Silencio después de tanto ruido, calma después de tanto alboroto, paz después de tanta guerra. Solo hace eco tu respiración al compás de mi corazón. Unos ronquidos que me ayudan a ser consciente de tu presencia. Muevo un poco mi pierna para sentir el calor de tu cuerpo, ahí estás, mirándome?. Pero tus ojos no me miran, solo huyen. Tu mirada imita tu cuerpo, evadir, evadirme.
Tus manos viajan explorando con curiosidad cada parte de mí. Siento tu curiosidad y ¿tu miedo? Eso todavía no puedo descifrarlo, o tal vez es solo mi imaginación. Tus manos rozan mi cuerpo con miedo de lastimar, algo que solo hace enternecer mi corazón, ¿sentís miedo?
Para rasgar un corazón no se necesita más que un gesto, una mirada o simplemente silencio.
Ruidos, gritos, calor, hormigueos, miedo, ansiedad y amor.
Estiro mi mano y toco tu rostro, tus manos y se me hace irreal, ¿es un sueño o una pesadilla? No sé, pero no es real. En mis sueños no sentía dolor, solo calor y paz, aunque siendo fiel a lo acontecido fue una marea extraña de todo eso junto, un calor que me recorría de pies a cabeza, a la vez que sentía un dolor diferente y finalmente una paz de estar frente a vos. Hiciste tuyos mis pensamientos y mi cuerpo, a un plano que nunca pensé real.
Algo distinto iba a suceder esta vez.Tu mirada guardaba algo desconocido que hoy en día puedo reconocer, la curiosidad que sentimos ante lo inusual y extraño, un juguete nuevo con un uso limitado de diversión.
Ante mis ojos solo veo una caja de pandora con la que quiero entretenerme descubriendo y abriendo, una casa con muchos pasillos, laberintos y puertas que quiero conocer aunque eso implique nunca encontrar la salida.
Silencio, ruido de autos, el sol calentándonos, uno frente al otro, lo cotidiano pasando entre nosotros. Siempre quise saber qué pensabas esa mañana, yo solo quería eternizar el momento y no tener que compartirte.
El camino hacia lo nuevo implica el arte de confiar en otros que sí conoces y caminaron por donde uno nunca lo hizo. Fue un parteaguas y la vulnerabilidad, la exposición y la indefensa me ahogaron, dejándome sin respirar.
La oscuridad vino a ocultar mi vergüenza y me gusta pensar que la tuya también. Confieso que sueño con la idea de robarte algo, un suspiro, un beso o una lágrima. Llevarme algo tuyo.