ALGO QUE SIEMPRE LLEVE CONSIGO: Lola siempre trae encima su cartera. Lo irónico es que siempre anda extraviando su billetera.

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ALGO QUE SIEMPRE LLEVE CONSIGO: Lola siempre trae encima su cartera. Lo irónico es que siempre anda extraviando su billetera.
Lo simple también es profundo
Vivimos en un mundo que aplaude lo complejo. Lo brillante, lo enrevesado, lo que cuesta entender. Y sin darnos cuenta, vamos trasladando esa idea a nuestras relaciones, al modo de vivir, incluso a cómo nos evaluamos: si algo es sencillo, ¿será que no vale tanto? Pero la vida no siempre necesita adornos. Hay una profundidad silenciosa en lo simple. En una charla sin prisas, en un paseo sin…
Si solo de mi depende salvar un vínculo, entonces que se pierda.
Tem dias em q a gente cansa de fingir q n percebe.Cansa de sempre ser a opção depois de tudo., depois das outras pessoas. Como se o nosso lugar na vida de alguém fosse sempre no final da fila, esperando sobrar um tempinho, uma mensagem, uma atenção.
E eu fiquei.
Fiquei esperando aqueles poucos minutos do dia em q vc lembrava de mim. Fiquei esperando uma palavra carinhosa, um gesto simples, um "como foi seu dia?" q viesse pq vc queria saber, e n pq sentiu obrigação.
O problema é q quem vive assim aprende a comemorar o mínimo como se fosse tudo.
Um pouco de atenção parece amor. Uma resposta rápida parece prioridade. Algumas palavras bonitas pareciam prova de sentimento.
Mas amor n deveria ser algo q a gente precisa implorar pra receber.
Dói perceber q vc decorou os horários em q eu estava disponível, mas nunca encontrou um espaço pra mim na sua vida. Dói sentir q eu sempre estava ali, enquanto você aparecia apenas quando sobrava tempo.
E o pior n é ser esquecida.
O pior é nunca ser escolhida. Continuar acreditando q, em algum momento, eu deixaria de ser o plano B e me tornaria a escolha.
Mas algumas pessoas nos ensinam, da forma mais dolorosa possível, que há uma diferença enorme entre ser amada e ser conveniente.
E eu estou cansada de ser conveniente pra alguém que eu sempre coloquei em primeiro lugar.
Eu não desisti.....
Correr en círculos vs. avanzar con dirección
Una idea se me quedó clavada: hay dos formas de moverse. No todo movimiento es avance. La física lo dice con elegancia—velocidad no es desplazamiento—y yo lo traduzco a mi vida como correr en círculos versus avanzar con dirección. Muchas veces hago mucho y, en el fondo, no avanzo. Hacer, descubrí, no siempre es progresar.
Mi epifanía llegó después de un largo período de hiperactividad con pocos resultados, también estoy leyendo un libro titulado -Pasa a la acción- de una escritora argentina llamada Sofía Contreras. Soy obsesivo con los sistemas, me considero racional y lógico de un modo que en la práctica no resulta útil. Empecé a notar que, bajo la apariencia de orden y eficiencia, estaba dejando de vivir. Dedicaba horas a organizar objetos y información de forma casi religiosa, mientras aplazaba lo que de verdad importa: Vínculos, familia, presencia. El perfeccionismo me estaba y me sigue costando vida.
Una escena concreta me lo reveló: La acumulación de microfacturas, metódicamente capturadas y volcadas en Excel para “conocer mis hábitos” y tomar aparentemente mejores decisiones. En teoría suena disciplinado. En la realidad, me sentía frustrado, agotado por listas interminables, sin energía para lo esencial. La complejidad autoimpuesta se convertía en un muro: Tanta preparación que al final no hacía nada.
Otra obsesión: el orden perfecto de mi ropa, inventarios de cosas en casa, la idea de que cada objeto debería terminar en las manos precisas de quien más lo necesita. Lo noble se volvió trampa. Mientras buscaba esa “entrega ideal”, estaba sacrificando tiempo que podría usar para generar un impacto mayor. En vez de perseguir el ajuste milimétrico, podría dedicarme a crear capacidad y poder adquisitivo para regalar zapatos nuevos en algún momento.
Esta lógica se extiende a mi relación con el desperdicio. Me criaron con la idea de no desperdiciar comida, de no desaprovechar nada porque todo cuesta. Ese impulso, llevado al extremo, se convierte en FOMO: miedo a que algo útil se pierda. El costo de oportunidad es tremendo. Acumular cosas, papeleo, datos, implica esfuerzo continuo, disminuye la tranquilidad y roba libertad. Descubrí que hay un precio enorme en no soltar.
El trabajo en la veterinaria también me iluminó el patrón. He invertido una cantidad monumental de tiempo organizando papeles de hace cuatro años, perfeccionando registros y procesos. Sí, hay valor: nuestra clínica se diferencia por reportes claros, por la calidad del servicio y la reducción de problemas con tutores. Pero también vi el lado oscuro: el círculo vicioso de sentirse ocupado sin avanzar. El equilibrio entre orden útil y perfeccionismo estéril es sutil. Muchas horas “productivas” eran, en esencia, vueltas en la pista.
El mismo patrón aparece con la información. Tengo una afinidad profunda por acumular datos: recibos, registros, métricas. Me seduce la idea de que, con inteligencia artificial, podré extraer patrones y tomar mejores decisiones. Puede que sí. Pero mientras acumulo sin actuar, caigo en parálisis por análisis. Lo único que hago es recolectar. No decido, no muevo el marcador de lo que importa.
