“¿Cómo voy a salir de este laberinto de sufrimiento?”
un infinito de pasillos con extensos muros arbolados
que existe una salida de emergencia lista
que te recibirá con brazos abiertos
“Yo te he visto, yo te he visto pelear
estoy orgulloso de que al fin pudieras conseguirlo”.
Sabrás perfectamente cómo llegaste a este punto
y te envanecerás por esquivar el sufrimiento
como si fueran balas de plástico de un arma de juguete.
un salto al vacío con los ojos cerrados.
Pero no, en los laberintos no hay vacíos
solo un sufrimiento que terminará
y tus pies ya no puedan andar
y tus manos ya no se puedan extender
para pedir un poco más de agua.
Así que, en cualquier esquina similar
a una de tantas que recorriste con anticipación
te tirarás de seguro en una arista
que tenga un bonito rosal,
y que te susurre dulcemente en el oído
que todo sufrimiento ya ha acabado.