“Estoy harto de luchar por cada espacio de aire libre para la mente. Por eso estuve apartado de todos tanto tiempo, y ahora, al volver a ver a la gente, descubro que debo volver a mi cueva”.
Charles Bukowski ✍🏽🥃
#Miércoles de Bukowski
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“Estoy harto de luchar por cada espacio de aire libre para la mente. Por eso estuve apartado de todos tanto tiempo, y ahora, al volver a ver a la gente, descubro que debo volver a mi cueva”.
Charles Bukowski ✍🏽🥃
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Hijo de Jesús | Pódcast. En Dimensión Rasgada
Les comparto el octavo episodio de la segunda temporada de Dimensión Rasgada, pódcast literario. Esta vez conversamos sobre el libro de cuentos Hijo de Jesús, de Denis Johnson, enmarcado en el realismo sucio norteamericano. “¿Preparado para un viaje inusual y un tanto caótico por el interior de un Estados Unidos marginal? ¿Y si te acompañara una juventud nihilista y levemente adicta al consumo…
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Sombras de carmín luce increíble en la mano de la bella Dany Le Vamp. Te invito a conocer esta historia de sexo, alcohol y violencia. Es una novela de realismo sucio que te cautivará. Encuéntrala en AVALON, librería alternativa en CDMX o en MercadoLibre: https://vientoazulediciones.mercadoshops.com.mx/ . Foto de Carlos Eduend. . . #Labiosdecarmin #realismosucio #sombrasdecarmin #booklover #danylevamp #avalonlibreríaalternativa #RamonLMorales #novelanegra #noir #novelasmexicanas https://www.instagram.com/p/Ca4_C5wuOWp/?utm_medium=tumblr
Loser
De McJobs & Otras Tragedias
Divagaciones sin sentido en una madrugada de Sábado #2
Chigusa se ríe.
De las idioteces que habla Vidiota.
Me encanta la risa de Chigusa. Cuando lo hace, es como si se riera con todo su cuerpo. Todo comienza con un pequeño guiño en los ojos, que hace que se achinen un poco, después sus labios se extienden encendiendo ese pequeño brillo en los ojos que va tan bien con su sonrisa.
A veces, cuando la risa es demasiado, se afirma de los muslos con sus manos, como si su cuerpo se fuese a desarmar en cualquier momento. Y ahora, justo ahora, que usa una falda que, a mi parecer, es demasiado corta.
Inclusive para una promotora de perfumes.
Y ese gesto, a estas alturas, es demasiado revelador.
Me encanta Chigusa y su pelo azul.
A veces pienso que haríamos una buena pareja.
Pienso que su desesperación existencialista iría muy bien con mi nihilismo Bukowskiano. Seriamos una pareja que se burlaría del mundo y de sus ridículas reglas. Ironizando sobre el sin sentido de las vidas que nos rodean. Me imagino caminando juntos, tomados del brazo, a través de un mundo que se desarma a pedazos, transformándose lentamente en un paisaje extraído de una distopía de Ray Bradbury. Yo patearía los estándares desgastados que nos destruyen lentamente como sociedad con mis Converse rotas y ella, enterraría sus tacos agujas en las bases de un mundo podrido, donde el infierno y el purgatorio, son solo quienes nos rodean.
- Joey, solo debes darte cuenta de que el infierno son los demás… - Me dijo alguna vez, quizás de noche o mientras amanecía, mientras caminábamos hacia La Fuente Suiza, citando a Sartre.
No me sería difícil enamorarme de ella.
Creo que haríamos una pareja interesante.
Si Chigusa no fuese lesbiana, claro.
A veces me pregunto qué es lo que lleva a una chica como Chigusa a convertirse en una lesbiana. Si es alguna clase de venganza racional contra el género masculino y su idiotez constante, o solo es el resultado de su estricta y reprimida educación en un colegio de monjas.
Porque siendo así, no me es difícil imaginar su adolescencia. Sería como una porno artística europea; con sacerdotes voyeristas encerrados en confesionarios, que con verga en mano intercambian Aves Marias por felaciones, con monjas sadomasoquistas que, bajo el habito, ocupan trajes de látex que marcan curvas demenciales; inocentes estudiantes de cortas faldas, blusas amarradas por sobre el ombligo y largas calcetas blancas que casi llegan a la rodilla, y que a pesar de su virginidad y juventud, tienen un Piercing plateado en el clítoris y tatuajes de perra en la parte baja de la espalda; posiblemente con muchas escenas en Blanco y negro ubicadas en catacumbas donde solo hay crucifijos, cirios y látigos, ambientaciones sobrecargadas de interpretaciones, tan propias de europeos con magister en artes visuales.
