Went to Nordic Power Metal Titans tour in Leipzig! Gave this art straight to the band :) Got guitar pic from Jani because I showed "My Selene?" poster haha (check another post)
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Went to Nordic Power Metal Titans tour in Leipzig! Gave this art straight to the band :) Got guitar pic from Jani because I showed "My Selene?" poster haha (check another post)
Rolf Pilve (Stratovarius) 🤘🏻🤘🏻🤘🏻 @rolfpilve #drums #drumsolo #rolfpilve #stratovarius @stratovariusofficial 🤘🏻🤘🏻🤘🏻 (em Villagio Saint Moritz) https://www.instagram.com/p/B57snp8JwPq/?igshid=1hgzd101p7ik8
LA NOCHE ETERNA DE STRATOVARIUS
Sábado 13 de febrero de 2016.
Teatro Vorterix, Buenos Aires (Argentina).
Finalmente Stratovarius volvió a la Argentina.
Luego de un amague en diciembre del año pasado, donde la gira tuvo que ser pospuesta, los finlandeses arribaron a nuestro país en febrero de 2016. Por suerte, el día no estuvo tan caluroso así que fue una increíble noche para disfrutar y sacarle el mayor jugo posible.
La fila, que daba la vuelta por la Álvarez Thomas, estaba compuesta de grandes y chicos, familias y parejas, grupos de amigos y de fotógrafos. La gran variedad entre sus espectadores hizo que nos sintiéramos como en casa o en una pacífica fraternidad. La vestimenta era variada, pero el color negro (por supuesto) es el que tiene el poder por aquí. Remeras que hacían alusión a la discográfica propia de Stratovarius o de sus tours; las de Iron Maiden y Metallica son infaltables; desde Behemont y Arch Enemy, pasando por Sonata Arctica, hasta Eluveitie (SÍ). Pero como dice Doro: All we are. All we are, we are. We are all…¡Y no está errada!
Abrieron las puertas del Teatro a eso de las 18:00 - 18:30 h y tres bandas del under nacional dieron comienzo a la noche: Abeydon, Conxuro y Corazón Profeta. Gracias a ellos, se pudo disfrutar de una buena variedad de heavy metal, aunque los marplatenses de Conxuro le dieron un toque más celta a la velada, con un sonido muy parecido al de Mägo de Oz. Si bien, en lo personal, no me emocionó tanto, el público los bancó y los aplaudió. Esta formación tiene mucho material humano, y si sos fan de los españoles, seguro te va a gustar. Las otras dos bandas demostraron también tener mucho potencial pero nada nuevo. No para mí.
Aproximadamente a las 21:30 h el telón se volvió a abrir y comenzó a sonar la intro.
Luces azules iluminaban el escenario, y el primero en aparecer fue su más reciente incorporación: el joven baterista Rolf Pilve. Los demás integrantes aparecieron más tarde para tocar la primera canción del setlist, “My Eternal Dream”, perteneciente a su último trabajo discográfico, Eternal, motivo por el cual vinieron de visita a nuestro país. Esta canción tuvo una calurosa bienvenida por parte del público argento, que estuvo agitando y coreando de principio a fin. Excelente elección para abrir el show. Con un tempo bastante rápido, las pegadizas melodías que desprende llenaron de energía a todo Colegiales.
Al hilo, y sin parar, se oyó el riff de apertura de “Eagleheart”, único e inconfundible. Y junto al grandilocuente canto y coro del público se recordó aquel álbum lanzado en 2003: “Elements, Pt. 1”. Este tema se ha convertido en un verdadero clásico de la banda y los argentinos han podido disfrutarlo en cada oportunidad desde su visita en el año 2005 hasta el día de la fecha.
A continuación, la noche se acelera con “Phoenix”. Tema pedido y disfrutado por todos. Una joyita dentro del setlist. Aquí lo tenemos a Kotipelto pidiendo y alentando con los ‘HEY!’ antes del comienzo del estribillo.
El ambiente ya se tornaba caluroso dentro del Teatro que, vale la aclaración, agotó todas las localidades en venta. Básicamente, no cabía un alfiler ahí dentro. La planta baja y el medio piso estaban repletos. Hasta Tarja Turunen estuvo ahí, aunque dentro de la cabina de sonido.
Un aire de aquella época dorada de los 90’ se hace presente en la melódica “Lost Without a Trace” (también perteneciente a “Eternal”). Es una de las canciones más melosas y power de la banda y sonó estupendamente; lo malo fue que no muchos se dieron cuenta de qué canción se trataba. En fin, se pudo disfrutar mucho del virtuosismo de estos cinco excelentes músicos.
