1.Prole: El término prole está usado en la correcta acepción que las clases altas usan desde hace más de 2000 años: proletariado designa a la clase social constituida por proletarios. En la antigua Roma la componían los ciudadanos pobres que únicamente con su prole podían servir al Estado. Más tarde aludió a quienes carecían de bienes y eran contabilizados en las listas vecinales únicamente por su persona y prole (sus hijos o descendencia). El término proletario se identifica, pues, con todos aquellos que deben vivir de vender su fuerza de trabajo, lo cual incluye a un 90 % de la población mexicana que prefiere que le digan clases medias, un placebo bonito que no suena tan denigrante como proletariado. En el siglo XIX tal concepto fue asumido por la clase trabajadora y el marxismo en su lucha por los derechos sociales y la revolución socialista. Hoy en día, el término y su despectivo sentido ha sido olvidado aunque toda persona bien educada, como la hija de @EPN conoce su etimología y significado.
2. Pendejos. Proviene del latín “pectinículus”, es decir de pecten-inis ‘pubis’ o ’pelo que nace en el pubis’. En México, representa el insulto más fuerte de todos pues designan la escasa inteligencia de un hombre y, desde luego, cuando se utiliza no nos referimos a sus orígenes latinos, sino que le damos el sentido de ‘estupidez en grado sumo’. Remite en cierta forma a lo bajo, lo obsceno, lo sexual, lo escatológico. Decirle pendejo a alguien es rebajarlo a la importancia de un vello púbico. Igual como decir “eres una mierda” que es connotación de bajo y asqueroso. Muchas personas conocen la acepción de origen de la palabra pendejo, pero no son pocas las que desconocen su primer significado. Según la Real Academia el primer significado de esta palabra asume su denotación antigua (‘pelo que nace en el pubis’), aunque como segundo término incluye ‘hombre cobarde y pusilánime’. En tercer lugar la acepción que se refiere al intelecto: ‘hombre tonto y estúpido’.