Un papel para el corazón
Hay que tener en consideración que la historia de la medicina en occidente estuvo fuertemente condicionada a otro factor de suma importancia y que también ponía la atención en las acciones del cuerpo: la moral. A pesar de ello, muchas veces había que transgredir algún tipo de norma social para poder ayudar a los pacientes, aunque ésto vulnerara de alguna manera su buen nombre. Es de entender que la inspección médica era considerada una actividad invasiva en sociedades como las del siglo XIX en donde fuera de los planos médicos, podía ser mal visto.
Fue el caso del médico francés René Laënnec, quien en 1816 tuvo que ocuparse de un caso muy particular. Cuando fue a atender a una mujer con evidentes síntomas de un soplo cardíaco, pero existía una evidente incomodidad por parte de ambos - paciente y médico - en realizar cualquier tipo de contacto físico, haciendo muy difícil la revisión del problema. Fue entonces que Laënnec mientras hacía unas notas recordó la capacidad de los sólidos de transmitir el sonido; arrancó una hoja de su cuaderno, la enrolló hasta formar un cilindro y lo colocó contra el pecho de la paciente sin tocarla, así pudo escuchar los latidos de su corazón incluso mejor de lo que esperaba. Este fue el nacimiento del estetoscopio o fonendoscopio. Laënnec logró solucionar un problema que cambiaría la forma de análisis sonoro del cuerpo. Posteriormente perfeccionaría su idea cambiando el papel con madera y haciendo así el primer avance en la materia.
En la fotografía: La pintura Laennec en el Hospital Necker examina un tísico delante de sus alumnos (1816) realizada por Theobald Chartran.
Para más información sobre el invento de Laënnec y otros aspectos de los sonidos en la historia, véase el interesante trabajo de Robert Beyer, Sounds of Our Times: Two Hundred Years of Acoustics.