O simplemente le han gustado las mujeres de siempre.
Como a mí.
Quién sabe.
Quizás yo también sea una lesbiana de corazón.
#novelanegra #realismosucio #hardboiled #bookstagram #elblogdejuancarlos #bookstagramespaña #novela La última publicación realizada por Charles Bukowski pocos meses antes de fallecer. Un Bukowski más profundo y menos escatológico que en otras de sus afamadas obras. Reseñada en mi blog http://bit.ly/32za7AM https://www.instagram.com/p/B32BTlPoSZ5/?igshid=1mkc7ecu90u1o
Comenzamos nueva lectura, esta vez es #Hedor de @alohaeditorial , escrito por Gabriela Pavinski e ilustraciones de Libertad Ballester #pulp #feminista #realismosucio #aloha #ilustracion https://www.instagram.com/p/B23Ufv2owQc/?igshid=qh8wjoslj37r
Bufandas Olvidadas & Sexo Adolescente
- Yo creo que deberíamos de comprarnos unas energéticas. Así de simple. Su par de latas y quedamos "perfect". Agarramos energía para llegar a la casa y asi aprovechamos para que se te borre la cara de culo que tenis. Podemos pasar a una bencinera y nos compramos las latas, más un completo y un tarro de papas fritas para el bajón y la hacemos. Corta.
Vidiota se encoge de hombros sin dejar de mirar por la ventanilla.
- O si no quieres una energética, puedes comprarte un café. Uno de esos cafés que están llenos de azúcar y colorantes, y que siempre tienen muy poco café. Y lo acompañas con un paquete de galletas “Frac” para tener aun mas azúcar en la sangre, ¿te tinca?
Lux no ha parado de hablar en todo el camino de vuelta. Al escucharla, Vidiota no puede evitar pensar que detras de cada una de sus palabras se esconde un profundo horror al silencio. Como si tras de cada espacio de tiempo en el que no hubieran algun ruido de fondo, algo siniestro la estuviese acechando, esperando su más mínimo descuido para atacarla. Algo a lo que ella teme desde lo más hondo de su corazón. Y es ese temor, lo que la empuja a hablar constantemente.
- ¿Energéticas?, ¿Café?, ¿ahora en la madrugada?, Nah - Responde Vidiota encogiéndose nuevamente de hombros - No me interesa meterme un coctel de Taurina y Cafeína y azucar en este momento. Yo soy natural para mis cosas. Tú cachai…
Lux se ríe.
- Valis callampa hueon, “natural”… ¿Y la cajetilla de cigarros que te fumaste anoche?, ¿todo ese alquitrán era algo “Natural”? - Le recrimina Lux a Vidiota, acentuando con sus dedos las comillas de la palabra "Natural".
- Solo uno- Respondió Vidiota - Y ni tanto en realidad. Estaba demasiado prensado. Más que la marihuana, lo que te volaba era el neopren. Un asco.
- ¿Entonces que?, ¿te vai a tomar uno de esos té verde medios Zen para la caña?, yo pensaba que los de tu generación eran secos para la RedBull y el Gatorade, ya que tienen la extraña noción de que tomar es algo así como una actividad semideportiva...
La micro atraviesa Santiago lentamente, arrastrándose por una Vicuña Mackenna que, a esta hora de la mañana, luce extrañamente triste y desolada bajo la dorada luz del amanecer; deteniéndose ocasionalmente, solo para recoger a algunos pasajeros aburridos y somnolientos, que pueden ir camino a sus aburridos trabajos o, como ellos mismos, venir de vuelta de alguna fiesta de cumpleaños demasiado adolescente.
Huyendo de My Super Sweet 16
Vidiota mira pensativamente a través de la ventanilla, pensando en que las caras de toda esa gente que ahora se suben a la micro, son tan parecidas a la suya. La misma cara que ve en el espejo cada mañana de domingo en la que no ha dormido lo necesario.
