Quédate quieto
Hace poco pasé por un examen médico que es demasiado peculiar. No sé si te hayan hecho una resonancia magnética, pero siempre me dijeron que era uno de los peores exámenes porque debías quedarte totalmente quieto durante mucho tiempo (entre unos 30 y 50 minutos) en un espacio estrecho. De hecho, el espacio es tan estrecho que te preguntan si sufres de claustrofobia para sedarte antes de empezar. En este examen la quietud es necesaria para asegurarte de obtener buenos resultados. Básicamente, si te mueves los resultados van a salir mal.
Durante mis 40 minutos dentro de esa máquina, me puse a pensar en lo difícil que era quedarme quieta porque en el momento en que escuché ese "no te puedes mover", me empezó a picar el cuello, la nariz e incluso sentía ganas de estornudar. Trataba de pensar "no te pica, todo está en la mente", pero era difícil hacer que la picazón imaginaria se desapareciera. Empecé a orar y la incomodidad se iba, pero dejaba de orar y la mente volvía a hacer de las suyas y volvía a sentirme encerrada, con picazón y ganas de estornudar. Cuento esta historia porque en ese momento me di cuenta de lo difícil que era recibir la orden "quédate quieta".
¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Toda nación me honrará. Seré honrado en el mundo entero.
Salmos 46:10
Este versículo tuvo más sentido para mí. En el 2019 pasé por una época de desempleo debido a este versículo. Como en la resonancia magnética, se me dificultó quedarme quieta y no buscar trabajo, pero cada vez que lo hacía Dios me recordaba que no debía moverme, la quietud era para conocer que Él es Dios. Me sentí encerrada y desesperada por la "picazón" de tener que hacer algo y proveer para mi casa. Aun así decidí obedecer y aferrarme a que había un propósito detrás de esa orden.
La mayoría de veces solo recordamos ese "quédense quietos" y olvidamos que esa quietud es para obtener un buen resultado. En esa quietud es que sabemos que Él es Dios Proveedor, Padre, Sanador, Restaurador... Dios de paz. Entonces, ¿cuál es el resultado de obedecer y quedarnos quieto? Conocer a Dios en otra etapa (en mi caso fue como Proveedor) y que todas las naciones lo honren por medio de nuestro testimonio.
Así que, ¡con Dios hasta quedarnos quietos tiene un propósito!
Sin embargo, no quiero que lo tomemos como que en todo momento hay que quedarnos quietos.
Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.
Eclesiastés 3:1
Te invito a leer Eclesiastés 3 y te darás cuenta que realmente hay un tiempo para quedarnos quietos, pero también hay un tiempo para movernos en nombre de Jehová de los Ejércitos. Pídele al Espíritu Santo que te revele en qué momento estás y que te ayude a ser firme en todo momento, en la quietud y en el movimiento.















