This is me and the amazing resident band at Jack Flash Jam covering 'Something Like Olivia' by John Mayer.

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This is me and the amazing resident band at Jack Flash Jam covering 'Something Like Olivia' by John Mayer.
"Vas a tener que acercarte a escuchar mi susurro, mi dulce lamento diseñado a la medida de tu oído. Vas a tener que estirarte, estés donde estés, para oírme cantar lo que es tuyo. Entonces, este amor a la distancia será por fin un abrazo inmenso y tibio, muy a pesar de los kilómetros y las excusas y los kilómetros y las excusas."
Ro se quiere volver mágica.
8 de octubre. 3er post de "Sola en L.A."
Este post comienza con un pequeño juego de números: tuve mi última sesión de terapia con John el sábado; tuve mi quinto show en L.A. el domingo; tuve mi primer visita a Trader Joe's hace unas horas y cociné mis primeras patitas de pollo no-pollo en el horno acompañadas de baby carrots.
Tengo ganas de contarles un episodio en particular, que incluye altas dosis de ironia; una de las intrusiones más angustiantes y recurrentes es la de no confiar en mi registro. Desde el pensamiento TOC temo olvidar las cosas que pasan, las cosas que hago, lo que sucede al rededor. Quizás ya les comenté acerca de esto, pero lo cierto es que además de este diario de viaje que comparto con ustedes a través del blog, desde que se fue Bocha a BA, llevo un diario muy minucioso en el que describo la mayoría de los pequeños acontecimientos de todos los días. Ese diario, escrito en una nota en el iPhone, funciona como mi "memoria"; especie de reaseguro de que nada se puede escapar. En él también describo un gran número de intrusiones cotidianas. Es un modo de poder revisar en la contundencia de lo que está escrito, la inverosimilitud y ridiculez de mis pánicos, cuando la ansiedad ya bajó. Y si bien en general, no suelo releerlo demasiado, me tranquiliza saber que está ahí. Hace unos días, cuando estaba escribiendo el recuento del día, se borró todo. TODO. No quedó nada, no hubo modo de volver atrás. No está. Después de hacer un research en la web en busca de soluciones, como programas de data recovery, foros, helps de Apple, etc., entré en pánico. Me asusté. Pensé que iba a ser imposible soportar semejante pérdida. Creí que no iba a haber modo de integrarme y que un fantasma de días blureados iba a hacer imposible confiar en que todo estuvo bien durante estas semanas sola en la ciudad. Irónicamente había estado hablando con John de mi diario el sábado...Y Vecc me cargaba con aquello de "querido diario...".
Lo cierto es que en este momento siento alivio. Porque ese diario no era otra cosa que un enorme, atomizado y recurrente ritual. Una tarea perpetuadora de mi desconfianza en mis propios recursos. No importa si fue por error pero yo misma la borre, la deseché, y la tuve que sustituir por una nueva, muy tibia y recién inaugurada confianza en que yo cuidé muy bien de mí durante mi estadía en California y que, de todos modos,¿a quién le importa si fui a Alberto un martes o un jueves, a qué hora fui a la estación de servicio, cuántas veces salí al jardín a fumar tal o cuál día, o con quién hablé por teléfono al mediodía y chateé a la tarde? Nada de eso importa y no hay modo de recordar con detalle las actividades cotidianas llevadas a cabo durante más de 3 semanas. Si el cerebro humano no está diseñado para almacenar semejantes nimiedades, no hay razón para pretender llevarlo por escrito. Aún así me angustia, y seguiré intentando recuperar la nota. Pero si no lo hago, voy a estar bien. Esa es la novedad. El TOC es una máquina de intentar congelar el pasado y ordenar eventos cronológicamente. La gente "normal" también tiene, en general, esa tendencia. Vivimos intentando organizar y dar sentido a nuestro presente con el texto y la escenografía interna del pasado. El TOC amplifica esta tendencia. Por ejemplo, recién sali a la puerta por unos minutos y ahora regresé a escribir. Me preocupa haber "desarmado" la continuidad. Regresar se siente diferente. Quizás las personas "normales" tienen la misma sensación pero luego de interrupciones más contundentes. En todo caso, la idea es que estaría bueno entender que la continuidad debiera conseguirse a partir de la articulación interna de los cambios. En la sumatoria de experiencias diferentes debería estar nuestra riqueza, nuestra integración, nuestro aprendizaje, la casita del caracol o la tortuga, la identidad puesta en la piel, nutrida en el andar. Qué lindo sería, cuanta auto-confianza me falta para lograrlo.