Hay decisiones postergadas que gritan avance real: Cuidar mi cuerpo, ir al médico—años aplazándolo—y concederme descanso sin culpa, incluso si hay desorden. Compartir más con mi hijo, asumir la complejidad familiar y estar dispuesto al esfuerzo que implica estar presente. Escribirle cartas, contarle historias de mi niñez. Dar prioridad a vínculos que, en la balanza final, pesan más que cualquier inventario.
En el negocio, la falta de acción es evidente: llevo cuatro años y nunca hice un balance. No sé con precisión cuánto gasto o gano. Eso me pone en riesgo. Soy capaz, inteligente, competente; aun así me siento estancado. Veo gente avanzar sin saber tanto como yo. La diferencia no es conocimiento: es su tendencia a actuar mientras yo corro en círculos.
Una línea destacada que me repito: “Hacer no siempre es avanzar.” Y otra, quizás más dura: “El orden perfecto puede ser una forma elegante de procrastinar lo importante.” Detrás de mis hábitos rígidos hay una búsqueda de control. Me aferro a lo que puedo manejar—cajones, hojas de cálculo, inventarios—para evitar decisiones que requieren valentía. Pero esas decisiones son las que despejan el camino.
He empezado a notar qué sí me desplaza: descansar y desactivar la preocupación, priorizar vínculos, ser representativo para otros seres humanos, estar sano, decir que no a la acumulación que me roba tiempo, y decir que sí a acciones con impacto —como hacer el primer balance del negocio, ordenar los números, llamar a mi hijo, y tirar la comida cuando ya no conviene conservarla. Soltar no es perder; a veces es la única manera de ganar espacio para vivir.
Quiero moverme menos y avanzar más. Manipular mi destino no con más datos, sino con mejores decisiones. Dejar de exigirle a la vida una garantía de información total antes de cada paso. Escuchar más al corazón y aceptar la incertidumbre que viene con actuar. Menos miedo, más dirección.
Si al final de la vida hago un recuento, no quiero celebrar la perfección de mis archivos o la exactitud de mis inventarios. Prefiero recordar las llamadas hechas, los riesgos asumidos, los descansos que me devolvieron presencia, los pacientes bien atendidos, las cartas escritas, los pasos que, aunque imperfectos, me sacaron de la pista circular y me llevaron a algún lugar que valió la pena. Porque el avance, a diferencia del movimiento, deja huella.
Primero tú👑
Existe un mito muy grande en nuestra cultura que nos hace creer que pensar en nosotros mismos primero es un acto de egoísmo. Desde la psicología clínica sabemos que es todo lo contrario: priorizarte es una necesidad básica de supervivencia emocional. No puedes ofrecerle al mundo una versión sana de ti si por dentro estás completamente vacía, agotada y descuidada. Vivir intentando complacer a los demás y dejando tus propias necesidades al último solo genera resentimiento, fatiga crónica y una pérdida terrible de tu identidad.
¿Alguna vez has sentido que pasas el día corriendo, cumpliendo con las tareas del trabajo o de la escuela , escuchando los problemas de tus amigos, haciendo lo que tu familia espera de ti y, al final de la noche, sientes un vacío extraño? Es esa sensación de haber estado muy ocupada todo el día, pero no haber hecho nada por ti misma. A veces nos acostumbramos tanto a apagar los fuegos de los demás que nos convertimos en extraños dentro de nuestra propia vida.
Priorizarte implica tomar decisiones firmes y aprender a gestionar tu propia vida bajo tus propios términos,significa convertirte en tu propio proyecto favorito.
Imagina que eres un lienzo en blanco. Si dejas que todo el mundo venga y pinte un rayón de su color favorito, al final terminarás siendo un caos de pintura que no tiene forma. Priorizarte significa tomar el pincel ti misma y empezar a elegir qué quieres que vaya en tu vida, implica tomar decisiones firmes y aprender a gestionar tu propia vida bajo tus propios términos,significa convertirte en tu propio proyecto favorito.
¿Cómo priorizarte?
Acepta que no eres responsable de la felicidad ajena, puedes acompañar, apoyar y amar a las personas que te rodean, pero sanar sus vidas o resolver sus problemas no te corresponde. Quitarte ese peso de encima te libera espacio mental para enfocarte en tu propio camino.
Agenda tiempo contigo misma en tu rutina, trátate con la misma importancia con la que tratarías una cita médica o una entrega escolar importante. Separa momentos en tu semana exclusivamente para descansar, hacer un pasatiempo que te encante, meditar o simplemente no hacer nada sin sentir que estás perdiendo el tiempo.
Encuentra tus "momentos de silencio", no se trata de aislarte del mundo, sino de buscar un rato al día donde no estés haciendo nada por obligación. Puede ser escuchar ese disco que te encanta con audífonos sin revisar el celular, caminar viendo el cielo o simplemente sentarte a tomar algo rico. Son momentos donde nadie te pide nada y tú no le debes nada a nadie.
Descubre qué te gusta cuando nadie te está viendo, muchas veces nos gustan ciertas series, canciones o formas de vestir solo porque están de moda o porque a nuestro grupo de amigos les encantan. Priorizarte es tener la curiosidad de buscar tus propios gustos raros, esos pasatiempos que a lo mejor a nadie más le llaman la atención, pero que a ti te hacen sonreír.
Aprende a aburrirte contigo misma, le tenemos un miedo tremendo al aburrimiento y por eso llenamos cada segundo libre viendo videos o platicando con alguien. Cuando te permites estar en calma contigo misma, sin distracciones, es cuando por fin empiezan a ocurrírsete las mejores ideas y proyectos creativos.
Paulina: oye, cuántas horas de vinculación crees que nos den por esta capacitación? Necesitamos ya hacer todas esas horas para poder graduarnos, será que sí llegamos a hacerlas todas a tiempo?
Yo: qué me iré a poner el lunes?