El algoritmo del amor: Un viaje a las entrañas de Tinder
Leí el libro “El algoritmo del amor”, de la periodista francesa Judith Duportail. Es una mezcla de escrito autobiográfico e investigación sobre Tinder, la red social de citas, y la forma en que esta empareja a sus usuarixs.
Como intermitente usuaria de la aplicación, pude identificarme con algunas vivencias de la autora y comprender los motivos que la hicieron escribir sobre cómo sucede la magia.
Si has deslizado para la derecha sabés el placer que produce realizar match con esa persona que creías no tener nada en común o que te parecía súper linda y un poco fuera de tu alcance. También sabrás lo adictivo que resulta continuar esa danza mecánica que puede mantenerte mirando la pantalla del celular, obviando las molestas publicidades, sin darte cuenta el tiempo que estás empleando en ello. Me recuerda haberme dicho a mí misma, varias veces, que solo la usaría por 5 minutos más y dejaría el celular. Podía cumplir mi auto-promesa pero a la brevedad, cuando nada captaba mi atención (sí porque todo debe captarnos, la voluntad es muy frágil) volvía a ejercitar mi dedo en Tinder. O podía darme cinco minutos más, como quiénes posponen la alarma y ya saben cómo termina eso.
Duportail comenta el subidón de autoestima, de ego en realidad, que acarrea cada match. Como nos sentimos deseables y deseantes, sin llegar a concretar, con solo estar sentadas en el sillón de nuestra casa. Comprobar que seguimos siendo apetecibles nos alivia y da vitalidad. Aunque resulta paradójico que después la perdamos cuando nos damos cuenta que hacer match, hablar sobre qué tipo de pan comemos, quién es nuestro autor o autora preferida y qué película no podemos no haber visto (sin negar ni olvidar que hay conversaciones muy estimulantes y profundas); quedar en algún bar, beber cerveza y volver a casa, solxs o acompañadxs, no garantiza el amor.
Además de momentos de reflexión de la autora, explica y descubre los caminos que recorren nuestras foto y descripción para llegar a otros y otras que pueden ser de nuestro agrado (léase como afinidad en cuanto a clase social, coeficiente intelectual, gustos políticos) o que el algoritmo considera que merecemos acorde a lo que cientos de personas desconocidas han dicho de nosotrxs con un simple swipe a la izquierda o la derecha.
En suma, Tinder es una herramienta para conocer gente si estás dispuestx a jugar con sus cartas, a reconocer que como toda aplicación va a querer que sigas prendidx de tu celular, y que al final si quedas en encontrarte con alguien no habrá más que dos cuerpos con todo lo que ello significa (nada de pantallas y comodidad). Y que por sobre todo, no te garantiza un “felices para siempre” pero puede ser un buen comienzo de algo no tan definitivo. Úsala si tenés ganas. Y al libro de Judith Duportial, no lo dejes pasar, te lo súper recomiendo.