Anyway, aquí estoy, sentada en la mesa del comedor de mi Casita Feliz; en la tele juegan football americano, mi tasa de café al lado de la compu, y una inquietante y agradable sensación de bienestar que le saca la puntita de la lengua al terror.
Estamos terminando el trailer de un proyecto muy lindo que arrancamos con Vecc hace varias semanas, incluso antes de que se fuera el Bocha a BA. Esta foto es una captura del trailer.
Los extraño y los quiero! ♥
Ro Vitale live at House of Blues.
September 25th
19 de septiembre. Primer post de “Sola en L.A.”
Hoy es mi cuarto día sola en LA y conviven en mi dos sensaciones generales opuestas: una horrible, que me invita a la confusión, en la que intento hacer memoria de cada movimiento de mis pies y mis manos desde el minuto cero, y pretendo un registro de metrónomo de cada instante, con la ambición de poder describir todo, absolutamente todo en una obsesiva lista de eventos. Por supuesto la mayoría de estos “eventos” son insignificantes, nimios y no tendría sentido alguno intentar el relato de nada de ellos, pero según el sistema de alertas de esta parte de mi cerebro, yo no soy confiable y el único modo de asegurarme que estoy a salvo es llevar nota de cada paso que doy, sin excepción. Tarea imposible, que en su intento me frustra, me confunde y abona a la idea de que “mi memoria no es confiable”. Las intrusiones de duda son un grupo de pensamientos típicos en el TOC y pretenden convencerme de que mi “registro” no es confiable. Este tipo de pensamientos intrusivos son los mayores responsables de la inmensa dependencia que tengo con mi entorno cercano, especialmente con el Bocha. La otra sensación general es hermosa. Y esta compuesta de una norme esperanza. Algo de confianza en mí misma se atreve tímidamente a tomar lugar. Algo del bienestar que tanto deseó me roza y aunque no tengo mucha idea de qué hacer con él o cómo darle la bienvenida, me ilusiono ante su suave irrupción. Cuando el domingo, sola en Alcove, con un cuadernito y una birome, intentaba sopesar las razones por las que quería quedarme y contrastar las con las razones por las que quería volver a Baires, me di cuenta de que no se trataba de la música, ni de mi carrera, sino de mi enorme necesidad de ganar algo de independencia. Si, esa palabra se convirtió en una revelación para mi, tanto que levanté la vista y me puse a hablar sola. Creo que dije algo como “ya se por qué me quiero quedar” o algo así…ante la mirada atónita de un flaco estilo Axl Rose de pelo corto que laburaba en el restaurante y que me parece ya me estaba echando el ojo… Si volvía a Baires, iba a ser muy difícil tomar distancia interna de mis dependencias. En ese territorio conocido, la potencia de los síntomas, las demandas del TOC y el pánico tienen casi asegurada la victoria. Esta era mi oportunidad de dar un giro peligroso, extremo, impensado, tremendamente saludable. Aún no se sí va a funcionar. Cada paso que doy me enfrenta con un nuevo desafío. Son incontables las pequeñas cosas cotidianas que hacía el Bocha por mi: atarme los zapatos, cerrar y abrir las puertas, tocar todo lo que no quiero tocar para abrirme paso, mirar, corroborar, responder a todas las preguntas que no creo ser capaz de contestar sola. Me siento tan vulnerable y tan poderosa a la vez. Aquí va el primer post del diario de esta nueva etapa. Este primer post va a tener la forma de la enumeración TOC de eventos. Espero no sean así los próximos posts. La idea es que lo lean de corrido, sin darle demasiada bola a los detalles aburridos. Uds. y yo tenemos que saber que el anecdotario no importa, así que la parte importante de este relato es la que ya leyeron. Acá va:
