Bienvenides
Tomo la palabra porque es mi derecho. El único atrevimiento que tendré en este día es el de hablar en nombre de toda mi gente, de mi familia; no la de sangre, la de corazón. Levanto mi pluma y escribo esto porque hoy es un megáfono, pero lo plasmo porque quiero que perdure a lo largo del año, y de los años que siguen. Lo hago porque vinimos para quedarnos, porque existimos y no vamos a irnos a ningún otro lado.
Tienen la noción de que anhelamos un espacio en su mundo. No se dan cuenta que ahora es nuestro. Con su imperfección, sus problemas y sus virtudes, lo construimos muy a pesar de sus negativas. Sépanlo: no venimos a pedirles permiso. Los espacios por los que hemos luchado son y seguirán siendo nuestros.
Los argumentos que utilizan cuando se refieren a nosotres no son más que falacias carentes de toda lógica y humanidad. Lo último que esperamos ustedes es su entendimiento. El límite ha sido rebasado y las explicaciones sobran. ¿Cuánto tiempo más quieren? Lo han tenido, se han adueñado de él, desde la aparición del hombre sobre la tierra. Bueno, pues nuestro momento es ahora.
Somos más que el futuro. Somos el presente. Nos conjugamos en el aquí y el ahora, pero no para desvanecernos en tres segundos. Estamos bien plantades, y no habrá fuerza que arranque las raíces que ya echamos. El pasado nos precede y nos cobija. El futuro lo construimos a nuestra manera, con o sin sus manos, porque así ha sido y la paciencia que tanto nos piden para entender se agotó.
Es momento de decidir. ¿Quieren seguir anclados al pasado, a costumbres obsoletas, a pensamientos caducos? Nos toca cuestionarles, interrogarlos como lo han hecho con nosotres desde que elegimos ser nosotres mismes sin tener que explicarles de qué vamos. ¿Hay mucho que pensar? Estamos pavimentando este camino, y la posibilidad de que se queden detrás se acrecenta con cada kilómetro que construimos.
El orgullo lo cargamos las 24 horas del día, los 365 años del años, con frío o calor, en el triunfo y en la adversidad. Somos más que junio, más que un conjunto de colores, más que subgrupos a los que eligieron llamar “minorías”. Somos tu hije, tu amigue, tu padre, tu madre, tu compañere, tu colega, tu prime, tu vecine. Somos todo eso y más. Que todos se enteren que estamos orgullosos de ser una familia de millones de personas a les que nos hicieron creer que no encajan y que se armaron de un mundo muy a pesar de las circunstancias.
Nos sabemos merecedores de todas las bondades de este mundo. Merecemos ser lo que siempre hemos soñado de nosotres mismes. Merecemos ser nuestro propio amor. Merecemos finales felices. Merecemos. La ignorancia no nos caracteriza. Está en ustedes hacerla parte de sus adjetivos.
Una pletore de posibilidades se abre ante nosotres, y vamos a sacar toda la ventaja posible de cada una de ellas. Bienvenides a nuestro espacio. Somos el inevitable cambio que, con miedo, anhelo o curiosidad, veían venir. Llegamos para quedarnos. Bienvenides a nuestro mundo.
















