Luciérnaga
Cuando te veo, pasan muchas cosas por mi cabeza. Pienso en lo bonito que te ves cuando te quedas pensando, en lo amable que eres con todas las personas, en tus ojos tan preciosos y en lo mucho que me gusta pasar tiempo contigo.
Y aunque la mayoría de las veces pienso en puras cosas bonitas, a veces es inevitable no pensar en cosas tristes. De verdad a veces no logro entender como un ser humano tan bueno pudo sufrir tanto en su pasado. Se me rompe el corazón cuando me cuentas anécdotas tristes sobre tu infancia o adolescencia. Y me suelo preguntar el porqué tuviste que pasar por todo eso, solo. Solito sin poder contarle a nadie por lo que estabas pasando. No puedo ni imaginarme la fuerza que tuviste que tener y la actitud que debiste tomar para enfrentar esas situaciones tan complicadas. Sé que ya te he dicho en muchas ocasiones esto, pero es que en serio te admiro tanto. Admiro que no hayas permitido que tus vivencias te quitaran esa alegría y positividad que te caracterizan. Porque cuando te he llegado a contar cosas muy tristes que me han pasado, siempre le encuentras el lado positivo y eso es algo que amo de ti. Amo que a pesar de que has visto lo difícil que puede ser la vida, lloras y después te levantas. Amo que aunque has visto la maldad de los seres humanos en su máxima expresión, tú sigas creyendo que hay bondad en todas las personas. Amo esa capacidad que tienes para adaptarte a diferentes circunstancias, aunque en ocasiones sean muy complejas.
Por lo que me has contado, sé que te ha costado mucho ser la persona que eres hoy. Pero quiero que sepas que te celebro, celebro que hayas logrado salir de esa depresión, celebro que hayas perdonado a esas personas que te dañaron y celebro tu existencia. No sé si alguna vez has dimensionado el impacto que tiene tu presencia en este mundo pero yo te lo diré. El hecho de que te levantes una mañana de domingo, alegra al pequeño de Maxi porque sabe que va a recibir cariños de tu parte y que le vas a dar de comer. El que me mandes un mensaje de buenos días provoca que sonría aunque a veces no tenga motivos para hacerlo. El que te ofrezcas para ayudarle a algún amigo o amiga a hacer cualquier cosa, les causa felicidad porque saben que pueden contar contigo. El hecho de que acompañes a tu mamá al mandado, le hace sentir dicha de que su hijo pase tiempo de calidad con ella. El que uses tus capacidades y habilidades para acompañar a esas personas que están pasando por momentos difíciles, es algo muy bello. Yo me quedo maravillada por la pasión que tienes hacia tu carrera y soy muy feliz de ver la emoción que expresas cuando vas a dar terapia. Mi corazón se deleita cuando me cuentas sobre tus pasiones.
Sé que a lo largo de tu vida, te han hecho sentir que no eres suficiente. Y que eso ha provocado que tu autoestima y confianza estén por los suelos. Pero quiero contarte un pequeño secreto... En la vida siempre habrá ese tipo de personas. Estarán en el trabajo, en la escuela, en un grupo de amigos y en la familia. Y sé que es complicado saber que las personas más cercanas a ti, pueden ser los que más te dañen. Posiblemente te preguntarás el porqué y la respuesta radica en que son seres humanos que se equivocan y que fallan. Pueden redimirse y pedir perdón cuando cometieron un error pero eso también tiene que reflejarse en sus acciones. Sé que el amor que sientes por tus seres queridos, es muy grande, pero jamás dejes que ese amor por ellos te ciegue. No permitas que abusen de tu bondad y de tus buenas intenciones.
Puedo afirmar con toda seguridad, que eres el ser humano con más luz que he visto en mi vida. Antes de conocerte yo me encontraba en completa oscuridad y vivía por pura inercia. Y luego, llegaste tú. Nunca te he dicho esto pero, yo te relaciono con una luciérnaga. Y es porque yo estaba pasando por momentos muy complejos donde todo era borroso y oscuro, y de pronto vi una luz muy tenue y pequeña. Ese eras tú entrando a mi vida y conforme seguíamos conociéndonos, esa luz seguía aumentando su tamaño. Y hasta el día de hoy, sigue creciendo. Fuiste luz en medio de la oscuridad y estoy muy agradecida contigo porque con tu presencia me has hecho comprender cosas que antes no, me has hecho ver otra perspectiva de la vida y me has hecho la mujer más dichosa del mundo.
Eres mi luciérnaga en medio del oscuro bosque, eres mi rayito de sol cuando está nublado y eres como un faro en medio del mar. Gracias por llegar a iluminar mi vida.