Lunes 16 me quede en la casa sola hasta la tarde cuando me vino a buscar Vecc y fuimos a Alberto. Antes se tapó el inodoro. Y creo que también tome sol. Después Vecc se quedo laburando un poco en casa hasta al rededor de las 8 y se fue. Yo estaba depre. Intrusion de Abdulerto. Comí un poco de torta de choco vieja, despues me bañe con lo poco que quedaba de shampoo y me fui a dormir. Martes 17 me desperté y me fui a Alberto caminando. Tome un café en coffee beans y después fui a Alberto, ardilla en el camino de ida. Le pedi fuego a señor en el arbolito que estaba con otro flaco creo, antes de hablar con Lía por tel en el parking de Alberto, antes de entrar al súper. Después fui al súper y después volví caminando. Le pedi fuego a un barbetas que fumaba en un barcito y me dijo “you’re very welcome”. Antes casi hago caer a un ciclista porque arranqué a cruzar la calle y cuando vi la “manito roja” me arrepentí y el pibe estaba atras con su bici. Pero no se cayó. Llegue y estuve con internet, hable con bocha. Brazos marcados por las bolsas del súper. Después vino Vecc y fuimos a comer a Green Leaves. Vinimos un rato a casa. Después se fue y me quede dormida en el sillón de una y pico y a dos y cuarenta aprox. Intrusión de la puerta sin traba. Cerré la puerta y me fui a dormir. Me levanté, me bañe, fui al baño, antes o después hablé con Lia, después me paso a buscar Frederique a eso de las 2 y me fui para Lawndale. Pasamos por el Gaucho, intrusión del vecino de Frederique con cadenita de estrella. Después fuimos a la casa de ellas. Estuve todo el día ahí. Después fuimos a comprar comida. Intrusión de la hojita en la calle al lado de la camioneta. Después comimos, después me trajeron a casa. Intrusión de la sombra en la carretera, que parecía un animal. Le pregunte a Frederique si había pasado un animal o pisado a un animal y me dijo que no, después vimos una especie de opposum muerto en la freeway, pero antes de que pasáramos. Y les conté como funcionan esas intrusiones en el toc. Llegamos a casa, abrí la puerta sin chequear si estaba bien cerrada. Intrusión de que pudo haber entrado gente a casa. Obviamente NO había gente en casa. Al ratito vino Vecc. Ella editó un video mío y yo escribía un poco de esto. Ah, antes, intrusión de con qué agua hago el café, le pedí a Vecc que me mire poner agua de filtro en la cafetera. Y lo hizo. Yo SE que puse agua de filtro en la cafetera. Después se fue tarde. Me quedé averiguando boludeces del body scanner del aeropuerto en internet hasta como las 4 y pico am. Creo que en algún momento salí a fumar un pucho. No se apagaba nunca y yo quería entrar. Finalmente casi se apagó o se apagó y entre. Cerré con traba. Después me fui a dormir sin bañarme. Hoy me levanté medio tarde, la alarma del celu sonaba desde el living. Me cambie, fui al baño, me hice un café. No me acuerdo bien en que orden estas tres cosas. Después justo antes del horario de skype con John me hice un bagel con cream cheese. En algún momento me escribí con Stanley. Después estuve escribiendo esto y en internet con la tele de fondo y aquí estoy. En un ratito viene Vecc.
Bueno, los extraño, los necesito y los quiero!
Esta "Canción inútil" cayó en un momento muy particular de mi vida, de muchas cosas, de muchas emociones. Era inevitable sentirme TOCado (como dice Ro) por esta pieza, su letra, su melodía, y tuve la necesidad de decírselo. En esta oportunidad asistí a la Radio, registré su acústico en pequeños videos, y tuve el privilegio de que me la dedicara. Gracias.