Esa clase de cansancio es agobiante, sin importar cuanto duermas. Nunca es suficiente.
Y Lux, a su lado, quien sigue emitiendo reflexiones varias sobre la fiesta de la cual vienen de vuelta y la gente que había en ella. Gente que a Vidiota, honestamente, no le interesa en nada.
Nunca se había percatado de cuanto hablaba Lux.
O quizás si lo había hecho, pero no le había dado importancia alguna hasta esta mañana. Ya que cuando suelen conversar, generalmente los dos están bajo la influencia de la marihuana o algo similar. Y cuando Vidiota estaba volado, las ideas o palabras de los demás le importaban un carajo. Y cuando todas esas palabras e ideas te importan un carajo, simplemente no las escuchas. Es como si apagaras un punto en específico de tu cerebro, el cual hace que esas molestas palabras e ideas ajenas, se conviertan en un ruido sordo que eventualmente desaparece una vez que te acostumbras a él.
Transformas todo el mundanal ruido del mundo en una canción de Duran Duran perdida en la distancia.
Pero ahora, que estaba extrañamente sobrio, con la amenaza de una inminente resaca colgando sobre su cabeza, en lo que a él le parecía una enorme nube negra, todo ese exceso de palabras de Lux era simplemente demasiado para él.
Ni siquiera es capaz de armar en su cabeza a todas esas personas que Lux le menciona tan insistentemente. Recuerda nombres. También recuerda caras. El problema es que es incapaz de asociarlas entre sí, para dar lugar a la imagen de una persona como tal.
¿Quién mierda es esa famosa “Emilia”? Se pregunta a sí mismo, algo molesto por no poder recordarlo.
Pero sabe que, de una forma vaga e imprecisa, escucho el nombre “Emilia” durante una presentación.
"Te presento a mi amigo Vidiota. Vidiota, ella es Emilia, somos compañeras de curso desde primero medio…"
Emilia.
No sabe si Emilia es la Rucia pechugona con el tatuaje mal hecho de una bruja en el hombro, que mascaba chicle con la boca abierta, de una forma demasiado pornográfica para una adolescente; o si es por esa flaca con la polera de la caratula del "Kill’Em All" de Metallica que paseo toda la noche una misma lata de cerveza en su mano, a la que le gustaba autodenominarse una Chica Thrasher; pero que sin embargo mostraba una ignorancia abismante cuando le mencionabas a bandas como D.R.I., Municipal Waste o Kreator.
A estas alturas de la conversación, decide que ya no le importan saber quién es realmente Emilia.
El problema es que, Emilia es una perfecta Idiota por dejarse engañar por Franco. Quien, de una forma bastante evidente, según Vidiota logra entender, esta perdidamente enamorado de Gabriela, una pendeja arribista que no lo toma en cuenta, debido a que es un idiota arrastrado y mediocre que en raras ocasiones se cambia su polera negra de Resident Evil. Entonces, como Gabriela no lo toma en cuenta, el Franco se desquita usando a todas las mujeres que se aparecen en su vida. Porque los hombres no son más que un montón de idiotas, que son incapaces de ver más allá de las brumas de su propia lujuria.
- Sin Ofender al presente - Acota Lux.
- Sí, claro. Como no - Responde Vidiota, tratando de concentrarse en los rayados que hay en los respaldos de los asientos, buscando apagar el ruido de las palabras de Lux. Ve testimonios de amor, odio y desesperación. Ve rayados de raperos que no le es posible descifrar. Ve dibujos de vaginas y penes, que podrían pasar perfectamente por arte moderno si alguien se diera el tiempo suficiente como para teorizar sobre el hecho de que cada respaldo de micro es un fragmento de una realidad que nadie se da el trabajo de ver.
- Es que Vidiota, el Franco lo único que hace es jugar videojuegos y follarse a minas idiotas que se creen sus cuentos de rebeldía por internet. No me sorprendiera que este hueon las grabe y tenga una colección de porno casero que sube semanalmente a internet. Hoy en día, la gente piensa que las conductas antisociales son una forma romántica de ser rebeldes. Creen que ser un idiota gamer es como, no sé, una clase de desobediencia civil que es válida y realmente funciona. Como si ser asocial fuese una forma de demostrar su superioridad intelectual extraída de foros de internet...
