“¡Lo siento! ¿Te encuentras bien?,” @qiahaos
“¡Sigo vivo!” Anuncia con los brazos altos, como quién no siente menudo chichón formándose en medio de su frente. Es lo de menos; un golpe más, un golpe menos. Entre patadas accidentales de enanos traviesos y pelotazos de aquí a allá, Ryota ya no siente nada, y si está aturdido, no sabría decirlo. “Y tengo el balón.” Y como si no hubiese sucedido nada, se acerca al muchacho con las manos ocupadas y una sonrisa ancha.