“S.O.S.” les hizo saber a estos muchachos que Argentina ama la época de “Destiny” (1998). El público no paró de cantar en ningún momento: SAAAAAAAVE OUUUR SOUUULS. Otro highlight de la noche.
A continuación, el bajista de la banda, Lauri Porra, dio su presente mediante un solo de bajo. Porra es uno de los bajistas más virtuosos de Europa, y no es para menos, es el bisnieto del famoso compositor finlandés Jean Sibelius. Desde su ingreso a la banda en el año 2005, el joven de 38 años se convirtió en un símbolo de la misma gracias a su carisma y profesionalismo.
“Paradise” rompió con todo silencio cuando Pilve se encargó de la intro por sí solo, y todos comenzaron a entonar las primeras estrofas. Perteneciente al álbum “Infinity” (2000), esta pegadiza canción aceleró a fondo dejando, además, un gran mensaje en su letra.
Stratovarius seguiría repasando más canciones de sus trabajos más viejos cuando Timo (Kotipelto) anuncia que van a tocar un tema del primer disco que grabó con la banda: “Fourth Dimension” (1995), y que dicha canción es: “Against the Wind”. Casi cuatro minutos de Strato sonando como Stratovarius, en su salsa. Rápidos, cuidadosos y, por sobre todo, virtuosos.
En la mitad del show sorprenden con una impresionante interpretación de “The Lost Saga”. Con una duración de casi once minutos, esta canción fue una total muestra representativa de su última placa. Cuando la escuché por primera vez, apenas había salido su disco, quedé realmente sorprendida por cómo fue llevada a cabo: sus arreglos, la voz de Kotipelto, y todo lo demás. Y para ser sincera, en vivo fue aún mejor. Kotipelto pudo lucirse tal y como lo hizo en la versión de estudio. Cada uno de ellos dio lo mejor de sí. Entrega total.
Desde 1994 gran parte de la magia de Stratovarius tiene la firma de Jens Johansson. Este sueco, de dedos mágicos, deslumbró al público con un corto, pero eficaz, solo de teclados hasta que comenzó a tocar la intro de “Black Diamond”, y por detrás, bien pegado, “Unbreakable”, donde claramente todo se pudrió (para bien, obviamente). Dos temas bien elegidos para resaltar la destreza del señor Johansson: La primera, en representación de la vieja escuela de la banda, allá por el año 1997, cuando el inigualable Visions salía a la luz; la segunda, fue el primer corte difusión del álbum Nemesis (2012), en el que Jens incluyó algunos sonidos electrónicos característicos de esta última (nueva) era de la banda.
El último tramo del show comienza con una hermosa balada, “Forever”, y la melancolía invadió el Teatro. Todos juntos, al unísono, entonamos dulcemente sus estrofas. Las luces de las cámaras y celulares iluminaron el recinto, algunos abrazados y con los brazos en alto acompañaban la melodía.
Para ir dando cierre a la noche, la banda hizo una muy buena selección de temas, de esos que te dan ganas de romper todo y decir: ¡YO ESTUVE ACÁ!
“Shine In The Dark” es el primero de esta lista, seguida por la inverosímil “Speed of Light”, en la que tanto Pilve como Kupiainen prendieron fuego sus instrumentos. Esperado hitazo de la banda. En lo personal, lo esperé y lo agité como se merece.
I'm awaaaaaay, lost in my thoughts.
Everydaaaaaay my life goes by at the speed of light!!!
Desde el año 2000, “Hunting High And Low” es el tema que culmina los shows. Rápida, limpia y melódica canción que le terminó de sacar todas las energías al público, tras dos horas de show. A modo de juego, Kotipelto retó al público para ver si realmente era el más ruidoso de todos. Es resultado fue obvio.
Risas, aplausos, y más risas. Stratovarius nos regaló un show de gran nivel y nosotros les regalamos el agite más grande que tuvieron en todo el mundo. Se fueron encantados con el “OLÉ, OLÉ, OLÉ” y con los coros que acompañaban los solos de guitarras, tanto que por momentos Kotipelto dejaba de cantar sólo para escucharnos.
Después de tantas idas y vueltas, algunos integrantes se fueron y vinieron otros nuevos, pero si algo queda claro, es que en ningún momento perdieron su esencia. Siguen siendo los mismos de siempre.
Si querés disfrutar del mejor power metal, andá a un show de Stratovarius o comprate algún disco (si es que nunca los escuchaste). No importa cuál. Todos son válidos.
Tienen cancha, saben cómo manejar la pelota y meter un gol de media cancha clavando la pelota en el ángulo izquierdo del arco. Strato es eterno.
Reseña por: Brenda Rivero
Fotografías por: Gabriel Chavez Photography
Agradecimientos especiales a: Gaby Sisti y Stargate Productions
Visita el álbum de fotos completo del show:
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