Sobre la gestión de clases
Sobre el episodio de la serie “Merli”
“Los peripatéticos”
Organización del espacio y las tareas. Una de las críticas que los docentes de carne y hueso que transitamos la escuela hacemos a la serie Merlí es que Merlí no planifica sus clases y que no da tareas; por lo que responder a este ítem me es complejo. La clase de Merlí y su materia, la filosofía, suponen el ejercicio del diálogo y el construir el conocimiento con los alumnos y desde ese punto de vista podemos establecer que Merlí organiza los distintos momentos de su “clase” en distintos espacios físicos de la escuela. En la escena del aula los alumnos son llevados a la cocina donde el escenario invita a una reflexión.
Organización del tiempo y las tareas. Merlí posee un timing perfecto. Cada parlamento del profesor es breve y se corresponde con una pregunta general a todos los alumnos o bien una pregunta dirigida a un estudiante en particular a los efectos de mantener la atención del grupo dado que “en cualquier momento puede acercarse y te puede preguntar a tí”.
Coordinación del grupo y las tareas. Afortunadamente los alumnos de Merlí hablan en voz baja casi imperceptible. El profesor no necesita levantar la voz, si bien su voz es vivaz y atractiva para los estudiantes. Como dicho previamente las “tareas” de Merli suponen invitar a los alumnos a reflexionar en base a preguntas disparadoras.
Administración de recursos y tareas. No vemos gran despliegue de recursos en la clase de Merlí, quizás porque su materia es profundamente intelectual y escapa de aspectos materiales o prácticos como es por ejemplo hacer una ecuación matemática o resolver un ejercicio de gramática. En la clase de Merli, los alumnos no toman nota, ni leen ni pasan al pizarrón.
El profesor transmite conocimientos de forma clara y motivante dando espacios a los alumnos para pensar y debatir nuevas ideas y sobre todo poniendo en claro que todos los alumnos pueden lograrlo.
Beatriz Acosta