Vidiota suspira resignado, mientras centra nuevamente su atención en Lux, mirando el aro falso que aún tenía puesto en la nariz. Esa argolla era el toque final de su look, que a él le recordaba demasiado a todas esas Riot Grrrl que solía ver en esos antiguos videos grunge que la MTV solía dar a fines de los 90’s cuando aún era un canal músical. Lux; con su camisa de leñador abierta, mostrando una vieja polera con la caratula del disco "Superfuzz Bigmuff" de Mudhoney, jeans rasgados en las rodillas, bototos negros imitación de Doc Martens y esa chaqueta de mezclilla negra comprada en una tienda de ropa usada en Bandera, con un gran parche en la espalda que dice "Fuck The Patriarchy" en letras blancas y rojas bajo el signo femenino en rosado. Al mirarla, pensó que uno de los grandes problemas de las nuevas generaciones, era la nostalgia que sentían hacia una época en la que jamás habían vivido. Un romanticismo inexplicable, que les hacía pensar que habían nacido en la época equivocada demasiados años despues de donde debian estar realmente, porque Kurt Cobain ya llevaba años muerto, el mundo se había entregado mansamente a esa máquina depredadora consumista que suele llamarse globalización; ya no existen esos rockstars que en realidad eran guías generacionales y espirituales a quienes los adolescentes podían emular buscando ser mejores. Ahora, todos podemos usar ropa Nike y Adidas con falsos mensajes de unidad racial, sin que nadie se sienta culpable de que en Indonesia alguien esté siendo explotado solo para que alguien en occidente luzca bien.
A esta juventud, solo le quedaba una rebeldía falsa y sin sentido contra un sistema al que realmente no detestan, en una época donde no pasa absolutamente nada.
Una constante negación del Ahora en una época con hipodosis histórica.
- Lux, aclárame algo… ¿El Franco es un idiota por follarse a todas las minas, menos a la que realmente le gusta, o las minas son las idiotas por follar con un tipo que jamás se cambia la polera y que evidentemente está enamorado de otra mujer?...
- Creo que ambas… - Responde Lux después de pensarlo un poco, mientras apoya sus pies en el respaldo del asiento del frente, mirando sus uñas pintadas de negro, tan acordes a su look, extraido directamente de una tienda en Seattle que debió existir en el año 1995 - De todas formas eso no quita que sea un perfecto idiota con una higiene personal absolutamente deficiente... - Lux suspira profundamente - ...Lo más probable, es que al final de todo esto, es que el Franco termine siendo un idiota que fue por la vida esparciendo la gonorrea a mujeres idiotas que piensan que el herpes es en realidad un aliño de comida Thai.
Vidiota pensó en completar esa opinión con una frase relacionada a la crisis moral implícita en toda esa situación y que ella ignoraba deliberadamente, pero antes de que la primera palabra escapara de sus labios, se dio cuenta de que no tenía sentido alguno hacerlo. Además, tampoco tenía las energías necesarias para emprender una cátedra de esa clase.
Menos un domingo en la mañana. Con la resaca amenazándolo como un monstruo silencioso e implacable.
- Tenis una cara del culo impresionante. Creo que ya es hora que dejes de tomar. Ya no estas para estos trotes...
Vidiota ya lo había pensado. Más de una vez a lo largo de este último año. Pero no creía que eso fuese algo factible, por lo menos a corto plazo. Porque sabía que si lo hacía, el consumo de marihuana se incrementaría de una forma proporcional a la cantidad de alcohol que ya no bebería, lo cual no era la idea de dejar algo.
Lo cual daba pie a la consulta: ¿Qué es mejor para la salud?, ¿beber alcohol o fumar marihuana?
Vidiota sabía la respuesta. Pero eso era algo que no le interesaba en lo absoluto. Porque en el fondo, ¿Qué clase de idiota desea vivir para siempre?
- Quizás algún día lo haga. Pero si lo hago, ¿A quién le vas a bolsear las latas de cervezas?, ¿pensaste en ese punto?
Lux sonríe.
- Nop. Pero siempre hay alguien a quien sacarle algunas cervezas. Además, no creo que tu problema tenga que ver con el alcohol en sí, sino con la cantidad que tomas. Anoche te tomaste hasta las molestias. ¿Para qué tomar tanto?, ¿problemas en la casa o en el trabajo?
