¡Que viene el Coco!
Cuando me voy a dormir por la noche, dedico un tiempo a pensar y reflexionar (como todos), y anoche me quedé pensando en unos años atrás, en la misma cama, pero yo con mucho miedo a no poder dormir.
¿Por qué? Pues por que si no me dormía iba a venir el Coco y me iba a comer, al igual de que si no me comía las acelgas (que pensándolo bien, si el Coco tenía tanta hambre, ¿por qué no se comía él las acelgas y todos contentos?).
A eso se le llama crecer con miedo. Y puedo asegurar desde ya que si en el futuro tengo hijos no les voy a amenazar con el Coco, porque creo que es lo peor que se le puede hacer.
Porque a ver, yo me comía todas las acelgas, y hacía todo lo posible para dormirme lo más rápido que podía; pero lo hacía con miedo. Porque lo que me enseñé con eso, fue a odiar las verduras, porque cada vez que las comía el Coco estaba apunto de venir, y tenía pesadillas por la noche, porque el Coco aparecería en cualquier momento para comerme.
En mi opinión hay que educar siempre con el lado positivo de las cosas, no amenazando y creando miedo “para que el niño no estorbe” (típica excusa de los padres). Así que el Coco se convierte no solo en una moneda de cambio para que el niño cumpla, también provoca episodios de auténtico pánico que quedarán grabados en la mente del niño toda su vida. Porque un padre sabe que el Coco no existe, pero un niño no, su imaginación es casi infinita y se le puede hacer (y se le hace) mucho daño.
Para terminar, ahora que ya tengo 17 años, ¿será el Coco tan valiente como para aparecerse esta noche? XD












