#Sabiasque @Regrann from @rocheleromayor - Al parecer nadie sabía la diferencia entre "área" y "perímetro". 🙄La respuesta era la C. 3x3=9 (área de un cuadrado). Y así han elegido gobernantes aquí. #qqsm #eladiolares #quienquieresermillonario 👇#Siguenos @mscnoticias #TalentoVenezolano #Venezuela #HechoenVenezuela #VenExt #TalentoNacional #instago #Ve
El desastre de Nixon Becerra en #QQSM. (O de como la falta de cultura y un sistema educativo perverso hace estragos en nuestra juventud)
El pasado domingo 1 de diciembre de 2013 fue transmitida otra nueva edición del programa de concursos más globalizado del mundo: ¿Quién quiere ser millonario? Otrora transmitido en señal abierta por el extinto canal Radio Caracas Televisión (RCTV) y ahora por Televen, luego de que el difunto decidiera acabar con el canal de televisión más longevo del país.
El programa parecía no mostrar nada nuevo: Un concursante se vio obligado a usar dos comodines en una pregunta de Literatura y tuvo una honrosa retirada por no saber o recordar que Antonio Guzmán Blanco fue quien instituyó el matrimonio civil, uno de los pilares fundamentales de la secularización de Venezuela y la separación de la Iglesia Católica del estado venezolano.
Nada fuera de lo normal hasta que el Licenciado en Administración de Empresas Nixon Becerra ganó la siguiente ronda de “La mente más rápida”.
Después de la publicidad comenzó su participación. Para no hacerles el cuento largo, recomiendo vean el video que ya está en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=Eh5YiCYFXh4
Si ya vieron el video o vieron el programa en sus televisores, pueden leer lo que sigue:
Ésta fue una de las participaciones más tristes que he visto, incluso mucho más que la del (valga la redundancia) tristemente famoso Juan Humberto, mejor conocido como el pobre diablo que no conocía la letra de la inconfundible ranchera “El rey” de José Alfredo Jiménez y se inmortalizó como “El papá de los helados”.
Algunos conocidos me han dicho que los nervios son traicioneros. De hecho, cuando estuve en el programa hablé más rápido que una metralleta y me enredé un poco. Sé muy bien que estar frente a una cámara de TV es la cosa más impactante que uno pueda soportar. A menos que tengas un mínimo de práctica, uno puede ser víctima del exceso de emoción. Estoy muy consciente de esa variable, pero en mi humilde opinión no fue la única.
El pobre Nixon también nos demostró (apartando los nervios y la “diligente ayuda” de la “Licenciada en Educación” que confundió la esponja con el tomacorriente) en qué se han convertido las nuevas generaciones gracias a la falta de enseñanza de los valores más elementales, entre ellos algo que se está perdiendo aceleradamente: el espíritu de superación. El Lic. Becerra se conformó con simplemente estar sentado allí sin importar si hacía el mayor de los ridículos y todo en honor a su difunto padre. Otros concursantes más conservadores/vivos prefieren ganarse el premio base y jugar a la ruleta rusa a ver si le cae algo, lo que en sí desnaturaliza el espectáculo. Gracias a Dios que tanto el padre del concursante como el mío ya no están en este mundo: mínimo desheredan a Nixon y mi viejo se hubiera terminado de morir frente al televisor, sarcasmos aparte.
Este otrora gran programa es un fiel reflejo de la crisis que está sufriendo nuestro país: La gente medianamente inteligente/culta/perspicaz NI DE VAINA se expone a ganarse unos cobres a sabiendas de que el malandraje puede localizarlos y prensarlos con todos los métodos de tortura psicológica imaginables para forzarlos a entregar el poco dinero que se puedan ganar; premio que, para rematar, está más devaluado que nunca y de colofón le deducen el ISLR por ganancia fortuita.
Les confieso algo: este servidor LLORÓ mientras veía tan penoso espectáculo. A diferencia de lo que sucede en las redes sociales, me niego rotundamente a participar en esa suerte de PAREDÓN DE FUSILAMIENTO VIRTUAL en el que se ha convertido Internet.
¿Por qué mejor no se atreven a participar y demuestran que saben?
El que esté libre de errores que lance la primera piedra.
A todas estas les digo que por culpa de este penoso episodio, informo que NO VOLVERÉ A VER “¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO?” ni mucho menos volveré a participar, debido a que el programa perdió su magia y se tornó en una especie de “Coliseo” para destruir reputaciones y en el cual, las redes sociales se han vuelto una eficaz y cruel arma contra sus víctimas.
Espero sus comentarios…