Vidiota hizo un gesto de desagrado.
Él estaba plenamente consciente de que había bebido demasiado en esa aburrida fiesta, lo cual lo había dejado en el miserable estado en el que ahora se encontraba, en ese maldito punto crítico, en el que necesitaba solo una cerveza más, para mantener alejada a la resaca lo suficiente hasta llegar a casa para tomarse un Triazolam más una taza de té y por fin poder descansar. Y el estar consciente de eso, lo hacía sentir en algo culpable. Y eso que ni siquiera había bebido tanto, como para justificar una resaca de mierda. Recordó haber estado bastante ebrio en algún punto de la noche, probablemente entre las cuatro y cinco de la mañana, en el instante en el que converso de música con la supuesta Chica Thrasher. Lo que, para sus normalmente bajos estándares sociales, fue uno de los mejores momentos de la noche. Pero no fue una de esas borracheras felices en la cual te alegras de compartir con los demás. No. Fue una borrachera aburrida e insípida, de las que cada vez hay más. Si bebió tanto, piensa, fue porque esa era la única manera en la que todo el tedio de esa fiesta se volvía algo soportable, ya que todos esos pendejos que lo rodeaban, que nunca dejaban de bailar, hablar y reírse con desesperación, le parecían demasiado aburridos, vanidosos e insoportables.
No recordaba que su generación fuese así, tan exageradamente idiota y hedonista.
Y pensar que solo los separaban ocho años.
Quizás lo habían sido. Quién sabe. Cada generación siempre se termina tragando a la anterior.
Porque al estar ahí, de pie, contemplando como se movían de una forma frenética y uniforme bajo todas esas luces de colores, tratando de seguir el ritmo de la música, como si en eso se les fuese la vida, lo hizo darse cuenta de que ya estaba bastante viejo para ciertas cosas en su vida.
Y eso lo entristecía.
Porque Vidiota había asumido que la juventud duraba mucho más.
Resulta que con 25 años, ya eres oficialmente viejo.
Lux lo estaba esperando sentada en la escalera la noche del viernes. El venia llegando del trabajo. Había sido una semana de mierda y no quería hacer nada más que acostarse en su cama, fumarse un joint de Super Skunk y ver una de esas películas de acción de mierda, con Chuck Norris dando patadas imposibles a los villanos de turno, mientras se tragaba una bolsa de papas fritas con sabor a Pizza comprada especialmente para la ocasión.
Películas ideales para ver con la cabeza llena de THC.
Pero Lux estaba ahí, sentada en la escalera, a escasos metros de la puerta de su departamento, aun vistiendo su uniforme de estudiante secundaria rebelde, escuchando música con unos audífonos que ocultaban la mitad de su cara. Vidiota se detuvo en el descanso y se preguntó qué es lo que ocurriría continuación. Si ella le traería esa mierda de marihuana prensada que solía comprar a sus compañeros flaites de colegio como regalo, o solo estaba ahí para pedirle cigarros, que se fumaria en la azotea con su infaltable lata de Coca Cola. O si simplemente lo esperaba, buscando un lugar para esconderse en su departamento del silencioso odio mutuo que se profesaban sus viejos, fruto de años de convivencia forzada. Un odio del que Lux, sin saber porque, ya había asumido toda responsabilidad.
- Hola Forastero… - Lo saludo.
Vidiota devolvió el saludo sentándose a su lado. Dejo el bolso en el piso y por primera vez, en todo el día, se alegró de que fuera viernes.
- Tengo papas fritas, ¿Quieres?
Ella negó con la cabeza, apagando la música y sacándose los audífonos.
- Tengo una invitación que hacerte… - Le dijo. Y así fue como comenzó todo.
Y casi sin darte cuenta, llega un sábado por la noche en la que estas atrapado en una fiesta de cumpleaños adolescente en una casa perdida en una villa de Puente Alto. Y ves que los códigos que solías manejar tan bien, han cambiado de tal forma que apenas los puedes reconocer.
Los típicos estereotipos están, claro, pero ya no son tan evidentes como solían serlo.
Ahora todo es el resultado de la mezcla de algo.
Ya nada es como era, pero lo peor es que nada se acaba realmente. Solo se transforma y apenas puedes reconocer los pequeños fragmentos de lo que solía ser tu juventud.
