Cuando éramos jóvenes, todo era más fácil. No teníamos que preocuparnos por todo, siempre había alguien que nos solucionaba la vida de una u otra forma. Por desgracia todos crecemos y a medida que lo hacemos, tenemos más responsabilidades. Es difícil crecer, no viene con una guía de que hacer y que no. Yo nací en Argentina durante el viaje de bodas de mis padres, pero crecí en Londres, su ciudad natal. Mi familia era muy amiga de la familia Poynter, todos los fines de semana nos juntábamos a almorzar. Dougie y yo siempre fuimos buenos compañeros, lo incómodo es que nuestras madres se imaginaban que íbamos a terminar juntos e inventaban toda una historia en sus cabezas. Con Doug nos llevamos tres años de edad, lo conocí cuando tenía ocho años y el diez. El tiene una hermana menor a el, Jazz. Es muy buena amiga también, aunque era bastante diferente a mi, por lo que no somos tan cercanas. Tengo muchos recuerdos con él, pero hay uno bastante vergonzoso que desearía poder borrar de mi mente. Cuando yo tenía ocho y el diez, estábamos en la casa del árbol jugando a verdad consecuencia mientras nuestros padres hablaban en el patio. No sé porque lo besé, no supe que hacer y me fui. Al día siguiente no tocamos el tema ni mucho menos después. Cuando comencé mi adolescencia tuve muchos problemas, me sentía rechazada por casi todos mis compañeros, muchas veces me señalaban y se reían en mi cara. Recuerdo que durante una semana no fui a clases y el habló conmigo porque estaba preocupado. El me dio el mejor consejos de todos, tengo que ser siempre yo e ignorar los comentarios que están de más. Los años pasan pero nuestros padres siguen jurando que vamos a terminar juntos. No entiendo porque están tan obsesionados con eso. Hasta ahora no le conocí novias a Doug, pero si sé que cuando sale a bailar toma de más y se divierte. Yo no suelo salir seguido a bailar, no es de mi agrado. Tampoco me gusta tomar ni fumar, lo veo como un desperdicio de tiempo. En cuanto a mi soy una persona normal, me gusta la música, sobretodo el rock. Me gusta mucho ver las estrellas, desde chica me acuesto en el patio a verlas. No soy muy alta ni muy baja, soy mediana. Tengo cabello color castaño rojizo y ojos cafés. No soy de esas chicas que se pintan demasiado, sólo me gusta resaltar mis ojos. La mayoría del tiempo me pueden encontrar en la pc o con mis mejores amigos. Soy hija única, por lo que Danny siempre me molesta diciéndome que no sé compartir sólo por eso. Actualmente tengo dieciocho años, ya terminé el colegio pero estoy tomándome un año sabático.
Si hay alguien que sabe absolutamente todo de mi, es Harry. Es mi mejor amigo hace cinco años y es también mi psicólogo personal o algo así. También está Danny, que lo quiero como si fuera el hermano que Dios nunca me dio. Es el payaso del grupo, sin dudas sabe levantarle el ánimo a todos. Y por último pero no menos importante, esta Tom. El es increíble y a la hora de pedir consejos no hay nadie mejor que el, es sabio por naturaleza. Aunque me enoje con algunas cosas que opina Harry, se que el dice lo que ve para que abra los ojos. Según el yo estoy ciegamente enamorada de Doug desde hace años, pero creo que de ser así yo sería la primera en saberlo. Tal vez es así pero algo en mi no quiere aceptarlo, no lo sé. El más de una vez se une con nuestras madres a opinar que vamos a terminar juntos, pero a nuestras espaldas. En este precioso momento, mis padres y los de Doug están en el campo. Decidieron pasar un tiempo tranquilos allá, se supone que vuelven en un mes. Jazz no se quedó atrás y los acompañó. Doug es muy malo cocinando, así que hoy voy a ir a su casa a cocinar pasta. Le guste o no va a tener que ayudarme, algún día el va a tener que hacerse solo la comida, ya tiene veintiún años...