¿Qué es la salud mental?
Para empezar desde lo más general hablaremos del tema que nos concierne en mayor medida: la salud mental. El concepto es un poco difícil de definir con claridad, así que mejor nos guiamos por la explicación que dice la Organización Mundial de la Salud (2018)
“La salud mental se refiere al desempeño exitoso de todas las capacidades mentales. Se trata del bienestar emocional, psicológico y social que termina en buenas relaciones personales, la habilidad de responder al estrés causado por situaciones poco favorables, y saber tomar decisiones racionales para contribuir con la sociedad.”
Un poco complicado, es cierto, pero se puede desglosar un poco. Lo que nos dice la OMS es que la salud mental se ocupa de todas las facultades mentales del ser humano: cómo piensa, cómo actúa, cómo se comporta con los demás. Si nos sentimos bien, podemos actuar bien. Pero, ¿Qué pasa cuando no sucede esto? Por lo general, nuestro “cableado” cerebral se encarga de todo lo que hacemos, pero también se encarga de cómo nos sentimos. En ciertas personas, este “cableado” puede verse corrompido por diferentes situaciones de la vida cotidiana. Esto desencadena una serie de eventos que podrían arruinar el bienestar emocional de las personas, poniendo en riesgo su estado psicológico, que a su vez terminaría por dañar sus relaciones sociales, dando como resultado una mala salud mental. Es por ello que la salud mental es tan importante, y debe ser considerada con más seriedad.
¿Cuántas veces te has sentido mal por algún motivo y no has tenido ganas de hacer las actividades que más te gustan? Muchas veces estas sensaciones van y vienen, y siempre deben encontrar la manera más sana de tratarlas. Sin embargo, para muchas personas no es tan sencillo, y es que su “cableado” es un poco más complicado. Acá es donde entran las enfermedades y/o trastornos mentales, de los cuales hablaremos más adelante. Por ahora, cabe destacar que los trastornos mentales representan un gran riesgo para la vida de las personas. Entre ellos está la depresión y la ansiedad, los cuales son los más comunes, pero también se encuentran los trastornos alimenticios, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, las adicciones, entre otros. Los mencionados anteriormente son los más comunes en la población juvenil, por lo que serán el enfoque de este blog.
Por tener un ejemplo más reciente sobre los efectos de una mala salud mental, consideremos la pandemia del COVID-19. Gracias al virus, estuvimos por mucho tiempo confinados en cuarentena para protegernos, lo que significó perder contacto (físico) social con nuestros seres allegados. Esta pérdida del ámbito social se convierte en un potencial factor de riesgo para el declive del estado mental de una persona, en especial aquellas que ya cuentan con algún tipo de trastorno. Las personas tienden a sentir miedo, ansiedad, temor, estrés, etc. gracias a las condiciones del confinamiento. Al aumentar estos temores, muchos deciden recurrir a actividades poco saludables, que hasta incluso rayan lo autodestructivo. Todo esto encierra el hecho que la salud mental no se considera con la seriedad necesaria, e incluso es tratada como un tema tabú entre nosotros.
En definitiva, tener salud mental significa tener nuestra vida en orden. No necesariamente nos priva de sentir furia, o tristeza, pero lo que sí nos enseña es cómo podemos reaccionar a estos sentimientos, cómo podemos lidiar con momentos críticos, y cómo podemos analizar nuestros sentimientos y así mejorar como persona. Una buena salud mental es sinónimo de estar en armonía con nuestra mente.
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