Inevitablemente te aburres. Estas oficialmente desconectado. Te quedas de pie en un rincón, bebiendo cerveza barata comprada con mesadas. Fumas demasiados cigarros y algo de marihuana prensada que te consigues con un tipo que perfectamente podría ser tu hermano menor. Te lamentas en silencio y tratas de parecer feliz como quienes te rodean, sin dejar de pensar que hubieras estado mucho mejor en tu casa, fumando marihuana de verdad y escuchando Folk Implosion y Slint, mientras en la televisión ves alguna película eternamente repetida, con el volumen tan bajo que no te es posible oír nada. Hablas con gente que no sabe adónde van las cosas, gente que apenas tiene alguna idea de cómo funciona realmente este mundo. Te burlas de su inocencia e idealismo aprovechando que apenas son capaces de entender tus sarcasmos, y lentamente te conviertes en el viejo amargado de la fiesta.
De a poco, sientes como te conviertes en la viva imagen de tu propio padre.
Un viejo cínico adicto al futbol televisado europeo que toma seis latas de cervezas al día.
Y un escalofrío recorre tu espalda, cuando ni siquiera son las seis de la mañana y lo único en que piensas es en huir. Pero no puedes. No mientras Lux baile tan feliz esa canción que detestas.
Suspiras. Y fumas. Y tomas.
Pasan horas eternas, hasta que te das cuenta de que estas sentado en una micro que avanza lentamente por Vicuña Mackenna, contemplando otro amanecer de Domingo tras una ventanilla sucia, mientras escuchas hablar a una adolescente que rara vez suele callarse.
Y piensas que el verdadero problema del silencio, es tener que lidiar con el rumor de tus propios pensamientos. La culpa, la vergüenza, el remordimiento arrastrándose a través de tu cráneo vacío buscando salir y hundirte en el pozo sin fin de la desesperación.
¿Qué clase de consuelo podemos encontrar en medio de todo este ruido?
Ninguno, supones. Si es que existe alguna clase de consuelo.
La Plaza Italia finalmente aparece, tras decenas de kilómetros de un lento recorrido. Se bajan maldiciendo el frio aire de la mañana, que atraviesa a Lux y a Vidiota sin piedad.
Vidiota se sube el cuello de su chaqueta, lamentándose al pensar en la cajetilla de cigarros vacía. Lux cubre su cabeza con un gorro negro, que tiene bordado un pequeño corazón rojo.
- Puta, se me olvido la bufanda en la casa de la Thiare - Dice
Vidiota se ríe. Y piensa que sería una buena idea tomar un desayuno decente, al recordar el refrigerador vacío que lo espera en su casa.
- Te invito el desayuno - Dice Vidiota con las manos en los bolsillos de su chaqueta.
- ¿Y qué paso con las energéticas y el completo?
- Olvídalo. Mejor comamos algo de verdad.
- ¿y dónde vamos a comer algo de verdad a esta hora?
- Siempre hay un lugar...
Caminan rapidamente hasta llegar a la Fuente Suiza. Lux continua alegando por su bufanda, que ya da por perdida. Su bufanda favorita; que se había comprado el otoño en el que cursaba Primero Medio y que la había acompañado en los momentos más importantes de su adolescencia. Su primer pololeo, el Marcelo, un hijo de puta demasiado celoso. Su primer pito, caminando por Santa Isabel con la Martina y el Miguel. Su primera detención policial, por beber cerveza en la vía pública con el Chico Suck, la Valeria, el Lucho Drug, el Psycho y el Flaco. Y como olvidar aquel día cuando sorprendió al profesor Bernales, que hacia clases de Religión en su colegio, saliendo de un cine porno la mañana de un miércoles en la que ella hacia la cimarra.
Todos esos momentos, impregnados en su bufanda, se habían perdido para siempre.
- Ruega por que no sea el Franco el que la encuentre Dice Vidiota Quizás la ocupe en sus juegos sexuales... - Lux se ríe, mientras ambos se sientan en la barra - ...Imagínate a la Emilia con los ojos vendados con tu bufanda. O peor aún, amarrada a la cama en cuatro...
- Oh por Dios No. Mi pobre bufanda - Suspira Lux.
