Sobre el silencio que producen los terremotos en los atau'des
Inicialmente, uno pensaría que dentro de un ataúd hay un silencio sepulcral. No es así. El otro día abandoné mi cuerpo un momento, unos segundos, para viajar al interior de la Tierra. De camino al centro encontré una caja y, como es un impulso natural del hombre, me introduje en ella. Dentro había una damisela delgada de blancos huesos que sobresalían a su negra piel. Como bien dije, uno pensaría en silencio, pero se trata de una orquesta de gusanos masticando. Sus quijadas producen pronunciadas sonidos tantos y tan distintos que uno se queda asombrado, almidifuso, e inclusive aplaude al final.















