había tenido, remarcando el labio hinchado que me había quedado, explicándome que valía para estar en Kingsman.
¿Quién te postuló para este cargo?
No estoy segura de sí decir su verdadero nombre, ya que en mi opinión es algo “secreto”, así que simplemente diré su nombre en clave, Merlín. Cuando me dijo su nombre al principio, casi me atraganto de la risa ¿Merlín como el mago de barba blanca como el de la mesa redonda? Y él me dijo “De eso va nuestra agencia, todos tenemos los nombres de la mesa redonda” Debo admitir que, al principio pensaba que me estaba tomando el pelo.
¿Qué era de tu vida antes de querer llegar a ser un Agente Kingsman?
Bueno, en realidad todo empezó en Brooklyn, en la misma casa en la que vivo ahora. Mi padre nos abandonó a mi familia cuando yo nací, dejando a mi madre, a mi hermano de 5 años y a mí solos y con tantas deudas que no había ni por dónde escaparse. Desde el minuto cero todos nos tuvimos que poner a encontrar una forma de conseguir dinero, ¡y dime si no lo hicimos! Yo me dediqué a dar clases y tutorías a niños del colegio, mi hermano era mecánico y mi madre cambiaba de trabajo cada 4 meses, pero gracias al cielo conseguíamos llegar a fin de mes siempre, algunas veces mejor que otras.
Siempre me ha gustado el ballet, aquellas muñecas que tenían todas mis amigas con esos tutús, las películas relacionadas con lo mismo… ¡Billy Elliot era un claro ejemplo de lo que me pasaba! Pero claro, no podía decírselo a mi madre, no había dinero suficiente ni para comprarme unas zapatillas para bailar. Aunque todo cambió cuando mi hermano cumplió 18 y se fue al ejército, aquel día lo recordaré siempre: justo antes de irse en tren a su destino, se acercó a mi madre, nos abrazó con fuerza y dijo a mi madre “Mini quiere ser bailarina, ayúdala” y se fue de nuestra vista. Lo siguiente que recuerdo fue cuando mi madre me llevó a comprarme zapatillas y lo necesario para poder audicionar para entrar en clases y en la academia. Tardé casi 2 años, pero conseguí entrar en una escuela de ballet que me ayudó a conseguir una beca en Juliard, para que así mi madre no tuviese que pagar nada.
Ahora mismo estoy en la compañía de danza de Nueva York, como segunda bailarina y, si ocurre algo, suplente de primera bailarina. ¡Quién podría decir que mi vida cambiaría tanto!
Y bueno, aquí estoy ahora.
¿Qué estás dispuesto a hacer para obtener el lugar de Lancelot en la mesa redonda?
¿Qué qué estoy dispuesta? Tengo que admitir que no estoy del todo segura de que podría hacer. Creo que sería capaz de todo, siempre y cuando no incluya perjudicar ni chantajear a mis compañeros ¿Quién sería un buen agente si no respeta a sus compañeros y es alguien “limpio y puro”? Creo que esas son unas cualidades básicas para un agente y un caballero.
¿Cómo se prepara un buen martini?
¿Un Martini? ¡Cielos! Debo admitir que no sé muy bien cómo hacerlo. He visto las películas de James Bond como lo hacían y si no recuerdo mal tenía que estar agitado, no removido, con ginebra y… ¿Vermouth, tal vez? Ya ni me acuerdo… ¡Oh! Y que no se olvide uno de las aceitunas: sin hueso, por favor, no queremos que nadie se atragante.