Hay cosas que aprendí cuando te fuiste, como por ejemplo, que el dolor no es permanente. Que la herida nunca sana, pero que puedes besarla con cariño para que no escueza cuando duermas. Que mi canción favorita bailaba mejor en tu boca, y que el café también se sirve frío. El 99% de las veces, sólo me revolcaba en aquella cama con estampado de girasol que tanto te gustaba. Me dedicaba a masturbarme las heridas para no olvidar y sentir que todavía seguías ahí. El otro 1%, lo dedique a tropezarme con las piedras que arrojábamos al vacío como quien no espera nada de nadie. Ni de sí mismo. Supongo que la mitad de mis lunares me recuerdan a tu cara, porque era lo único que besabas con amor antes de dormir. He aprendido a no echarte de menos… Sé muy bien de dónde vengo. pero no a donde voy. Ojalá sueñe contigo antes de morirme por dentro. Ojalá no dolieras tanto.
Álex Hernández.