10 de septiembre:
El miércoles 28 nos encontramos con Vecc para ir a conocer a Ariel, su amigo peluquero. Estuvimos un rato en la peluquería y después nos fuimos a hacer una de esas cosas que sólo se hacen con la impunidad y la frescura de los recién llegados: visitar una agencia de management sin cita previa y pedir permiso para entregar material. Son esas situaciones signadas por el "todo o nada" que están destinadas a la frustración o el éxito sin tonos intermedios. Eso las hace particularmente inolvidables. Vecc es una de esas personas que protagonizan esos "encuentros maravillosos en la vida", como diría mi vieja. En lugar de hacer una descripción profunda de los aspectos de su personalidad que hacen que me sienta tan cómoda con ella y que de algún modo dejan que me atreva al augurio de una futura gran amistad, voy a dejar que la conozcan con el gustito del cuentagotas de nuestras aventuras juntas, y que sean las anécdotas las que la traigan cada vez que las protagonice. Llegamos al edificio elegante donde está la agencia, sobre Sunset. Delante nuestro una rubia alta impactante le pegó una patada en la boca a mi autoestima pero hubo que limpiarse la herida y seguir caminando. En la agencia nos recibieron súper bien. Una chica súper amable recibió mi material , lo guardó en una carpeta y me pasó el mail de la persona a la que debía contactar. Contentos con la relativa facilidad para completar la tarea, nos fuimos los tres, Bocha, Vecc y yo a tomar y comer algo a nuestro querido Alcove. El jueves se nos cagó la cafetera. Este comentario podría parecer un poco "random" pero no lo es. Recibir la tasa diaria de café con leche hecho por Bocha, no es algo que se pueda abandonar sin consecuencias emocionales.Ese mismo jueves trabajamos, luego fuimos a un shopping en Burbank a buscar una colchoneta, porque yo tenía en mis planes hacer abdominales...Aún no sucedió. Ese mismo jueves cociné (ya no recuerdo qué, porque estoy tomando los datos de una especie de lista con palabras claves a modo de recordatorio de lo que fuimos haciendo) y lavamos ropa. El viernes fuimos a lo de John, mi terapeuta y luego a Huntington beach con la intención de encontrarnos con Emiliano, Jax y AP. Se ve que no terminé de pensar seriamente en mis dificultades para "estar en la playa". Quizás creí que al modo Argentino o Uruguayo, iba a haber bares o restaurantes con deck, en donde poder tomar/ comer algo sin tener que someterme a la tortura de la arena bajo mis pies. Pero no: Huntington beach me remitió a una especie de Coconor en 1982. La descripción sería redundante. No me gustó. Así que comimos y tomamos algo en un restaurant con Bocha y nos volvimos a casa, después de merodear un poco en busca de alguna solución que suavizara la frustración de haber viajado tan lejos al pedo. Volviendo unas horas atrás, cabe destacar una mini sesión de Skype con Fernando, mi terapeuta argentino, a la salida del OCD Center de Los Ángeles y una charla con el Bocha en la calle, mientras fumábamos, cerca de las paredes del parking del edificio. Hasta donde recuerdo hablamos de la posibilidad de quedarnos unos días más, ya que hasta ese entonces, teníamos pasaje para el 5 de septiembre. A la noche fuimos a comer a casa de Jax, en DTLA (Down Town L.A.). El departamento, en un imponente edificio antiguo, era francamente lindo. La vista de los edificios iluminados desde una de las ventanas, rememoraba alguna postal Neoyorkina, quizás... Nos agasajaron con comidita muy rica y la pasamos bien. Esa misma noche (si es que Bocha y yo recordamos bien, pero pudo haber sucedido alguna noche anterior o posterior) al llegar a casa, en la oscuridad veo un "pequeño pinito" en el parque. Me llamó la atención. Luego nos dimos cuenta de que se trataba de un zorrino. El episodio del zorrino fue divertido, porque evidentemente al tipo mucho no le importaba nuestra presencia. Quizás al principio, cuando travesamos el jardín, se corrió. Pero luego re-apareció sin dificultad y mientras nos complicaba la salida al jardín para fumar, recorría cómodamente el jardín, huzmeteando y haciendo pocitos en el pasto y la tierra. El sábado