Estoy cansada de tener amigas
Hoy voy a escribir sobre un tema que me carcome las entrañas. Me vale un reverendo cacahuate si esto podría o no afectar la manera en la que me ven, conocen y conviven conmigo.
Quiero contarles brevemente como fue mi infancia, fue emocionante y siempre llena de cosas. Naturalmente para tener algo genial debes dar a cambio otra cosa genial. En este caso, para mi fueron las amistades.
No sentí necesario tener amigos porque realmente lo que me importaba cuando era niña sólo era jugar y pasarla bien. No tenía ninguna clase de interés en general alguna atadura sentimental.
Bueno, hasta aquí todo bien... la pregunta del millón es: "¿Cuándo comenzó a afectarme eso?"
Bien, me empezó a afectar cuando en secundaria nadie se acercó a felicitarme de mis compañeros. A algunos si los consideré amigos, les ayudaba con sus cosas, los apoyaba en todo, pero al parecer siempre fui aquella persona de la que se podían aprovechar y burlar todo el tiempo.
Decidí no tomarle importancia, luego en la prepa conocí a "J". Muchos sabrán quién es, así que les pido discreción (o si no, la neta no me interesa). Durante casi 7 años ella me hizo creer que éramos buenas amigas, un día me dejó de hablar; hasta la fecha no sé porque lo hizo, pero la verdad que mejor porque así no queda en mi.
Yo siempre he querido lo mejor para mis amistades, siempre. De un tiempo a la fecha he perdido tres amistades, si leen esto, probablemente ya saben quiénes son.
Con la primera terminé porque cuando te metes en cosas delicadas, como la relación con tu familia o pareja, puedes causar desastres. Soy una persona dura, y lo sé, ese día cuando discutimos, sentí que me daba muchos golpes y que al final lo quiso resolver con un abrazo. No necesitaba un abrazo, necesitaba que entendiera porque estaba siendo dura en ese momento. No quería su opinión porque ni ella sabía que hacía con su vida.
Respecto a la segunda, puedo decir que ella comenzó a meterme en su vida. A veces no requiero saberlo todo, no me interesa, son sus cosas privadas. Cuando me cuentan sus cosas y eventualmente me piden mi opinión, siempre la doy. Ella se quejó de que yo siempre doy mi opinión cuando no se la pido y además me insinuó que mi ex-amiga "J" seguramente estaba herida por algo que le hice. No, quiero que sepas que no está herida, y que no le hice nada malo.
Y con la última lo que sucedió es que me molestó que me hiciera quedar mal, muy mal. Especialmente cuando se pide un favor por anticipado y ella misma pone las condiciones. Me molestó porque era un proyecto importante para mi y al menos yo considero que cuando ella tenía algo que hacer, le daba mi tiempo e importancia. Y yo esperaba lo mismo de ella. Pudo haberlo solucionado con un aviso en la mañana, señales de humo, qué sé yo, algo así. Y no, no estoy enojada por la discusión del pendejo ese que te gusta.
En el mundo que yo tengo respecto a las amistades, procuro dar lo mejor de mi, mi tiempo. Me gusta ayudar a los demás y si puedo hacer algo para solucionar sus problemas. Quizás mi problema es que espero lo mismo a cambio, y así tendría que ser ¿O no?
No soy una persona fácil. Me desespera cuando mis amigas sufren por algún idiota. O les gusta un wey que nunca las pela, o se ahogan por cosas muy estúpidas, como preocuparse porque se les rompe una uña. Me enfada porque en el fondo sé que no se lo merecen, que merecen otra cosa mejor y que además, me enfada y me encabrona porque ustedes son las que tienen el poder para cambiar sus situaciones. Y están en las posiciones mejor favorecidas, inclusive, más favorecidas que yo lo estoy. La realidad es que las envidio, pero también ardo en cólera de que ustedes no ven las cosas fantásticas que tienen.
Por eso les dejo de hablar, me desesperan, no sé que hacer para ayudarlas. Me encantaría poder ayudarlas siempre, pero no puedo porque ustedes necesitan hacerse responsables de sí mismas y sólo de ustedes mismas. Me desespero cuando no recibo de ustedes lo mismo que yo doy y también me duele cuando me dicen mis verdades, porque a nadie le gustan, pero son tan pasivas que tampoco marcan a tiempo un límite cuando yo les digo sus pinches verdades.
Ustedes no se enfadan con sus amistades porque no han convivido lo suficiente como para conocerlas bien. Y yo si, porque somos personas diferentes e imperfectas. Está bien enojarse, pero a mi me encabrona ver como ustedes no hacen nada de su vida cuando tienen la mitad de su vida resuelta. Y por lo mismo de que las conozco bien, sé que potencial tienen y no lo ven. Bien dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena.
La verdad es que estoy cansada de tener amigas que no hacen nada por sí mismas o que son muy lentas con sus cosas. Estoy cansada porque, aunque no sea mi obligación, siento que de alguna forma tengo que lidiar con ustedes. Y eso no está padre porque cuando yo necesito ayuda (y de verdad que a gritos la pido y la necesito y ustedes no lo ven) es cuando me decepciono. Y es ahí cuando existe el desbalance y cedo ante la ira.
Si quieren hablar conmigo, está bien. Pero hagan sus cosas solas, resuelvan sus problemas solas y no me los platiquen si no son importantes. A menos de que se estén muriendo o sea algo grave, no me platiquen cosas como "quiero salirme de casa de mis papas" o "la vida es horrible" o "el tipo que me quiere no me gusta" o mamadas así. Si están embarazadas, no pueden con una tarea difícil o el profesor las acosa, estaré encantada de ayudarlas. Ni más ni menos.
No sé si se me quite la etapa dura, pero quizás es para que de alguna manera aprendan de ustedes mismas. No sé, me gusta pensar que debajo de lo dura que soy, les estoy enseñando una lección. Si quiero que se alejen, es porque a veces me doy cuenta de que estoy mejor sola que con ustedes, siendo honesta.
No me metan en su vida, de verdad, menos en la de su familia o de pareja. Cada quién la vive como quiere y hasta dónde yo sé, ustedes solo saben que tengo 3 hermanas y dos padres. Fin del tema.
No me metan en cosas de su vida sentimental. Pueden platicarme sus problemas y ya, pero no me pidan opinión ni me digan que les gusta fulano o sutano o si se me hacen guapos. Es su asunto, no mío.
Si no me quieren ayudar, no me ayuden, pero díganmelo para que no me confíe o para buscar otra solución.
Por estas razones no quiero tener amistades en este momento, necesito calmarme y pensar que hago mal. A veces pienso que si no tuve amistades de niña, no sé que me hará pensar que las tendré ahora que soy adulto.
Chin-Ning-Chu en su libro "El arte de la guerra para las mujeres" escribió que las virtudes son armas de dos filos y que te perjudican como benefician. En lo personal hasta ahora siento que me han perjudicado más de lo que me benefician. Quizás no debería tomar el ser una buena amiga tan en serio.