Vidiota mira a su alrededor y no puede evitar pensar que se ha gastado demasiadas mañanas de domingo encerrado en esta clase de lugares, Fuentes De Soda, con paredes enchapadas y espejos gigantes que cubren paredes enteras, barras con taburetes que llevan ahi mas de treinta años, un wurlitzer lleno de boleros, baladas y cumbias de las que ya nadie se acuerda y las típicas mesas empotradas en la pared, con la Mostaza, Ketchup y Aji en el centro, en sus envases amarillo, verde y rojo.
Todas estas mañanas de domingo que se han convertido en un Deja Vu constante que a veces lo desorientan demasiado, dándole la insoportable sensación de que nada ya existe en realidad.
Es como si el tiempo nunca avanzara Se dice a sí mismo.
Pensó en Chigusa, que solía decir que daba lo mismo en qué lugar estuviéramos, ya las fuentes de soda son iguales en todos lados. Las mismas barras. Los mismos asientos. Los mismos wurlitzer con las mismas canciones. Le comenta esa idea a Lux, que toma dos servilletas y empieza a jugar con ellas.
- Puta Globalización. Mientras no terminemos llenos de Schop Dogs, todo bien...
Acadia pide un consomé y un té, porque siente el estómago destrozado por la mezcla de cerveza helada y piscolas con demasiado hielo.
Vidiota solo pide un schop de un cuarto y dos italianos. El té, se lo tomara en su casa, junto con el Triazolam.
- Oye, ¿Y por qué quieres morirte a los 27 años? - Le pregunta Lux, de la nada. Vidiota la mira, pensando de qué forma pudo haberse enterado de su teoría suicida post adolescente, mientras trata de armar origamis con servilletas tan delgadas como el papel mantequilla.
- No creo que puedas hacer algo con esas servilletas - Es la respuesta que le da a Lux, examinando su demacrado y pálido reflejo en el espejo de la pared - Esos papeles son muy delgados...
Mira el reflejo de sus ojos, inyectados en sangre, atrapados dentro de dos enormes círculos negros.
- Da lo mismo - Le responde Lux Solo se hacer aviones y barquitos. Nada más. Antes sabía hacer elefantes y cisnes. Pero se me olvido como hacerlos. ¿Haz hecho una vez algo? Yo tenía un compañero que solía hacer flores con los papeles plateados, de esos que vienen en las cajetillas de cigarro. Una vez armados, se las daba a las minas como el puntapié inicial para engrupírselas.
Vidiota asintió con la cabeza, mientras le daba vueltas a la pregunta de Lux.
- Espero que ese no sea el Franco. Sería demasiado que, aparte de sucio, sea un cursi de mierda...
- Lo se - Responde Lux, terminando de armar un pequeño barco de papel - Hace que me acuerde del chiste del tipo que nunca se lava sus cosas y que compra condones de sabor para ocuparlos con su polola.
Se ríen. Ambos. Cansados.
“¿Por qué quieres morirte a los 27 años?”
Fue lo mismo que le pregunto la Chica Thrasher, después de conversar sobre Thrash, Metal y Punk, para pasar a hablar sobre el cine de Tarantino y terminar discutiendo sobre la futilidad de los valores en la sociedad actual. Todo esto, solo para llegar a la triste conclusión de que, mientras más se extiende nuestra esperanza de vida, menos vale la pena vivirla. Lo mejor es acabar con todo luego. Los 27 años es una buena edad para morirse. Yo lo pienso hacer. Un suicidio, como los estoicos. Oye, ¿y Has visto “Der Todesking”?
Y para ser honestos, no lo sabía. Esa fue una idea que se le ocurrió cuando tenía quince años, después de leerse las biografías de Jimmy Hendrix, Jim Morrison y Kurt Cobain, en una tarde de aburrimiento veraniego; una idea que repitió demasiadas veces a lo largo de su vida, con la vaga esperanza de parecer remotamente interesante a las chicas que iba conociendo durante su vida. Pero ahora, que tenía 25 años y los 27 estaban demasiado cerca, francamente, la idea le parecía demasiado idiota como para llevarla a cabo.
Es decir, ¿Por qué hacerlo?
La autodestrucción, supuestamente, debe ser divertida.
- ¿Y me vas a responder o no?... ¿de dónde viene todo eso de morirte a los 27?...