fuimos a Alberto a la mañana. Me dispuse al ejercicio de la silla que consistió en lo siguiente: por motivos delirantes que no vienen al caso, a mi TOC se le ocurrió que una de las sillas altas de la barra está contaminada. Por consiguiente evito sentarme, tocarla e incluso tomo muchos recaudos cuando paso cerca, sobre todo si estoy cargando comida o ropa. John no da tregua. Así que me senté en la fucking silla. Lo cierto es que el trabajo de exposición a veces eleva mi ansiedad y otras veces simplemente me deprime. En este caso, si mal no recuerdo, me parece haber experimentado una suerte de angustia silenciosa. Pero bueno, como ya he comentado otras veces, los ejercicio de exposición son necesarios para mejorar. Según la listita recordatoria, después salí al jardín un rato mientras Bocha dormía. A la noche fuimos al Chateau Marmont. Este lugar merece un apartado especial por varias razones: en principio porque ya desde BsAs estaba emblematizado como uno de los lugares de los que se lo vio salir a John Mayer y en segundo lugar porque me recibió cálido y cómodo, teniendo en cuenta el pánico que me da ir a bares / boliches donde circula gente. Conseguimos mesita y yo no sé si fue la emoción de no salir huyendo, la grata y divertidísima compañía de Vecc y Bocha, o los encantos del Marmont pero la pasé increíble, me fui contenta y con la sensación de haber dado un gran paso y de haber encontrado un lugar al que poder volver. El Bar Marmont fue bautizado Bar Marmota, su plural Bar Marmotas o también un singular o plural Marmota / Marmotas a secas por el Bocha. A partir de aquí, así lo llamaremos. El domingo a la mañana me conecté por Skpe con Carolina, una chica de una radio de MDQ para una nota. Ella estaba en Venezuela, así que fue interesante la triangulación comunicacional USA / venezuela / Argentina. Fuimos a Alberto, ensayamos en lo de Emiliano y luego fuimos a la Gallería al pedo, porque los domingos cierran más temprano. El lunes nos despertamos temprano y fuimos a la Gallería que el día anterior se había frustrado. Por supuesto llegamos demasiado temprano y los negocios aún no estaban abiertos. A veces pienso que esta costumbre de inadecuación es tan parte de mí, que me doy bronca. Si no es tarde, es temprano; si chequeo los horarios a veces los confundo. No sé si tiene arreglo...En la Gallería logré que el Bocha se compre un par de zapatillas después de un buen rato de gastar saliva y gesticulaciones alentadoras. Se compró unas muy lindas, grises. Yo compré un par de ropas para el show y la sesión de fotos. Nos fuimos para Lawndale con Vecc a hacer la sesión de fotos que teníamos programada y que incluía como estrella indiscutida al Thunderbird del 50 y pico de Lía. ya habrán visto algunas de las fotos. El talento de Vecc es increíble: teníamos sombras por todos lados, aún así la sesión quedó tremenda. Después nos fuimos directo a The Mint. EL show estuvo bueno aunque tuvimos un pequeño problemita técnico que no se dejó ver en la prueba de sonido: una de las cajas directas se "desconectaba" con lo cual las pistas nos dejaban de garpe intermitentemente. Esto nos amargó un poco pero la pudimos pilotear. Cuando el show hubo terminado, se me acercó un muchachito anglo-parlante que decía ser mi primo! Efectivamente, era mi primo. A ver, es el hijo de una prima hermana de mi vieja, lo cual nos convierte, si mal no digo, en primos segundos. Mike nació en Glendora y vive en L.A. desde hace mil. Se copó en acompañanos a comer y resultó ser un copado increíble. La idea original era ir todos a The Abbey, un bar gay muy popular. Pero como aparentemente había hambre, hubo una parada incial en Bossa Nova (restaurant brasilero), justo en frente a The Abbey. En el show también conocí a Natasha, una muy amiga de Vecc que vive hace mucho por estos pagos, porta una piel de muñeca deliciosa y es súper divertida. Luego de la comida, Emiliano, Jax y AP se fueron a The Abbey, y el resto nos fuimos cada cual a su respectiva casa. El martes al mediodía fuimos a la oficina de Luis Pisterman, antiguo amigo de mi viejo. Charlamos un poco del music bussiness, etc. Su perra nos