Bienaventurados al ser quebrantados...
El quebrantamiento no es algo que nos guste. Nos hace sentir impotentes cuando nuestras fuerzas fallan. Sin embargo, cuando eso sucede, también recibimos un regalo: el verdadero apoyo del Dios que nos ama.
Proverbios 18.24 dice: “Amigo hay más unido que un hermano”. Y en Hebreos escuchamos a Dios decir: “No te desampararé, ni te dejaré” (Heb 13.5). En lugar de marcharse, Dios permanece. La palabra griega menó se traduce a menudo como “permanecer”, pero también puede traducirse como “quedarse”, y eso es lo que hace Dios. Otros pueden marcharse. Nosotros podemos incluso abandonarnos, pero Él se queda, esperando pacientemente a nuestro lado. Siempre.
Tal vez por eso el himno de Henry Francis Lyte “Quédate conmigo” sigue siendo tan significativo. La primera estrofa dice: “Cuando otros ayudadores fallan y los consuelos huyen, Ayudador del desamparado, oh quédate conmigo”. Ya sea que usted esté quebrantado o siendo restaurado, haga de estas palabras su oración el día de hoy.
PIENSE EN ESTO:
Guarde las palabras del himno “Quédate conmigo”, mencionadas previamente, y úselas para meditar a diario.
(Dr. Charles Stanley).




