Vidiota hurga en su cabeza, buscando una respuesta para no parecer un idiota pretencioso. Pero no existe excusa alguna para que un suicidio no justificado sea una buena idea. Quizás la idea de dar un último sentido a la vida, transformar tu vida muerta en una muerte viva.
La apoteosis de una vida frustrada.
- No sé, me pareció una buena idea en su momento.
Lux se rio. Vidiota vio dos barcos y un avión de papel sobre la barra.
- La gente que se muere a los 27, o que se muere joven, es porque ya lo han hecho todo; y eso hará que nunca sean olvidados, es como “Ya hice todo lo que tenía que hacer y ahora me muero” y PAFF¡¡, caen al piso estrepitosamente, porque la misión de sus vidas ya fue cumplida, “it's better to burn out than to fade away”, ¿y tu amigo mío?, ¿has hecho algo así de grandioso, como para que la humanidad jamás te olvide?
Lux podía ser cruel a veces.
- No sé, alguna canción, algún libro, algo que te deje en los anales de la Cultura Pop. Como por ejemplo un Manifiesto, un poema, o una canción dedicada a la marihuana con mensajes ocultos que hablan de las bondades de la cocaína. Algo de ese tipo que pueda demostrar que eras demasiado inteligente para nuestro mundo y que por eso tuviste que marcharte antes de tiempo...
Demasiado cruel.
Vidiota estaba más que consciente de que nunca había hecho nada y que, probablemente en estos dos años restantes, no lo haría. Ahora, su concepción de la vida no incluía objetivos, misiones, esperanzas o anhelos. Solo se trataba de una sobrevivencia apática que básicamente era esperar a morir, haciendo cosas para no aburrirse tanto en el trayecto. Como el dinero que estaba juntando para hacer un post grado.
Pero eso, ahora, le daba lo mismo.
Porque ya había entendido y aceptado que nada nunca dura, nada está completado y nunca nada es perfecto.
Recordó una época, en la que esa clase de pensamientos lo único que lograban era motivarlo. Cuando salió de la universidad con su título de Licenciatura en Historia bajo el brazo, el mundo ante él era un campo lleno de infinitas posibilidades, que de a poco se fueron agotando, hasta quedar convertidas en la nada más absoluta. Fue un poco después de esa época que decidió tirarse por la borda, renunciando a todo lo que solía ser vital para su vida, como una forma de sobre compensar el miedo a un incierto futuro.
Así fue como llego a trabajar al Mall.
Todos tenemos sueños de grandeza que se desvanecen a medida que crecemos. Llegas a una cierta edad y te das cuenta de que nunca fuiste estrella de rock, actor porno o tuviste alguna adicción que desatara el genio interior que vive dentro de cada persona.
Nadie es Mark Rothko. Solo Mark Rothko es Mark Rothko.
Solo estamos acá, de paso por la vida.
- En realidad yo no quiero que me recuerden...- Responde finalmente - ...Solo quiero ser olvidado.
MUJERES
Con motivo del Día del Libro, conocido como la festividad de Sant Jordi en Catalunya, quise recomendar un libro que a mí me ha parecido de lo más enriquecedor y entretenido. Se trata de la novela Mujeres, del escritor norteamericano Charles Bukowski, publicada en 1979 por la editorial Anagrama.
La novela está escrita en primera persona, narrando las vivencias de Henry Chinaski (el alter-ego de Bukowski que suele escribir en un tono autobiográfico), un escritor de unos 60 años, alcohólico y “adicto” al sexo.
El género de este libro es el “realismo sucio” y tiene un estilo claro y directo, en muchas ocasiones literal y rico en detalles al describir las relaciones sexuales que mantiene el protagonista con numerosas mujeres.
A pesar de esto, la novela es mucho más profunda, al tratar el maratón sexual como proceso de autoconocimiento por parte de Chinaski, que finalmente le sirve para hacer un balance exhaustivo de su autodestructiva existencia vital al usar a las mujeres como hace, todas ellas de rasgos de personalidad y hábitos chocantes o extravagantes.
Lo que también me pareció muy interesante en la lectura, es el contexto que rodea el argumento (la novela está ambientada en una época previa a la aparición del SIDA) y lo hace todavía más interesante.
La conclusión que puedo sacar después de leer esta novela, es que, como dice él en un momento, a pesar de parecer un libro sobre sexo, drogas y desenfreno; realmente trata de amor y dolor.