odiaba, o algo así. John nos había pedido que lleváramos a sesión la mochila con la que viajé, ya que es otro de los objetos que rehuso tocar por fantasías de "contaminación". Durante la sesión tuve que tocar la mochila, apoyarla en mi regazo y en mi cuerpo. Fue duro pero liberador, tal y como suele suceder durante y luego de las exposiciones. Difícil, incómodo, aterrador pero en general, salvo que sucumba a la desesperación, terminan siendo dosis de "A Little Taste of Freedom": EL TOC restringe y modifica mucho el acceso a los objetos de uso cotidiano. Por eso, en general, luego de contactar con un objeto muy temido hay dos caminos coexistentes o independientes: entrar a ritualizar bestialmente tratando de lavarme y lavar todo lo que contactó con ese objeto, o cagarme en todo, total ya estoy "sucia". Cuando sucede la segunda opción, me siento mucho más libre y funcional. Pero como casi siempre, es una de cal y una de arena: el cerebro necesita ajustarse, entonces cuando volvíamos, el GPS nos mandó por "adentro" de un barrio que me dio miedo. Eso disparó malestar por las intrusiones. El resto del día nos quedamos en casa, aparentemente. John me había indicado que haga caminatas. Así que el miércoles, hicimos un par de cuadras, creo que entre Alberto y Alcove. Fuimos a Alcove. En Alberto un señor un poco raro dijo algo que si bien no se entendía muy bien, me asustó. Eso, entre otras cosas, disparó intrusiones supersticiosas y me angustié mucho. Otra vez, una de cal y otra de arena. Lo concreto es que la comida que habíamos comprado terminó en el cuarto del Bocha, quien se la tuvo que ir comiendo a temperatura ambiente porque yo no la quería ni ver cerca. =( A la noche reservé mesa en Katsuya, un restaurant japonés en Hollywood. Fuimos con Vecc. La pasamos increíble. Eso renovó mi energía. Eso y el trago/ cocktail increíble que me tomé. A tal punto que cuando salimos, me abrí la camisa y mostré la bikini, aún no sé por qué razón y cuál fue el móvil. Quizás simplemente "another taste of freedom" autogestivo. Un rapero callejero me llamaba "Blondie" y volvimos a casa satisfechos con el encuentro. El jueves fuimos a devolver el auto. Debíamos hacerlo, ya que en teoría nuestro vuelvo era el jueves 5. Pero habíamos decidido quedarnos hasta el 16 (sí, lo convencí al Bocha!). El problema es que el TOC y los cambios se llevan como el orto. Fue un drama. Uno de esos dramas que armo de cuándo en cuándo. No ayudó que había un error en la reserva del auto nuevo (había sido dirigida a Miami en vez de L.A.) con lo cual no podíamos tomar un nuevo auto, aún estando pago. Finalmente, nos comunicamos por mail con Daniel, nuestro travel agent, y se resolvió. Entrar en contacto con el nuevo autito fue tan difícil que tuve que hablar con John por teléfono para que me ayude a salir del pánico, ponerme el cinturón de seguridad, apoyar mi espalda en el asiento y lograr salir del lugar de car rental. Con paciencia e indicandome entrar en contacto lentamente con las distintas partes del auto que debía tocar John y mi transferencia con él, lo lograron. Al autito lo elegí yo. Ahora lo amo. De allí nos fuimos a un barcito de Hermosa Beach a hacer tiempo para ir luego a lo de Lía y Frederique a almorzar. Nos agasajaron con todo tipo de ricuras y la pasamos muy bien, casi en familia. Bocha jugó mucho con Lilly, la labradora cachorra y con Oliver, uno de los 9 gatos de las chicas. A la noche vino Vecc a laburar a casa. El viernes tuve sesión con John. Nnos hizo llevar la compu del bocha a sesión (otro de los objetos temidos, aunque es desde donde escribo este post ahora mismo). Contacté con ella. La indicación era no lavarme las manos hasta las 11pm. Tarea impensada...Sobre todo considerando que tenía que contactar con otros objetos, comer, hacer pis, etc...Habíamos quedado en ir al Marmotas con Emiliano y las chicas. Yo tenía ganas de mostrarles mi descubrimiento. Intenté persuadir a John por teléfono de que me deje lavarme un poco más temprano para poder maquillarme, vestirme y peinarme, pero no me dejó. Entiendo que había una razón para eso. Era una prueba de fuego. Tocarme y arreglarme