La Iglesia de la Ascensión del Señor en Sevilla, de los amigos Salvador Cejudo y Joaquín Pérez-Goicoechea, nominada al Premio Mies van der Rohe 2015 La Iglesia de la Ascensión del Señor, en Sevilla, obra del estudio español AGi architects, ha sido nominada al Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe 2015. El galardón, que se concede cada dos años, tiene por objetivos reconocer y elogiar la excelencia en el ámbito de la arquitectura y destacar la importante aportación de los profesionales europeos al desarrollo de nuevos conceptos y tecnologías. La propuesta arquitectónica diseñada por AGi architects para esta iglesia que se integra en el barrio del Polígono Aeropuerto de Sevilla, zona residencial de reciente creación, ha estado dirigida por los arquitectos Joaquín Pérez-Goicoechea y Salvador Cejudo. La obra se finalizó y consagró en septiembre de 2013, sumándose así al conjunto de equipamientos previstos para la zona. El proyecto ha sido reconocido recientemente con el premio del World Architecture Festival (WAF) 2014 en la categoría de Edificios Religiosos Construidos, fallado a principios de octubre en Singapur. Para Joaquín Pérez-Goicoechea, socio director y fundador del estudio, “esta nominación supone una enorme alegría para todo el equipo, ya que es el premio europeo por excelencia, y se basa en el reconocimiento de las cualidades conceptuales, técnicas y constructivas del proyecto”. Iglesia de la Ascensión del Señor La Iglesia de la Ascensión del Señor es fruto del concurso convocado por el Arzobispado de Sevilla en 2010. Desde el primer momento, el estudio se dio cuenta de que el diseño de la iglesia no era un ejercicio formal sino que tenía que abordar muchos aspectos sociales no tan vinculados a lo que es la representación de una iglesia. “En primer lugar, porque la iglesia ha pasado de ser una institución social de referencia a una institución anticuada y casi denostada, poco vinculada a los temas sociales; en segundo lugar, hay que tener en cuenta que se encuentra en una zona residencial de reciente creación en la periferia de la ciudad de Sevilla, una zona de expansión de la ciudad con poca identidad de barrio y con altas tasas de población en riesgo de exclusión y marginalidad”, explican. De modo que AGi architects plantea en este proyecto la recuperación de la función social de la iglesia. Esto exige una necesaria apertura de la institución a la comunidad, no solo de los grupos humanos que la componen, sino de sus espacios vacíos y construidos, que siempre han sido representativos de la comunidad en la que se radican. La manera de hacerlo, según Agi architects, es en primer lugar “dando respuesta a las necesidades sociales existentes en el vecindario, ya sean de índole económica, asistencial, de convivencia y acogida, familiares, etc. Se persigue que la parroquia sea ese punto de encuentro, un lugar que se abre a la población para escuchar y acoger. Después, la labor espiritual propia de la iglesia”. Uno de los elementos principales del diseño es la portada de acceso, que invita a entrar al complejo parroquial y crea un espacio de acogida que se materializa en el gran patio central existente. Se lleva la iglesia hasta la calle, invitando a acceder libremente al jardín que se adivina desde el exterior. Si bien la entrada principal es de un tamaño considerable para acentuar ese carácter de llamada e invitación hacia el interior, hacia la calle se busca la contención, con una escala más doméstica, más social y menos dogmática. De hecho, la simbología propia de una iglesia -la cruz, el campanario- queda en un segundo plano. Conceptualmente, desde el patio central, se despliega una alfombra de piedra que penetra en el cuerpo principal de la iglesia y genera un vaso que acoge a los fieles y, por otro lado, se dispone la cubierta plegada, con distintos niveles y aperturas para la entrada de luz, que estructura los espacios en relación al culto. La planta de la iglesia se divide en tres zonas de culto: el cuerpo principal de la iglesia; pila bautismal; y capilla penitencial y sacristía, que están vinculadas e interrelacionadas, física y visualmente, con tres espacios abiertos de uso mixto, concebidos tanto para el desarrollo de actividades sociales (formación, entretenimiento, etc.) como espirituales, pudiendo ser una extensión de los espacios de culto. En la elección de los materiales y técnicas constructivas utilizadas en este proyecto, AGi architects ha optado por implantar criterios de economía y sostenibilidad, siendo un edificio muy sensible a las circunstancias económicas actuales y a las de sus usuarios finales. Por eso, se ha intentado reducir al máximo la radiación solar directa sobre los espacios. Se disponen ventanas abiertas a norte, y una grieta alargada tras el altar, que marca una línea de luz difusa, a sur. Se han elegido materiales reciclables que supusieran además un fácil mantenimiento por parte de los miembros de la comunidad. A pesar de la contención económica del proyecto, el estudio ha sido capaz de incorporar detalles cuidados, como la elaboración artesana del mobiliario de madera a medida en bancos, confesionario, altar y pequeños detalles interiores, de modo que el vecindario se sienta cómodo en este nuevo espacio creado para ellos. Se trata, en definitiva, de una iglesia muy próxima a la comunidad, que llega a lo trascendental a través de los problemas y necesidades sociales existentes. Fuente: CIC Información















