Luego de seis noches de estadía en el hotel de Madrid, por primera vez bajé al desayuno incluído, porque los días anteriores fui directamente a los cafebares que vine a visitar. El bufé presentado tenía de todo lo que podías desear, aunque comí muy poco. Ahora: La señora turista en la mesa a mi lado, de un obvio poder adquisitivo muy alto, se levantó tres veces a buscar comida que procedió a meter en bolsas plásticas y se la llevó a escondidas como si hubiese ido al colmado. No digo yo una que otra fruta para más tarde en el día, sino kilos de comida, hogazas completas de pan, piezas de queso, jamón y tomates suficientes para varias cenas. Me miró muy mal cuando se percató de que yo había visto lo que estaba haciendo. La industria de la hospedería tiene todo mi respeto, no sólo porque trabajo en ella, sino porque escribo sobre ella desde el lado del cliente. A veces escucho quejas más que certeras, y otras completamente ridículas y banales, pero siempre trato de ir con quien en justicia tiene la razón. Viajar no es barato, y salvo que mochilees por distintos países en un viaje mega divertido durmiendo donde te coja la noche, hay que sacar un buen presupuesto para comer. Es mi opinión muy personal -y no tienes que estar de acuerdo conmigo- que el tipo de situaciones como la que menciono es precisamente lo que encarece la hotelería, que es un negocio y alguien tiene que pagar por lo que la turista tomó de más. Nada, nunca escribo este tipo de editorial, pero sólo lo digo porque me indigna pensar que su “compra” a la larga tengo que pagársela yo. #refrescodetamarindo #rdtinternacional www.refrescodetamarindo.com Foto 📷 : ©2018 jllompart (at Madrid, Spain)