para salir con las manos "contaminadas". Habría estado bueno pero no pude. Cumplí con el plazo y a las 11.03pm aproximadamente me fui a lavar las manos. Era tan tarde. Los chicos ya estaban en el Marmotas y yo apenas empezaba a activar mis manos. Tanta fue la angustia y ansiedad acumuladas, que mientras intentaba ponerme el pantalón, me quebré. Gritos, llanto. Mis manos estirandome la bombacha hasta romperla y lastimarme los dedos...El Bocha le avisó a Emiliano que no íbamos a poder ir. Al rato vino Vecc a hacerme un poco de compañía y distraerme. Es una grosa. El sábado fuimos a Alberto, antes de lo cual hicimos una pasada por el Coffe Beans y después laburamos en casa. Cociné. A la noche, propuse la revancha del Marmotas, pero a Vecc le dolían los ovarios así que reservé mesa en otro lugar que tenía ganas de conocer: las terrazas del hotel Sunset Tower. Vecc y Natasha llegaron antes y me avisaron que el lugar era medio caretón, se hablaba bajito, etc. Así se vino la revancha del Marmotas, no más. Las chicas consiguieron la misma mesita en la que nos habíamos sentado con Bocha y Vecc la vez anterior. Nuestra mesita! Seguramente algunos de ustedes habrán visto fotos de esa noche. Estrené el sombrero =) EL domingo fue día de primos. Arrancamos a eso de las 2pm econtrándonos con Mike en Alcove. De allí fuimos por unos lattes al Coffee Beans de Alberto, luego conocimos el depto del primo, intentamos un paseo por Echo Park que fue frustrado por la falta de parking disponible y nos lo trajimos a conocer "la casa feliz", nuestra casa hermosa en Los Feliz. Le avisé a John que no iba a tomar una sesión el lunes y que nos veíamos directamente el viernes. Le expliqué que luego del episodio del viernes había necesitado un par de días de descanso del trabajo de EPR y que prefería dedicarme a ejercitar durante la semana y verlo el viernes. A la noche Bocha cocinó unos bastoncitos de "pollo" vegetariano con broccolis con salsa de queso. Agregamos pan también. Estuvo rico, aunque comí con algunas hinchapeloteces TOC. El lunes salí a caminar sola por Los Feliz Blvd. Parece que estuviera diciendo una pelotudez, mucho más grande si les cuento que sólo caminé aproximadamente media cuadra de ida y media de vuelta, pero para alguien que necesita chequear cada dos segundos si no pisó algo, si no la tocaron, si no pasó algo catastrófico al rededor, la pequeña caminata se convirtió en una enorme conquista. Luego fuimos a la Gallería, me compré unos maquillajes que me recomendó Natasha, una remerita y un par de botitas muy cute. Hubo intrusiones varias durante el paseo que fueron calmándose y casi desapareciendo con el paso de las horas. Trabajamos en diferentes momentos del día, luego Bocha fue a Alberto y trajo fideos y salsa, entre otras cosas. Cociné! Me quedé hasta tarde intentando obsesivamente encontrar la ropa y accesorios adecuados para encargar en una página de internet. Me bañé y me fui a dormir. Hoy es martes. Me desperté de mal humor porque el Bocha me llamaba sabiendo que a las 10am se iba a conectar Fernando por Skype. Hablamos. Mala idea. Apenas levantada, y sobre todo, cuando me despiertan contra mi voluntad, cualquier conversación conmigo es puro pesimismo, mala onda y mal humor. Soy capaz de decir las cosas más incoherentes y ridículas que se les ocurra. La mayoría de las cuales, pasado un rato, no concuerdan en lo más mínimo con lo que de verdad pienso y siento. Así que espero hablar pronto con Fer, en lo posible en otro horario. Llamé a la oficina de una abogada que me recomendaron para consultar acerca de la visa de trabajo. Me dieron una entrevista para hoy a las 13.30hs. Allí fuimos, Wilshire al 3400, a entrevistarnos con Ricardo, quien nos explicó detalladamente el proceso para aplicar para la visa. Luego le propuse a Boch ir a comer un hummus a Alcove. Lo invité yo. Comimos hummus con pancito y smoothies. Luego pasamos por Alberto a comprar algunas cosas y vinimos para casa. Me tomé un cafecito rico. Y aquí estoy, escribiendo hace rato este tan demorado post. Si no lo leyeron completo, los comprendo =) Espero que estén muy bien.
Los extraño y los quiero ♥
Ro